La pasión por el mate se exporta al mundo, de la mano de Messi, Suárez o Cavani

Mates artesanales de Uruguay para estrellas del fútbol mundial - Fuente: AFP

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29 de junio de 2018  • 23:35

MONTEVIDEO, Uruguay (AFP).- Para un grupo de artesanos uruguayos, la Copa del Mundo no es solo el escenario donde se lucen las estrellas del fútbol, sino también donde brillan sus mates de lujo, con detalles en oro y plata, que elaboran con delicadeza desde su pequeño taller en Montevideo.

Tatiana Cusin, de 24 años, martilla delicadamente una lámina de oro para fabricar en Montevideo un mate artesanal exportada al mundo de la mano de estrellas de fútbol de Uruguay y Argentina como Messi, Suárez o Cavani.

El movimiento es regular: un golpe y el martillo se desliza con suavidad hacia el costado. Así, explica la joven, los artesanos de Bresciani Platería Criolla "planchan" el oro sobre la plata previamente fundida y moldeada, para dar la curva adecuada a la forma de la calabaza que constituye el mate.

El negocio familiar de Federico Bresciani, de 36 años, ha ganado fama en el exterior. Es que tiene los mejores embajadores que se pueda imaginar para sus productos. Los delanteros de la selección uruguaya Luis Suárez y Edinson Cavani , su capitán Diego Godín y Lionel Messi , que consumen mate ostensiblemente.

Esta empresa familiar ha ganado fama en el exterior
Esta empresa familiar ha ganado fama en el exterior Crédito: Captura de video

Al punto de que sus compañeros de escuadra en Europa comenzaron a imitarlos, como el francés Antoine Griezmann del Atlético Madrid o el defensor del Tottenham inglés Eric Dier, devotos cultores de la infusión.

El taller de Bresciani es modesto. Los siete artesanos que fabrican los mates hablan con pasión de su oficio en el que cuidan hasta el mínimo detalle. Todo, sin excepción, lo hacen a mano. Para ellos es más que un trabajo. Están al servicio de una tradición, "un rasgo de identidad", explica el dueño.

Su negocio le debe mucho al fútbol, la pasión que comparten Argentina y Uruguay a ambas márgenes del Río de la Plata, cuyas selecciones se juegan este sábado en Rusia el pase a cuartos de final, respectivamente contra Francia y Portugal.

En las concentraciones de Uruguay, es común ver a Suárez, Cavani, Godín o Cristian Rodríguez en una ronda de mate con sus colegas, un rito que ayuda a socializar.

"El mate lo usamos para compartir, para charlar, es algo que nos une", explicó Maximiliano Pereira, el jugador con más partidos en la historia de la selección uruguaya (125).

El atelier uruguayo vende a 16 países. A los más famosos usuarios de sus productos se suman el meta celeste Fernando Muslera, el zaguero José María Giménez, el volante argentino Angel di María y su colega Javier Mascherano, entre muchos otros.

Cavani "quería un mate con ciervos (en la boquilla), un escudo del Paris Saint Germain, la bandera de Uruguay y su nombre. Y quería que fuera de boca grande, porque es más cómodo para cebar", recuerda el empresario.

A mano, moldean el oro y la plata con el que decoraran la calabaza del mate, que es casi una pieza de joyería
A mano, moldean el oro y la plata con el que decoraran la calabaza del mate, que es casi una pieza de joyería Crédito: Captura de video

"Godín me llamó él mismo". Quería un mate "para regalarle a Griezmann y ahí se hizo uno para él", explicó.

Suárez le regaló un mate a Messi cuando nació su segundo hijo, con los nombres de su familia, la bandera de Argentina y el número diez. El delantero uruguayo se mandó fabricar uno igual, con el número 9, la bandera de Uruguay y los nombres de sus hijos y esposa.

Por efecto de moda, de imitación o por las virtudes que le atribuyen, la tendencia alcanza latitudes lejanas y el coreano Son Heung-Min, también del Tottenham, compartió recientemente una foto en las redes sociales que lo muestra tomando mate.

El boom del mate personalizado comenzó cuando se empezaron a ver los de la selección. "Ahora jugadores jóvenes piden mates como el de Messi o Suárez. Y alguna gente viene a pedir uno parecido a los que tienen los jugadores", relata.

Sus mates, que cuestan entre 300 y 400 dólares, son "alhajas", reconoce. "Es más bien una joya, una pieza única".

Pero la esencia del rito no depende de cuán lujoso sea el recipiente. "El mate es vivir para afuera, es reunión, es amigos, es incluir. Que sea en el fútbol, en la familia o en la calle. De eso se trata", concluye Bresciani.

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