Ola de calor: para prevenir el "verano asesino" de 2003, Francia toma medidas drásticas

La gente se refresca en la fuente de Trocadero en París, en agosto de 2003, cuando una ola de calor azotó a Francia
La gente se refresca en la fuente de Trocadero en París, en agosto de 2003, cuando una ola de calor azotó a Francia Fuente: Archivo
Luisa Corradini
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26 de junio de 2019  • 11:17

PARÍS.- Una precoz ola de calor, sin precedente desde 1947, se abatió ayer sobre Europa con temperaturas que podrían establecer nuevos récords con registros que podrían llegar esta semana hasta 47 grados centígrados. Excepcionales hasta hace poco tiempo, estos episodios caniculares, provocados por el calentamiento planetario y las emisiones a efecto de invernadero, serán cada vez más frecuentes, según los científicos.

De Madrid a Berlín, pasando por París, Bruselas, Fráncfort o Zurich, los meteorólogos creen que se batirán nuevos récords. Los europeos, en particular en las grandes ciudades, soportarán temperaturas asfixiantes que no descenderán hasta el fin de semana. El termómetro también registrará cifras extremas en Viena, Budapest, Belgrado, Sofía y Bucarest.

Una mujer se refresca en la fuente de Trocadero de la torre Eiffel
Una mujer se refresca en la fuente de Trocadero de la torre Eiffel Fuente: AFP

Francia ha hecho todo lo posible para prevenir la repetición del "verano asesino" de 2003, que provocó cerca de 19.500 muertos entre el 4 y el 18 de agosto. Ese año, hubo un pico de calor de 44,1°C registrado el 12 de agosto. Esta semana, sin embargo, el termómetro podría superar esa cifra en ciertas ciudades -como París o Lyon-, agravada por una elevada humedad que aumentará sensiblemente la sensación térmica, según los especialistas.

"En los próximos siete días alcanzaremos temperaturas jamás observadas en un mes de junio. Las jornadas serán comparables el fenómeno de agosto de 2003, que fue la peor ola de calor que padeció Francia desde la Segunda Guerra Mundial", explicó François Gourand, previsionista de Meteo France.

En esta foto de archivo de agosto de 2003, dos ancianas de un geriátrico en La Muette, en París, se quejan del calor
En esta foto de archivo de agosto de 2003, dos ancianas de un geriátrico en La Muette, en París, se quejan del calor Fuente: Archivo

El gobierno francés puso en marcha anteayer por la tarde el nivel 3 del "plan canicule" (el máximo de 4 nunca fue utilizado hasta ahora) a fin de acompañar a la población más frágil: los ancianos, los niños y los homeless.

Entre otras medidas preventivas se abrieron salas con aire acondicionado en los edificios públicos, fuentes temporarias y pulverizadores de agua, apertura nocturna de parques y jardines, distribución de 5000 cantimploras a la gente que duerme en la calle, instalación de ventiladores en los jardines de infantes y escuelas primarias. Los habitantes de la capital pueden buscar los sitios públicos más frescos con una aplicación creada especialmente, "Extrema Paris", que lista 922 "islotes de frescura" permanentes o temporarios.

En esta foto de agosto de 2003, empleados verifican catres del ejército para utilizar en un refugio refrigerado, el en el suburbio de Rungis, en París
En esta foto de agosto de 2003, empleados verifican catres del ejército para utilizar en un refugio refrigerado, el en el suburbio de Rungis, en París Fuente: Archivo

Medida totalmente inédita, las autoridades educativas francesas decidieron postergar hasta la semana que viene los exámenes del llamado "brevet", diploma nacional que obtienen los alumnos secundarios entre los 14 y los 15 años. Las pruebas, que debían realizarse entre jueves y viernes, fueron aplazadas hasta la semana siguiente "para garantizar la seguridad de los jóvenes", declaró el ministro de Educación, Jean-Michel Blanquer.

Según los expertos, lo que hace particularmente peligroso para el ser humano este tipo de episodio, que corresponde a la definición científica de "canícula", es el hecho de que las altas temperaturas persisten también durante la noche, impidiendo así la recuperación.

España será la primer afectada, porque este aire ardiente llega al continente europeo desde el Sahara, atraído hacia el norte por la acción combinada de una zona tormentosa en el Atlántico y altas presiones en el centro del Viejo Continente. La agencia meteorológica española AEMET lanzó su alerta "ola de calor", con temperaturas previstas de más de 35 grados en gran parte del territorio y superiores a 40°C en el centro del país, en particular en los valles del Ebro, el Tajo, Guadiana y Guadalquivir.

La gente se sienta orillas del Canal Saint-Martin, en París; los meteorólogos dicen que los europeos sentirán un calor abrasador esta semana con temperaturas que se elevarán hasta los 40 grados centígrados
La gente se sienta orillas del Canal Saint-Martin, en París; los meteorólogos dicen que los europeos sentirán un calor abrasador esta semana con temperaturas que se elevarán hasta los 40 grados centígrados Fuente: AFP

Alemania también espera un nuevo récord de calor, no solo en junio, sino durante todo el verano. El termómetro podría superar los 40,3°C, cifra máxima en el país, registrada en julio 2015 en Baviera.

Como en el resto del continente, los agricultores de la primera economía de Europa temen que la canícula arruine las cosechas.

"Estamos actualmente en plena fase de crecimiento de frutas y vegetales", declara Joachim Rukwied, portavoz de la Deutscher Bauernverband, principal sindicato agrícola alemán. "Las lluvias de abril apenas alcanzaron para que continúe la germinación", subraya.

En Austria, la agencia meteorológica ZAMG advirtió sobre el riesgo de violentas tempestades, con temperaturas que llegarán a los 37°C. La canícula también debía alcanzar el sur de Escandinavia a partir de hoy, con termómetros que superarán los 30°C en Dinamarca y Suecia meridional.

El oso polar "Milana" se refresca en su pileta en el zoológico de Hannover, en el norte de Alemania, donde las temperaturas alcanzaron hoy los 33 grados centígrados
El oso polar "Milana" se refresca en su pileta en el zoológico de Hannover, en el norte de Alemania, donde las temperaturas alcanzaron hoy los 33 grados centígrados Fuente: AFP

El calor comenzó a hacerse sentir en Europa del Este desde la semana pasada, cuando el Servicio Meteorológico Nacional de Hungría registró 35,8°C en el norte de Budapest: 0,8°C más que el récord establecido en numerosas localidades del país en 1987.

Por su parte, inquietas ante el riesgo de "violentas tormentas", las autoridades británicas emitieron a su vez advertencias especiales a la población para el resto de la semana.

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