El Papa pide "no más cierres" en Cuba en su primera audiencia general luego de la histórica gira por la isla y EE.UU.

"Que Cuba se abra al mundo y el mundo se abra a Cuba", pidió hoy Francisco en la audiencia
"Que Cuba se abra al mundo y el mundo se abra a Cuba", pidió hoy Francisco en la audiencia Fuente: Archivo
El sumo pontífice dedicó hoy la catequesis a agradecer la acogida que allí tuvo y resaltar los puntos más importantes de su visita a ambos países
Elisabetta Piqué
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30 de septiembre de 2015  • 07:10

ROMA.- En su primera audiencia general después de histórico viaje a Cuba y Estados Unidos, el papa Francisco dedicó hoy la catequesis a agradecer la acogida que allí tuvo y a resaltar los puntos más importantes de la gira.

"No más cierres, no más explotación de la pobreza, sino libertad en la dignidad", pidió para Cuba -uno de los últimos bastiones comunista de la región-, donde destacó que llegó como "Misionero de la Misericordia". "La misericordia de Dios es más grande que cada herida, cada conflicto, cada ideología; y con esta mirada de misericordia he podido abrazar todo el pueblo cubano en patria y fuera, más allá de cada división", dijo. "He podido compartir con el pueblo cubano la esperanza del cumplirse la profecía de san Juan Pablo II: que Cuba se abra al mundo y el mundo se abra a Cuba. No más cierres, no más explotación de la pobreza, sino libertad en la dignidad", exhortó. "Este es el camino que hace vibrar el corazón de tantos jóvenes cubanos: no una vía de evasión, de ganancias fáciles, sino de responsabilidad, de servicio al prójimo, de cuidado de la fragilidad. Un camino que trae fuerza de las raíces cristianas de aquel pueblo que ha sufrido tanto", agregó.

El Papa, que tuvo un rol crucial para el reencuentro entre Cuba y los Estados Unidos luego de más de 50 años de enemistad, también destacó que su viaje "de Cuba a los Estados Unidos ha sido un pasaje emblemático, un puente que gracias a Dios se está reconstruyendo". "Dios siempre quiere construir puentes; ¡somos nosotros quienes construimos muros! Y los muros caen siempre", dijo.

Al hacer un repaso de la visita a los Estados Unidos, destacó que en Washington, donde se reunió con autoridades políticas al pronunciar un discurso histórico ante el Congreso, con gente común, con obispos, sacerdotes y consagrados, y los más pobres y marginados, recordó que "la más grande riqueza de aquel país y de su gente está en el patrimonio espiritual y ético". "Y así, he querido animar a llevar hacia adelante la construcción social en la fidelidad a su principio fundamental, que todos los hombres son creados por Dios iguales y dotados de derechos inalienables, como la vida, la libertad y el perseguir la felicidad", agregó. También recordó que estos valores se encuentran en el Evangelio, como lo evidenció la canonización del padre Junípero Serra, franciscano, gran evangelizador de la California.

Asimismo evocó su discurso en Nueva York en la sede de la ONU, su oración por la paz y la fraternidad en el memorial de la zona cero, y por la paz y la justicia en la misa que celebró en el Madison Square Garden.

Al resaltar que su viaje culminó con el Encuentro de las Familias en Filadelfia, reiteró la importancia de la familia. "La alianza fecunda entre el hombre y la mujer, es la respuesta al gran desafío de nuestro mundo, que es un desafío doble: la fragmentación y la masificación, dos extremos que conviven y se sostienen mutuamente, y juntos sostienen el modelo económico consumista", dijo. "La familia es la respuesta porque es la célula de una sociedad que equilibra la dimensión personal y aquella comunitaria, y al mismo tiempo puede ser el modelo de una gestión sostenible de los bienes y de los recursos del creado. La familia es el sujeto protagonista de una ecología integral porque es el sujeto social primario, que contiene al interno los dos principios base de la civilización humana sobre la tierra: el principio de comunión y el principio de fecundidad", agregó.

Finalmente, agradeció especialmente a monseñor Charles Chaput, arzobispo de Filadelfia, "por su empeño, su piedad, su entusiasmo y su gran amor a la familia en la organización de este evento". "Mirando bien, no es una casualidad que el testimonio del Encuentro Mundial de las Familias se haya llevado a cabo en este momento desde los Estados Unidos de América, es decir del país que en el siglo pasado ha alcanzado el máximo desarrollo económico y tecnológico sin renegar sus raíces religiosas. Ahora estas raíces piden: volver a partir de la familia para repensar y cambiar el modelo de desarrollo, para el bien de la entera familia humana", concluyó.

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