Un tiroteo vuelve a poner a Europa en guardia contra el terrorismo

Una de las tres víctimas mortales del ataque yace en una de las avenidas principales de Utrecht
Una de las tres víctimas mortales del ataque yace en una de las avenidas principales de Utrecht Fuente: AFP - Crédito: Robin Van Lonkhuijsen
El país estuvo paralizado después de que un individuo atacara en Utrecht a los pasajeros de un tranvía; el agresor podría haber actuado por motivos familiares
Luisa Corradini
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19 de marzo de 2019  

PARÍS.- Eran las 10.45 de la mañana de ayer en Holanda cuando el turco Gokmen Tanis, de 37 años, sacó un arma y comenzó a disparar en un tranvía que circulaba por el centro de Utrecht. En menos de un minuto, tres personas murieron, otras cinco se desplomaron heridas de gravedad y el temible fantasma del terrorismo volvió a planear sobre Europa.

Tanis huyó, desatando una cacería humana que duró casi todo el día, hasta que las fuerzas del orden consiguieron detenerlo bien avanzada la tarde. Anoche, las motivaciones del agresor seguían siendo confusas: si bien la policía no descartó ninguna hipótesis, el fiscal de Utrecht afirmó en conferencia de prensa que bien podría tratarse de "un conflicto familiar".

Según algunos testigos, Tanis habría disparado primero contra una mujer a la que posiblemente conociera: "Miré detrás de mí y vi a una mujer yaciendo en el piso, detrás del tranvía. La gente salía de sus autos para ayudarla", relató un hombre a la televisión. "Decidí ayudar y de pronto apareció un individuo corriendo hacia nosotros con un revólver en la mano. La gente comenzó a gritar '¡hombre armado! ¡hombre armado!' y me puse a correr", agregó.

Hasta que se produjo el arresto, las autoridades trataron el episodio como un auténtico ataque terrorista: edificios públicos y escuelas cerraron sus puertas, con alumnos y profesores confinados, se reforzó el control de terminales de tren y aeropuertos, mientras el nivel de alerta fue elevado a su máximo nivel.

Tanis estaba fichado por la policía, explicó el procurador. Según un empresario holandés, el individuo -nacido en Turquía, pero residente en Holanda- combatió en la república rusa de Chechenia. Mayoritariamente musulmana e independentista, duramente reprimida por el régimen de Vladimir Putin, esa región fue teatro de operaciones de numerosos grupos jihadistas fieles a Estado Islámico (EI). "Lo arrestaron en Holanda por sus conexiones con EI, aunque después quedó en libertad", explicó el empresario.

Sus vecinos y conocidos dicen, sin embargo, que se trata de un hombre profundamente perturbado por un reciente divorcio. Medios de prensa locales informaron que el 4 de marzo tuvo que presentarse ante la Justicia acusado de violación. RTV Utrecht agregó que el sospechoso era bien conocido por la policía debido a una serie de delitos, incluyendo robos, vandalismo, amenazas de asesinar a una mujer y disparar un arma contra un edificio de departamentos cerca de Oktoberplein, justamente donde se produjo el ataque de ayer.

El padre de Tanis, por su parte, pide que "sea castigado si es el culpable". "No tengo ningún contacto con él desde hace 11 años. Nunca tuvo una actitud agresiva, pero ha pasado mucho tiempo", declaró Mehmet Tanis, que vive en la provincia de Kayseri, en Turquía, después de haberse divorciado de su mujer en Holanda.

Temprano, el primer ministro holandés, Mark Rutte, se había declarado "profundamente inquieto", afirmando que el país "no cederá frente a la intolerancia": "Un acto de terrorismo es un ataque contra nuestra civilización, contra nuestra sociedad tolerante y abierta. Frente a la agresión hay una sola respuesta: que nuestro Estado de Derecho y nuestra democracia sean más fuertes que el fanatismo y la violencia", dijo.

Holanda se vio relativamente preservada por la ola de atentados que golpeó a sus vecinos europeos desde 2015 a pesar de que las amenazas que pesan sobre Europa nunca desaparecieron.

Por la noche, la alerta terrorista en el país regresó a su nivel normal, sobre todo en Utrecht, cuarta ciudad de Holanda, con unos 340.000 habitantes.

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