Un nuevo escándalo vuelve a poner en la mira la relación de Trump con el Kremlin

Donald Trump
Donald Trump Fuente: AFP
Rafael Mathus Ruiz
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28 de junio de 2020  • 19:50

WASHINGTON.- Un nuevo escándalo que involucra a Rusia volvió a colarse en la campaña presidencial de Estados Unidos y generó un fuerte cruce entre el presidente, Donald Trump, y su rival demócrata, Joe Biden, que reactivó la polémica -nunca extinguida del todo- por el vínculo entre la Casa Blanca y el Kremlin desde la llegada del trumpismo al poder.

El periódico The New York Times informó que la comunidad de inteligencia de Estados Unidos cree que Moscú ofreció en secreto recompensas a milicias vinculadas con los talibanes en Afganistán para que mataran a tropas estadounidenses y que la alerta por esa operación encubierta de la inteligencia rusa comenzó a recorrer la cadena de mando a principios de este año hasta llegar al Salón Oval de la Casa Blanca. Trump nunca hizo nada al respecto y negó el artículo al indicar que nunca recibió la información .

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La historia del Times, basada en fuentes anónimas, desató un nuevo contrapunto entre Trump y el aparato de inteligencia de Estados Unidos, y abrió un otro frente que fue rápidamente aprovechado por la oposición. Desde la campaña presidencial de 2016, los demócratas han acusado a Trump de ser demasiado blando con el presidente ruso, Vladimir Putin. Biden dijo que toda la presidencia trumpista había sido "un regalo para Putin".

Trump respondió al escándalo en Twitter, afirmando que nadie le había informado a él, al vicepresidente, Mike Pence, o a su jefe de Gabinete, Mark Meadows, sobre los ataques a las tropas estadounidenses en Afganistán , hogar de la guerra más larga de la historia de Estados Unidos. La Casa Blanca y la Dirección Nacional de Inteligencia negaron que el presidente haya sido informado, aunque no desmintieron la operación rusa develada por el Times. Trump acusó al periódico de mentir y exigió que revelara su fuente anónima.

"Todos lo niegan y no ha habido muchos ataques contra nosotros", dijo Trump en Twitter, en referencia a las tropas del país. "Nadie ha sido más duro con Rusia que la Administración Trump", agregó el presidente, quien además acusó a "el corrupto Joe Biden" y al expresidente Barack Obama de darle a Rusia "un día de campo".

El periódico neoyorquino dijo que las conclusiones de la comunidad de inteligencia fueron informadas al presidente Trump y el Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca discutió el problema en una reunión a fines de marzo. El Times dijo incluso que el gobierno de Trump discutió opciones para responder, desde una queja diplomática a Moscú y demandar que la operación se detenga, junto con una serie creciente de sanciones y otras posibles respuestas.

Pero más allá de hasta donde escaló la información, la Casa Blanca no hizo nada al respecto, reciclando la acusación de los demócratas a Trump de que no quiere enfrentar a Putin. "Toda su presidencia ha sido un regalo para Putin , pero esto pasó la raya", dijo Biden durante un encuentro con votantes virtual el sábado. "Es la traición del deber más sagrado que tenemos como nación de proteger y equipar a nuestras tropas cuando las enviamos al peligro. Es una traición de todas las familias estadounidenses con un ser querido que sirve en Afganistán o en cualquier lugar en el extranjero", agregó el candidato demócrata.

"Tal como le he dicho al presidente. Con él, todos los caminos conducen a Putin ", asestó Pelosi, refiriéndose al presidente ruso, y volvió a ventilar la vieja sospecha de que el Kremlin guarda información comprometedora de Trump : "No sé qué tienen los rusos sobre el presidente, política, personal o financieramente", afirmó.

La relación de Trump con el Kremlin ha sido un manantial de controversias que ha acompañado toda la vida política del magnate. En la campaña presidencial de 2016, Rusia orquestó una campaña de desinformación en las redes sociales para ayudar a Trump a ganar la elección, según Estados Unidos. Moscú negó todo. Trump siempre puso en duda ese escándalo, llamado Rusiagate, al que vio desde el principio como un ataque a la legitimidad de su presidencia.

Desde que pisó la Casa Blanca, Trump, quien ha llegado a expresar admiración por Putin, ha sido renuente a tomar decisiones en contra de los intereses de Moscú y cuando lo ha hecho ha sido porque no ha tenido más remedio o porque ha tenido una fuerte presión de los aliados históricos de Estados Unidos o interna, tanto de demócratas como de republicanos, para hacerlo. Trump incluso sugirió volver a resucitar el G8 sumando a Rusia al G-7.

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