El papa León XIV criticó en Angola a los “autoritarios que explotan y estafan a sus pueblos”
Durante una visita a la ciudad diamantífera de Saurimo, el pontífice afirmó que la riqueza natural queda “en manos de unos pocos”, pidió combatir la corrupción y reclamó al gobierno de Angola un reparto más justo de los recursos
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SAURIMO, Angola.– El papa León XIV denunció este lunes la explotación de los pueblos por parte de los líderes autoritarios del mundo durante su paso por el noreste de Angola.
El Papa llegó a la ciudad de Saurimo, un punto clave de la industria de diamantes, para profundizar su reclamo contra la corrupción y la prepotencia de los ricos. Según el pontífice, el planeta padece la acción de quienes utilizan el poder para oprimir a los más humildes.

Esta declaración forma parte de una gira por cuatro naciones de África que muestra un tono mucho más filoso que en sus intervenciones previas.
Saurimo funciona como la capital de la provincia de Lunda Sur, un territorio que padece una marginación histórica a pesar de sus inmensos recursos naturales.
Muy cerca de allí se ubica la mina de Catoca, el yacimiento de gemas más grande de Angola, de donde surge el 75 por ciento de la producción nacional. Sin embargo, la riqueza mineral no llega a la población, ya que un tercio de los angoleños subsiste por debajo del umbral de pobreza extrema.
El Banco Mundial fija esa línea en apenas 2,15 dólares por día, una cifra que refleja la brecha social en esta ex colonia portuguesa. León XIV sostuvo que la injusticia corrompe los corazones y permite que el pan de todos quede en manos de unos pocos.
El discurso del santo padre generó repercusiones internacionales. León XIV no ocultó su malestar y calificó como déspotas a quienes saquean los bienes naturales del continente para beneficio propio.
Estas palabras despertaron la ira del presidente Donald Trump, quien ya expresó su enojo ante las posturas directas del pontífice en temas de política global.
El Vaticano aclaró que los mensajes tienen una preparación de semanas y no apuntan a un mandatario específico, a pesar de la tensión por los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán.
Esta etapa en Angola representa el tercer tramo de una travesía maratónica de diez días que suma casi 18.000 kilómetros de recorrido. El itinerario contempla 18 vuelos y paradas en once ciudades y pueblos, lo que la convierte en una de las misiones más complejas de todo su papado.
Apenas aterrizó en Saurimo, León XIV visitó un refugio para ancianos víctimas de la violencia y el abandono. El Papa aprovechó el encuentro para advertir sobre las catástrofes sociales y ambientales que provoca la lógica de la extracción de recursos.
Angola todavía carga con las secuelas de una guerra civil feroz que duró desde 1975 hasta el año 2002. Por eso, el pontífice pidió curar las heridas del pasado y superar las viejas divisiones que frenan el desarrollo del pueblo.

La situación interna del país también influye en la recepción del mensaje, tras las protestas masivas de julio de 2025 contra el costo de vida. Aquellas manifestaciones terminaron con un saldo de treinta muertos y reflejaron el hartazgo hacia el partido gobernante, el MPLA.
El descontento por la carestía de la vida y la falta de infraestructuras públicas domina el debate en las calles de Luanda y Saurimo. León XIV instó al presidente João Lourenço a promover una nueva cultura de justicia y un reparto equitativo de la renta.
Para la Iglesia, el flagelo de la corrupción constituye el principal obstáculo para que la bonanza del petróleo llegue a los más pobres.
El viaje concluirá esta semana en Guinea Ecuatorial, la antigua colonia española, donde se espera un cierre de gira con igual contundencia.
Mientras tanto, el Papa regresará a la capital para dialogar con los obispos sobre el peso de las iglesias evangélicas. Se trata de la tercera visita de un pontífice a esta nación, luego de los pasos de Juan Pablo II y Benedicto XVI. El acto central en Saurimo, que reunió a unas 40.000 personas, reafirma el compromiso de León XIV contra los líderes autoritarios. El reclamo por la dignidad resuena en un rincón de África que busca una salida a la pobreza.
Agencias Reuters y AFP









