
Los escándalos sexuales alejan a un demócrata de la alcaldía de Nueva York
La campaña de Anthony Weiner perdió envión luego de que se revelaran sus diálogos privados con una joven
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NUEVA YORK.- Por unos días, el ex congresista Anthony Weiner pareció acariciar la redención, y sintió, incluso, que podía llegar a convertirse en el próximo alcalde de Nueva York. Pero luego, "Carlos Danger" irrumpió en escena, destrozó su campaña e hizo añicos su ilusión.
"Fue una broma en mi vida personal entre una persona y yo", atinó a decir Weiner -envuelto en un escándalo hace dos años, por el que tuvo que renunciar a su banca en el Congreso-, cuando una periodista de la cadena Univisión le preguntó por qué había elegido un nombre latino como seudónimo para sus diálogos sexuales con una mujer.
Los intercambios de Weiner con Sidney Leathers, de 22 años, revelados por el sitio de chimentos The Dirty, forzaron al demócrata a reconocer que su escandalosa vida sexual virtual y telefónica se estiró más allá de lo que él había admitido, hasta mediados de 2012, un año después de su renuncia a su banca en el Congreso.
De allí en más, la caída en desgracia de Weiner fue estrepitosa. Los neoyorquinos, que parecían dispuestos a darle una segunda oportunidad, lo enterraron en las encuestas. No hubo un solo columnista que no lo defenestrara desde la página de un diario, una revista o Internet, o un comediante que no diera rienda suelta a su ingenio en televisión.
The New York Times, que les había dado a él y a su mujer, Huma Abedin, una generosa nota de tapa en su revista dominical que abrió la puerta a su retorno, le soltó la mano y lo destrozó en un editorial en el que le recomendó abandonar la carrera por la alcaldía. Su jefe de campaña renunció, y su vocera quedó envuelta en otro escándalo, al atacar con varios adjetivos sexistas a una joven pasante que dio detalles de Weiner y su campaña al diario sensacionalista The Daily News.
Es tal el coletazo político que provocó el sórdido pasado de Weiner que algunos ya especulan si no afectará a las posibles aspiraciones presidenciales de Hillary Clinton, madre política, confesora y antigua jefa de la mujer de Weiner, a quien los Clinton consideran una "hija sustituta".
"Lo amo, creo en él, lo he perdonado", fue la nerviosa defensa que ensayó Abedin, en la improvisada conferencia de prensa en la que apareció junto a su marido, en la cual se mostraron unidos, preparados y dispuestos a hacer frente a la incesante andanada de críticas que los cubrió en los últimos días.
Desde entonces, Weiner se convirtió en el centro de toda la atención -los otros candidatos es casi como si no existieran-, pero poco pudo hacer para hablar de sus propuestas y no de sus escándalos: ha tenido que dar explicaciones en cada entrevista que concedió y en cada acto de campaña, además de descartar, una y otra vez, que vaya a abandonar la carrera por la alcaldía.
Por si todo eso no fuera poco, es un secreto a voces que los Clinton, la pareja más poderosa del mapa político de Estados Unidos, lo tienen en muy baja estima, algo sobre lo que también tuvo que hablar.
"No tengo motivos para pensar que esté molesta", dijo Weiner en una entrevista con el canal NBC, cuando le preguntaron por Hillary. Pero The New York Times reveló que el círculo de Hillary le pidió a Huma Abedin que se exponga menos en la campaña de su marido, y que uno de los asesores más cercanos de la ex senadora Philippe Reines se enfureció al enterarse de que Weiner había mentido sobre sus pecados, a tal punto que le hubiera "arrancado la garganta" con su mano a través del teléfono, según la descripción del diario.
Ni lentos ni perezosos, los republicanos ya intentaron capitalizar el escándalo uniendo a los dos matrimonios.
"La saga Huma, Hillary, Danger es un déjà vu de algunos de los peores atributos de la tierra de los Clinton", fue la frase que eligió Tim Miller, el líder de America Rising, una organización política vinculada a la oposición que lanzó una campaña para frenar la ola de entusiasmo que genera la aún inexistente candidatura de Hillary Clinton en 2016.
Por si faltaba algo más, ni el propio Weiner puede garantizar que no saldrán a la luz más mensajes de las mujeres con las cuales mantuvo diálogos virtuales o por mensajes de texto, subidos de tono. "No lo sé. Espero que no. Ciertamente no me gusta hablar de esto", dijo, en una de las veces que habló de su pasado.
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