
El mundo está mejor, aunque cueste creerlo
MIAMI.- ¿Estamos viviendo en un mundo peor que antes? ¿Hay más pobreza como resultado de la globalización y de la creciente brecha de ingresos entre los países ricos y pobres?
Aunque a muchos les sorprenda, no es así. Aunque varias partes del mundo sufren niveles de miseria intolerables, un nuevo informe del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo demuestra que el mundo está mejor que hace 20 o 30 años, y que el porcentaje de pobres en el planeta ha disminuido.
Según el Informe de Desarrollo Humano 2002 de la ONU, dado a conocer la semana última, el porcentaje de personas que viven en pobreza absoluta en todo el mundo disminuyó del 29 por ciento en 1990 al 23 por ciento en 1999. Este avance se debe en gran medida a los progresos realizados en dos de los países más poblados del mundo, China e India, que han reducido la pobreza considerablemente desde que comenzaron a abrir sus economías en la década del 80. En general, 57 países que representan la mitad de la población mundial han logrado reducir sus índices de pobreza a la mitad, o lo lograrán antes del año 2015, según el informe.
Pero, antes de ir a las malas noticias, miremos algunos otros datos alentadores mencionados en el informe:
- La mortalidad infantil está disminuyendo. El índice de mortalidad para niños menores de cinco años ha bajado considerablemente en los últimos 30 años, de 96 a 56 niños por cada 1000 nacimientos.
- La educación está mejorando. Las inscripciones en escuelas primarias a nivel mundial han aumentado del 80 al 84 por ciento de la población en los últimos 20 años.
- La libertad se extiende. Alrededor de 140 de los casi 200 países del mundo gozan de elecciones multipartidistas, lo que es un récord histórico. Casi todos los países que permiten varios partidos tienen una prensa libre o semilibre, algo muy inusual hace sólo tres décadas.
"En términos generales, el mundo de hoy es mejor que antes", dice Paul Segal, un economista de las Naciones Unidas que participó en la redacción del informe. "Es más democrático que antes, el porcentaje de gente que vive en la pobreza está bajando, hay menos hambre, más acceso a agua potable, el índice de mortalidad infantil está bajando, y la educación está aumentando."
Los que más progresan
¿Qué países están progresando? Según las estadísticas del informe, los países que están más integrados a la economía global han sido los que más han crecido y los que han sido más exitosos en la lucha contra la pobreza. Los llamados "tigres asiáticos" -Hong Kong, Taiwan, Corea del Sur y Singapur- han reducido su porcentaje de pobreza del 28 por ciento de la población en 1990 al 14 por ciento en el año 2000.
En América latina, los progresos reflejados en el informe han sido menores. Y América latina hoy está mucho peor de lo que refleja el estudio de la ONU, porque éste sólo incluye cifras hasta el año 2000, antes de que la Argentina cayera en la peor crisis de su historia y contagiara a sus vecinos.
Según el informe de la ONU, el porcentaje de latinoamericanos viviendo en pobreza bajó en la década de 1990 de casi el 17 por ciento a un 15 por ciento de la población; los índices de mortalidad infantil de niños menores de cinco años bajaron de 123 a 37 niños por cada 1000 nacimientos durante las últimas tres décadas, y el índice de alfabetismo aumentó del 82 por ciento al 88 por ciento en el mismo período.
Pero el estancamiento de América latina se hace evidente si se considera que el número de pobres aumentó en tres millones, por el crecimiento poblacional. En otras palabras, el porcentaje de pobres con relación a la población general bajó, pero el número de pobres creció.
¿Por qué está tan mal América latina? Una razón clave es la grotesca desigualdad del ingreso, una de las peores del mundo. Mientras en Estados Unidos el 20 por ciento más rico de la población tiene ingresos nueve veces mayores al 20 por ciento más pobre, en varios países latinoamericanos la proporción es de 30 a 1. El crecimiento económico no llega a los pobres.
Otra razón importante es la corrupción masiva y la ausencia de un sistema efectivo de pesos y contrapesos. Cuando existen instituciones débiles y una corrupción rampante, la apertura económica no es suficiente para asegurar el progreso, dicen los economistas de la ONU.
Mi conclusión: los críticos de la globalización hacen bien en recordarnos que todavía hay niveles de pobreza alarmantes y crecientes desigualdades de ingresos en varias partes del mundo. Pero son intelectualmente deshonestos cuando ocultan el hecho de que el mundo en general está progresando, y que los países que más progresan son los que han abierto sus economías.



