Los Ángeles, otro símbolo norteamericano en problemas

Como Detroit, la ciudad perdió empuje y ventajas frente a otras grandes urbes del país y del mundo; su infraestructura y su economía se debilitan cada vez más
Adam Nagourney
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13 de abril de 2014  

LOS ÁNGELES.- Desde el rascacielos de 73 pisos que acaban de levantar en el centro de la ciudad hasta el aluvión de complejos de viviendas, comercios y oficinas que se extienden de allí a la costa del Pacífico, en Los Ángeles la construcción está en auge.

El precio de la vivienda sube, el número de ejecuciones hipotecarias desciende, la tasa delictiva es baja y la ciudad tiene un nuevo alcalde. En muchos sentidos, y al igual que muchas ciudades norteamericanas hasta hace un tiempo asediadas por la crisis, Los Ángeles parece estar en alza.

Sin embargo, en este momento supuestamente promisorio y lleno de potencial, la gran ciudad de la costa oeste ha sufrido una serie de golpes que debilitaron su autoestima y amenazan su estabilidad en el largo plazo.

Algunos son simbólicos, como la partida del exitoso The Tonight Show con destino a Nueva York. Otros problemas son más incontrolables, como la desconcertante ola de terremotos que sacudió a la región en las últimas semanas, y les recordó a los residentes hasta qué punto Baja California no está preparada para un cataclismo.

Pero el golpe más preocupante, de lejos, es el demoledor veredicto sobre la salud de la vida pública y la economía en Los Ángeles que le asestó a la ciudad un comité de juristas, líderes sindicales y ex funcionarios electos que constituyen una especie de vieja guardia de la ciudad. La Comisión Los Ángeles 2020 presentó un catálogo de falencias que, según señalan, constituyen una carga casi irremontable para la ciudad y la asemejan a otro ícono en decadencia, Detroit: pobreza generalizada y estancamiento del empleo, ingentes pagos de jubilaciones municipales, un puerto en decadencia, la industria del turismo en crisis y problemas de congestionamiento de tránsito que no se resolverían ni invirtiendo miles de millones de dólares en continuado en un programa de transporte público.

Esas conclusiones equivalen a una condena sobre Los Ángeles y su cultura, una ciudad que, según la comisión, desborda de recursos y de talento, pero que de todos modos se ha ido rezagando frente a otras grandes urbes del planeta.

"Los Ángeles apenas hace la plancha, mientras el resto del mundo va para adelante -dijo el informe de la comisión-. Corremos el riesgo de rezagarnos aún más en la tarea de adaptarnos a las realidades del siglo XXI y de terminar siendo una ciudad en decadencia."

"Año tras año, nuestra ciudad -antes un faro de innovación y oportunidades para el mundo- se vuelve más invivible", agregó.

La primera parte del informe fue presentada en diciembre. El lúgubre panorama de Los Ángeles que describía ese primer informe tenía la intención de romper con la inercia y llamar la atención sobre los acuciantes problemas de la ciudad.

Pero por exhaustivo que fuese el primer capítulo del informe en la presentación de los problemas, el capítulo siguiente, presentado el último miércoles, fue sorprendentemente menos ambicioso y específico, una evidencia de lo que dicen desde hace tiempo los dirigentes municipales: estos desafíos son irremediables y concretar cambios en una comunidad cuya sociedad civil tiene un historial de escasa participación y cuya alcaldía es institucionalmente débil es muy complejo.

Esta semana, con una marcha frente a la sede de educación del distrito, estudiantes, docentes y líderes comunitarios exigieron mayor inversión en infraestructura escolar.

Sobre la mayor amenaza para la estabilidad fiscal de la ciudad en el largo plazo -el aplastante costo de las jubilaciones y los beneficios laborales-, la comisión recomendó designar a una nueva comisión ad hoc. Más allá de sus intenciones y expectativas, el informe suscitó una fuerte respuesta de parte de los líderes de la ciudad, que lo calificaron de exagerado y potencialmente contraproducente.

"En Los Ángeles somos muy buenos para decir en privado cuánto nos gusta nuestra ciudad y para decir en público todo lo que está mal -respondió, en una entrevista, el alcalde Eric Garcetti-. Me gustaría revertir eso."

El aspecto más polémico del informe tal vez esté menos en los detalles y más en el hecho de que pinta a Los Ángeles, una ciudad que siempre fue muy sensible respecto de su reputación, como un municipio en decadencia.

Una radiografía de la caída de la ciudad

  • Un informe de diciembre pasado advierte que la ciudad tiene tantos problemas que su futuro se ha transformado en una "carga irremontable"
  • Esa carga está compuesta por una "pobreza generalizada, un empleo estancado, un puerto en decadencia y una industria del turismo en crisis"
  • La mayor amenaza para el futuro de Los Ángeles es, según el informe, el "aplastante costo" de sus jubilaciones municipales y beneficios laborales
  • Otro de los factores que alimentan la decadencia de la ciudad es la escasa participación pública de los angelinos

Traducción de Jaime Arrambide

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