La imputación de Zapatero profundiza la soledad política de Sánchez y abre un nuevo frente explosivo
El expresidente socialista era uno de los principales operadores y respaldos internos del jefe del gobierno; su situación judicial agrava la sensación de desgaste y fin de ciclo en La Moncloa
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MADRID.– De las urnas a los tribunales. Pedro Sánchez acumula, uno tras otro, golpes de nocaut que para cualquier otro presidente europeo hubiera precipitado, hace tiempo, una renuncia o una convocatoria a elecciones. La imputación del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero no sólo abre un nuevo frente de conflicto para su gobierno, sino que confirma que el líder del Partido Socialista (PSOE) está cada vez más solo. La noticia tuvo tanto impacto que cambió el ánimo en La Moncloa: de la resistencia heroica a las sensaciones de fin de ciclo.
Las reiteradas crisis a las que se sobrepone el gobierno español desarmaron el entorno de Sánchez. José Luis Ábalos y Santos Cerdán, sus asistentes más cercanos, fueron detenidos el año pasado por corrupción. El presidente alentó la renuncia de sus dos ministras más fuertes para ser candidatas en Andalucía y Aragón, pero ambas registraron históricas derrotas electorales. En ese contexto, Zapatero emergió como un personaje clave para respaldar a Sánchez tanto dentro como fuera del socialismo.

El expresidente se había ganado un lugar en su entorno en la campaña presidencial de 2023. Desde el comando socialista detectaron la buena sintonía que el exmandatario mantenía con las bases y lo llevaron a decenas de actos proselitistas por toda España. De hecho, Zapatero participó incluso en los actos de las campañas para las autonómicas de este año. Su presencia era un espaldarazo interno para Sánchez, especialmente después de que el expresidente Felipe González se convirtiera en uno de sus principales críticos.
Zapatero era un comodín. Si sus apariciones públicas eran redituables, más importante eran sus negociaciones privadas. Por ejemplo, cuando eyectaron a Cerdán del gobierno por su participación en una trama de corrupción, Sánchez delegó en el expresidente la negociación más sensible: el diálogo con el dirigente independentista catalán Carles Puigdemont. Su permanencia en La Moncloa depende exclusivamente de los votos que maneja el líder de Junts per Catalunya, exiliado en Bélgica.
Dentro del PSOE calificaban como un éxito sus negociaciones con el gobierno de Nicolás Maduro. Cuando Edmundo González Urrutia aterrizó exiliado en Madrid, desde el oficialismo señalaron que esa operación sólo fue posible por la intervención de Zapatero. Su relación con el régimen de Maduro, tantas veces apuntada por el Partido Popular (PP) y por la oposición venezolana, dejó expuesto al expresidente, uno de los pocos que había sabido reinventarse después de dejar La Moncloa.
“Queridos compañeros, son momentos duros. Con todo, hoy más que nunca debemos reafirmarnos en nuestra tarea de seguir luchando por hacer avanzar a nuestro país y defender el buen nombre de un compañero, el presidente Zapatero, que tanto bien hizo y hace a favor de la causa socialista”, escribió Sánchez en el chat de la mesa nacional del PSOE, que fue publicado por medios españoles. El partido emitió la tarde de este martes un comunicado que ratificó el “principio de inocencia” del exmandatario y señalaron una operación política detrás de la denuncia, a pesar de las pruebas fueron presentadas por la Fiscalía Anticorrupción.
Si el caso de la primera dama, Begoña Gómez, acusada de tráfico de influencias, fue defendido desde el gobierno por la complejidad de determinar la existencia de un delito en sus acciones, el dictamen judicial que implicó este martes a Zapatero ofrece pruebas contundentes sobre movimientos de fondos entre empresas cercanas al expresidente y supuestas asesorías orales de difícil comprobación.
El clima en La Moncloa era de sorpresa e incertidumbre ante la gravedad de la situación. Sánchez está convencido de que el rescate de la línea aérea Plus Ultra fue transparente y, salvo que aparezcan nuevas revelaciones, el presidente respaldará a Zapatero tanto en los medios como en los tribunales. El líder socialista no se puede permitir otra baja entre sus leales. Después de casi un año, fuentes parlamentarias mencionaban este lunes la posibilidad de que el PP presentara una moción de censura para sacar a Sánchez del gobierno. Por ahora, los votos no están.
El caso Zapatero se convierte en otra bomba de tiempo para Sánchez, con largos desfiles por la Audiencia Nacional que volverán a poner a la corrupción en la tapa de todos los diarios durante las próximas semanas. La política española entró en una fase donde cada caso deja de percibirse como un episodio aislado y empieza a leerse como parte de un mismo relato que refleja un agotamiento del poder.
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