Papa Francisco: "No me ofendo si me llaman marxista"

En una entrevista con La Stampa, Jorge Bergoglio dijo que esa ideología "está equivocada" pero que no le afectan las críticas de los sectores ultraconservadores
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15 de diciembre de 2013  • 15:54

CIUDAD DEL VATICANO.- No es marxista pero no le molestan que así lo califiquen. Esa es la definición sobre sí que dio el papa Francisco en una entrevista publicada hoy por el diario italiano La Stampa, antes de su primera Navidad como jefe de la Iglesia católica.

Durante la conversación, el vaticanista Andrea Tornielli le consultó sobre las críticas que suscitó la exhortación apostólica del pontífice argentino, "Evangelii Gaudium", en los sectores ultraconservadores como el de Estados Unidos, que la consideraron "puro marxismo" por las denuncias del Santo Padre al capitalismo desatado.

"La ideología marxista está equivocada, pero en mi vida he conocido a muchos marxistas buenas personas, por eso no me siento ofendido", contestó el obispo de Roma.

Entre otros temas, en el documento de 224 páginas publicado el mes pasado, Francisco rechaza las teorías según las cuales el crecimiento económico, impulsado por un libre mercado, "inevitablemente tendrán éxito en llevar una mayor justicia e inclusión en el mundo".

En su entrevista, incluso, Francisco reafirmó su idea. "Existía la promesa de que, cuando el vaso se llenara, se derramaría, beneficiando a los pobres. En vez de ello, lo que pasa es que, cuando el vaso está lleno, mágicamente se convierte en uno más grande, así que nunca llega nada a los pobres".

El Papa se ha esforzado durante sus meses de papado en presentar a la Iglesia católica como una institución compasiva y misericordiosa en vez de punitiva y doctrinaria. "Dios siempre abre puertas, nunca las cierra", aseguró a La Stampa.

En la entrevista, la tercera que ofrece desde que Jorge Bergoglio fue elegido papa en marzo, evitó hablar directamente de cuestiones tales como si la Iglesia permitirá a los divorciados recibir la comunión, como parte de las amplias reformas, y se volvió a mostrar resistente a la designación de mujeres sacerdotes.

"Tenemos que tratar de facilitar la fe de las personas en vez de controlarla –dijo- Hay que darles a las mujeres en la Iglesia un mayor papel, no clericalizarlas. La gente que se imagina a un cardenal mujer sufre un poco de clericalismo".

Además, el Papa destacó que su mayor preocupación es "la tragedia del hambre en el mundo" que, en su opinión, tiene solución con la cooperación de todos, por lo que exhortó a "dar de comer a los hambrientos".

En este sentido, Francisco aseguró que con los alimentos desperdiciados cada día se podría dar de comer a muchísimas personas y hacer que los niños que lloran de hambre dejen de hacerlo.

"En el mundo tenemos suficiente comida para acabar con el hambre. Si trabajamos con la asociaciones humanitarias y nos ponemos de acuerdo en no desperdiciar comida, haciéndole llegar comida quien la necesita, habremos contribuido a resolver la tragedia del hambre en el mundo", propuso durante la entrevista.

La próxima Navidad es la primera que Bergoglio pasará como sucesor del Apóstol Pedro y, durante la entrevista, reconoció que la Nochebuena piensa en los cristianos de Tierra Santa que no pueden profesar su fe.

"La Navidad siempre me hace pensar en Belén, un punto preciso en Tierra Santa donde vivió Jesús. En Nochebuena pienso sobre todo en los cristianos que viven allí y que tienen las dificultades por las que han tenido que dejar aquella tierra. Pero Belén continúa siendo Belén", aseguró.

Así, reconoció que "están trabajando en su próximo viaje a Tierra Santa" para seguir con "la era de los viajes papales" iniciada con Pablo VI en 1964 y cita como su principal prioridad el diálogo con otras religiones.

"Para mí el ecumenismo es prioritario. Hoy existe el ecumenismo de sangre y aquellos que matan a cristianos no piden el carné de identidad para saber en qué iglesia ha sido bautizado. Te matan porque llevas una cruz", asegura el pontífice.

Su elección

Francisco fue elegido de forma inesperada como papa el pasado 13 de marzo, sobre todo porque los analistas esperaban a alguien más joven que el religioso argentino de 76 años tras la renuncia de Benedicto XVI a los 85 años por motivos de edad.

"No perdí la calma cuando se sumaban los votos", dijo el papa, que no mencionó ninguna duda, tal como se le había atribuido en otra entrevista previa con el diario italiano La Repubblica.

"Al final de la última ronda de votos, me llevaron al centro de la Capilla Sixtina y me preguntaron si aceptaba. Yo respondí «sí» y que tomaría el nombre de Francisco", recordó el líder de los 1200 millones de católicos del mundo.

Agencia EFE y DPA

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