El "toallagate", modelo de lucha anticorrupción
MIAMI.- El último escándalo en México sobre la compra de toallas de $ 443 para la residencia presidencial es un ejemplo típico de los exorbitantes gastos gubernamentales que están teniendo lugar en toda América latina, pero que pocas veces salen a la luz pública.
El "toallagate", como se ha dado en llamar este último escándalo en México, surgió la semana pasada luego de que el gobierno del presidente Vicente Fox decidió publicar sus gastos en Internet, en su afán de lograr una mayor transparencia en el gasto público. El periódico Milenio, tras revisar la lista, encontró las toallas entre otros artículos de lujo por un valor de $ 440.000 que estaban a precios altamente inflados, creando una ola de indignación popular.
Sin embargo, en lugar de ver este caso como otro de los tantos escándalos de corrupción, los países latinoamericanos deberían usar el "toallagate" como un grito de guerra para exigir mayor transparencia en las compras gubernamentales.
Si los países publicaran todos sus gastos en Internet y se vieran forzados por el escrutinio del público a reducir sus sobreprecios, ustedes se sorprenderían -como me sorprendí yo- de saber cuántos miles de escuelas y hospitales se podrían construir con el dinero ahorrado.
Consideren las cifras: los países latinoamericanos y caribeños gastan un total de $ 250.000 millones al año en compras del sector público, sin contar los gastos militares, según cálculos del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).
Cuando llamé a algunos de los principales expertos en el tema y les pregunté qué porcentaje de esta cifra son gastos inflados, me quedé boquiabierto: muchos colocan la cifra en un 20 por ciento del total; es decir, $ 50.000 millones anuales. Eso equivale a 70 veces la ayuda económica anual de Estados Unidos a la región.
Jorge Claro de la Maza, el ex alto funcionario del BID especializado en la lucha contra la corrupción, me señaló que gran parte de las compañías proveedoras del Estado en América latina agrega un 10 por ciento a sus precios para protegerse de ineficiencias por parte de los empleados gubernamentales, y otro 10 por ciento para la eventualidad de tener que pagar sobornos a funcionarios del gobierno.
Más que a un particular
"La gente que le vende al Estado vende más caro porque no sabe cuánto tiempo se va a demorar el proceso de compra, o cuánto se va a demorar el pago, o si va a tener que pagar un soborno´´, señaló Claro de la Maza. "Eso hace que el sector privado le venda al Estado por un 20 por ciento encima de lo que le cobraría a un particular."
En América latina, muy pocos gobiernos permiten un amplio escrutinio público de sus compras. Mientras políticos, académicos y periodistas gastamos mares de saliva en discutir sobre la globalización, el libre comercio y la desigualdad social, muy pocos están analizando el tema de los gastos gubernamentales, que quizá sean el secreto mejor guardado de la región.
"Los gobiernos no sólo deberían poner sus compras en Internet, sino también sus presupuestos y sus licitaciones", me indicó Daniel Kaufmann, el encargado de la lucha anticorrupción del Banco Mundial. "Tendríamos que permitir a la ciudadanía convertirse en el equivalente de millones de auditores".
No hay país de la región que no tenga sus ejemplos de despilfarro estatal. En la Argentina, se descubrió no hace mucho que la ciudad de Buenos Aires pagaba cinco dólares por los mismos almuerzos escolares por los que Mendoza pagaba $ 1,20.
En Venezuela, el contralor general recientemente encontró facturas infladas y otras irregularidades en un 52 por ciento de los gastos auditados del Plan Bolívar, un programa estatal del presidente populista Hugo Chávez para reducir la pobreza. El programa, dirigido por militares, construyó viviendas populares en el Estado de Vargas con materiales tan inferiores, que muchas se derrumbaron al poco tiempo.
Según expertos en la lucha contra la corrupción, México es el país latinoamericano más avanzado en la publicación de sus gastos estatales en Internet, desde que el gobierno abrió el sitio compranet.gob.mx. a mediados de la década de los años 90. Cuba es el país más atrasado: todos los gastos del gobierno son considerados un secreto de Estado.
El gobierno chileno tiene su propio portal, manejado por una empresa privada, llamado chilecompra.cl, y la Argentina ha abierto el suyo, cristal.gov.ar. Asimismo, compañías privadas como mercadostransparentes.com, de la Argentina, están ofreciendo a sus suscriptores información al minuto sobre las últimas licitaciones estatales, y precios comparativos de los productos licitados.
Sin embargo, la mayoría de estos portales apenas cubren un pequeño porcentaje de las finanzas estatales. Todavía falta mucho para que los países pongan todos sus datos financieros en Internet, dicen los expertos.
"Tenemos que ofrecer precios comparativos, para fomentar una mayor competencia", señala Luis Moreno Ocampo, presidente de mercadostransparentes.com. "En América latina hay carteles de vendedores al Estado: grupos de proveedores que hacen un acuerdo entre ellos y se reparten el mercado. En lugar de competir, se reparten las ventas a los precios que ellos quieren."
Cuanta más información los gobiernos pongan en Internet, más nos enteraremos sobre gastos escandalosos como las toallas de $ 443 de la presidencia mexicana. Me parece fantástico: no sólo será un gran servicio público, sino que será muy divertido.
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