La renuncia de Macron a su pensión desata una lluvia de críticas

Emmanuel Macron
Emmanuel Macron Fuente: Archivo
En medio de las protestas contra la reforma jubilatoria, algunos sectores de la oposición calificaron la medida de "demagogia"
Luisa Corradini
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24 de diciembre de 2019  

PARÍS.- En plena crisis social contra su reforma jubilatoria, el anuncio de Emmanuel Macron de renunciar a su pensión de jefe de Estado una vez que finalice su mandato fue recibido como una auténtica humillación por miles de franceses.

"Es insoportable. Solo los grandes señores, los muy ricos, los importantes pueden permitirse esas liberalidades", denunció el líder del partido de extrema izquierda Francia Insumisa, Jean-Luc Melenchon, haciéndose eco de varios sectores de la población.

Como él, decenas de miles de manifestantes que desde hace casi 20 días salen a la calle en Francia para denunciar los efectos futuros de la reforma jubilatoria del presidente consideran que Macron tiene holgadamente los medios de renunciar a una pensión mensual de 6000 euros, pero que no sucede lo mismo con la mayoría de sus conciudadanos.

"Ese anuncio quiere decir: yo renuncio a mi pensión, o sea que ustedes también podrían renunciar", insistió Melenchon, denunciando la "demagogia" del mandatario.

El sábado pasado, el Palacio del Elíseo había confirmado que Macron renunciaba por adelantado a su futura pensión de expresidente, equivalente a un salario de consejero de Estado, es decir 6220 euros mensuales. Es la primera vez que un mandatario decide no recibir ese beneficio, fijado por una ley del 3 de abril de 1955. "El presidente confirmó que la reforma del sistema jubilatorio también se le aplicará (...). Se trata de ejemplaridad, pero también de coherencia", reza el comunicado emitido por el Elíseo.

Pero ¿a qué renuncia Macron? No se trata específicamente de una jubilación, porque esas sumas, provenientes del presupuesto de la presidencia, no son financiadas por cotizaciones patronales o salariales.

Se trata de una pensión especial que se agrega a la jubilación que recibe lógicamente un expresidente en calidad de sus actividades profesionales y mandatos ejercidos antes y después de su paso por el Elíseo, y que le abren derechos a una jubilación mediante cotizaciones. El jefe del Estado también cotiza para su retiro durante el ejercicio del poder en función de su remuneración presidencial (15.140 euros por mes).

Pero es verdad que el joven presidente, que ganó sumas considerables como exitoso ejecutivo antes de convertirse en alto funcionario del Estado, puede permitirse un lujo que no todos pueden ofrecerse.

Antes de ser jefe de Estado, Macron fue inspector de finanzas y, después, miembro asociado del Banco Rothschild, donde se lo conocía como "el Mozart de las finanzas" y logró amasar una respetable fortuna (2,4 millones de euros en 18 meses de gestión). En esas condiciones, no parecen equivocarse aquellos para quienes esa renuncia "es un lujo que no todo el mundo puede ofrecerse", como lo indica Olivier Faure, secretario general del Partido Socialista.

Para el historiador Jean Garrigues, después de 20 días de movilización nacional contra la reforma jubilatoria, no solo el momento de ese anuncio fue mal escogido: "La gente sabe que no se trata de un sacrificio muy importante. Es obvio que en caso de que no sea reelegido dejará el Elíseo a los 44 años y obviamente ejercerá una profesión que le permitirá percibir una jubilación ampliamente confortable al final de su vida".

Macron, que festejó sus 42 años el sábado, también decidió renunciar a su puesto en el Consejo Constitucional, del que son miembros vitalicios todos los expresidentes, con un salario de 13.500 euros mensuales.

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