Obama ya hace planes para cuando deje la Casa Blanca

Con la ayuda de magnates, prepara la biblioteca presidencial y una fundación
Michael Shear
Gardiner Harris
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18 de agosto de 2015  

WASHINGTON.- La cena en el comedor privado de los Obama en la Casa Blanca se extendió hasta tan entrada la noche que Reid Hoffman, el megamillonario de LinkedIn, en un momento tuvo que sugerir que tal vez el presidente tuviese ganas de irse a dormir.

"Sentite en libertad de echarnos a patadas cuando quieras", recuerda Hoffman haberle dicho al presidente. Pero Obama apenas acababa de arrancar. "Ya los voy a echar cuando llegue el momento", le retrucó. Y así fue que Barack y Michelle Obama se quedaron hasta bien pasadas las dos de la mañana con sus 13 invitados, entre ellos la novelista Toni Morrison, el financista Marc Lasry y el inversor de riesgo de Silicon Valley John Doerr.

Al parecer, a Obama se lo veía "increíblemente relajado", según otro de los asistentes, el escritor Malcolm Gladwell, que recordó que también estaban presentes la actriz Eva Longoria y el fundador de Sun Microsystems, que se permitió sugerirle a Obama sus ideas sobre lo que el presidente podría hacer cuando abandone la Casa Blanca.

"Dónde va a terminar, todavía no se sabe", dijo Marty Nesbitt, amiga del presidente desde las épocas de Chicago y que ahora lidera la planificación de una biblioteca Obama y de una muy anticipada fundación a nivel mundial.

Al menos en público, Obama no deja traslucir demasiada ansiedad por su futuro. Pero en privado se está preparando para la pospresidencia con las mismas férrea disciplina y ambición recaudadora que caracterizaron la campaña de 2008, que lo llevó al Salón Oval.

La extensa velada, que tuvo lugar en febrero, es parte de una metódica estrategia hacia adentro y hacia afuera de la Casa Blanca: el presidente, la primera dama y los cuadros de asesores más cercanos van delineando la ingeniería de la pospresidencia y el legado presidencial, que, según estiman, podría costar hasta 1000 millones de dólares. Esos colaboradores del presidente no les pidieron donación alguna a los invitados a la cena, pero varios de los comensales podrían ser donantes en un futuro.

Esos 1000 millones de dólares, el doble de los que George W. Bush recaudó para su biblioteca y otros varios programas, serían utilizados "en la primera biblioteca presidencial digital", equipada con la más moderna tecnología, y para establecer una fundación de alcance mundial. Los seguidores del presidente insisten en que Obama debe evitar el error cometido por Bill Clinton, que apenas logró reunir el dinero suficiente para su biblioteca en Little Rock, Arkansas, y ahora está obligado a perseguir a los grandes donantes de aquí a la eternidad.

Shailagh Murray, un alto asesor del equipo, supervisa la campaña en el interior de la Casa Blanca, para que no se pierda de vista en ningún momento el futuro de Obama y aceitar el camino hacia la pospresidencia durante estos últimos 17 meses de mandato. La reciente visita a una prisión federal es indicadora, según los asesores, de un probable énfasis en la reforma de la justicia penal antes de abandonar el poder. Su elegía de uno de los nueve afronorteamericanos asesinados en una iglesia de Charleston, Carolina del Sur, es el anticipo, también según sus colaboradores, de un creciente foco en las relaciones interraciales. Y sus logros diplomáticos con Cuba y con Irán servirán de plataforma para trabajar en política exterior.

El núcleo de esta estrategia pospresidencial es la llegada que tiene Obama a grupos de personas muy eclécticos y por lo general fabulosamente ricos. Varios colaboradores cercanos a Obama dijeron que las prolongadas sobremesas de esas cenas les hicieron recordar las reuniones privadas que organizaba Obama con sus donantes y líderes empresarios cuando buscaba consolidar su campaña.

El proceso empezó no bien Obama consiguió la reelección de 2012, cuando el director Steven Spielberg y el actor Daniel Day-Lewis asistieron a una proyección privada de Lincoln en la Casa Blanca. Según los asistentes, Obama quedó subyugado cuando Spielberg habló sobre el modo de usar la tecnología para contar historias.

Un colaborador presidencial de alto rango dijo que Obama respetaba la decisión de Bush de limitar sus apariciones públicas tras abandonar el poder, pero que también admira el agresivo uso que hace Clinton de su alto perfil público para impulsar sus ideas. "Mi presentimiento es que será una mezcla de los dos", dijo David Plouffe, un asesor cercano a Obama.

En aquella extensa cena en la Casa Blanca de febrero, el presidente dijo que quería enfocarse en la participación cívica y en las oportunidades para los jóvenes, y alentó a sus invitados a proponer ideas para mejorar el funcionamiento del gobierno.

En sus charlas con Obama y sus asesores, la gente de Silicon Valley y Hollywood hace presión para que la biblioteca apueste a la tecnología de avanzada, que podría ayudar a que la historia de la presidencia de Obama se difunda por el mundo.

Algunos de los intercambios de ideas en esas veladas hicieron referencia al papel internacional que podría ocupar Obama después de la apertura diplomática de Estados Unidos con Cuba, el acuerdo nuclear con Irán, el conflicto con Rusia y el retiro de Irak y Afganistán.

El año pasado, en una entrevista en el sitio Tumblr, le preguntaron a Obama qué se veía haciendo dentro de 10 años. Tardó más de 30 segundos en responder, dejando entrever que todavía no tenía pensada una respuesta. "No hice una proyección a 10 años", dijo. Y a continuación completó: "Pero sí sé dónde voy a estar el primer día que no sea presidente: tirado en alguna playa tomando agua de coco".

Traducción de Jaime Arrambide

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