Tras la masacre, Nueva Zelanda busca cambiar las leyes sobre armas

Amigos de una de las víctimas de la matanza lloran fuera de un centro de refugiados en Christchurch
Amigos de una de las víctimas de la matanza lloran fuera de un centro de refugiados en Christchurch Crédito: Mick Tsikas / DPA
La primera ministra, Jacinda Ardern, dijo que su gabinete analizará prohibir la posesión de fusiles automáticos, como el que fue usado por el atacante en las mezquitas
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18 de marzo de 2019  

CHRISTCHURCH, Nueva Zelanda.-Mientras los neozelandeses rindieron homenaje a las 50 personas que murieron en el ataque a dos mezquitas de Christchurch , el viernes pasado, la primera ministra, Jacinda Ardern, volvió a repetir que el país va a fortalecer las leyes de posesión de armas.

En una conferencia de prensa, Ardern dijo que su gabinete discutirá los cambios hoy. Agregó que las opciones incluyen una prohibición de la propiedad de fusiles semiautomáticos, como los que fueron utilizados con un efecto devastador en Christchurch, y la recompra financiada por el gobierno de las nuevas armas prohibidas. Dijo además que cualquier cambio legislativo tomaría algún tiempo. Ardern indicó que contaba con el apoyo del viceprimer ministro, Winston Peters, para los cambios a pesar de la fuerte oposición de su partido, el conservador Primero Nueva Zelanda, en el tema del control de armas más estricto.

"Nueva Zelanda tiene que tener este debate ", dijo a The New York Times Alexander Gillespie, profesor de derecho en la Universidad de Waikato, quien una vez predijo que el enfoque del país respecto de las armas de fuego conduciría a más tiroteos en masa. "Este es un lugar donde tu auto tiene que estar registrado, tu perro tiene que estar registrado. Pero tu arma, no".

Elliot Dawson, quien sobrevivió al tiroteo en la mezquita Lindwood, en Christchurch, escondiéndose en el baño, espera que Nueva Zelanda siga los pasos de Australia en cuanto al control de armas.

En Australia, una extensa prohibición para poseer fusiles semiautomáticos y la recompra de armas financiada por el gobierno redujeron el arsenal civil del país casi una tercera parte.

La prohibición siguió a una masacre en 1996, cuando un hombre, actuando por cuenta propia, utilizó fusiles de asalto para matar a 35 personas en Tasmania.

"Personalmente, no creo que las armas deban ser legales para nada. Quizás en algún caso extremo de defensa personal, pero no creo que se necesiten armas de fuego de ese tipo -dijo Dawson-. Nueva Zelanda no es Estados Unidos. Creo que en Estados Unidos probablemente sería más peligroso quitar las armas a la gente. Pero aquí creo que no las necesitamos para nada".

En tanto, Ardern dijo ayer que la identificación formal de los muertos continuaba, pero que se había compartido una lista provisional, que por supuesto había sido "devastadora" para las familias afectadas. "Eran seres queridos y eran neozelandeses", dijo.

Esa lista mencionó detalles de las víctimas y mostró que tenían entre tres y 77 años, y que al menos cuatro eran mujeres.

Ayer los restos de varios de los 50 muertos empezaron a ser restituidos a las familias. Según dijo la primera ministra, todos los restos habrán sido entregados para el miércoles.

El autor de la matanza es un extremista australiano, Brenton Tarrant, quien ante el tribunal que lo inculpó el sábado por asesinatos hizo con la mano derecha un gesto típico de grupos supremacistas blancos.

Este expreparador físico, "fascista" autoproclamado, documentó su radicalización en un largo manifiesto de unas 70 páginas, repleto de teorías de conspiración e ideas racistas.

Ayer Ardern reveló que su oficina recibió ese manifiesto apenas nueve minutos antes del inicio de los ataques.

"Yo fui una de las más de 30 personas a quienes el manifiesto fue enviado, nueve minutos antes que ocurriera el ataque", dijo Ardern a periodistas, aunque agregó que el documento no precisaba la localización ni detalles específicos. "El hecho de que haya un manifiesto ideológico con visiones extremistas relacionado con este ataque es algo profundamente perturbador", comentó.

Según las autoridades locales, 34 personas continúan hospitalizadas. El médico Greg Robertson dijo que esos pacientes presentan desde heridas relativamente superficiales hasta "heridas de bala severas y complejas".

En tanto, en todo Christchurch era posible ver vigilias, memoriales y grupos de oración en homenaje a las víctimas.

Agencias AP, AFP, y Reuters

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