La reconocida miniserie británica llega a la TV argentina gracias a I-Sat; te adelantamos de qué se trata y en qué te vas a quedar pensando después de verla
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Si la tecnología fuera una droga, ¿cuáles serían sus efectos secundarios? Sin ir más allá de lo cotidiano, mucho se habló ya sobre cómo la tecnología afecta la vida de sus usuarios, ya sea cuando ellos eligen filmar un recital con un celular en vez de vivir la experiencia real, o cuando algún video privado se viraliza por la red, sin que ningún tipo de resolución judicial pueda frenarlo. Black Mirror, la miniserie británica que I-Sat estrena el sábado 2 de febrero a las 22, no tiene nada que ver con las típicas notas de color de los noticieros, en donde se habla de los problemas articulares causados por el uso del teclado, o de cómo influyen las redes sociales en la escritura de las personas. No. Esta ficción creada por el humorista inglés Charlie Brooker es un retrato extremo que imagina una sociedad en la que que la humanidad no puede vivir sin la tecnología, con críticas hacia la el consumismo, los reality shows, la fama, la obsesión por registrar todo en algún formato digital, la falta de confianza y la despersonalización de las relaciones humanas.
Black Mirror es tres episodios y tres historias tecnoparanoides, distintas y sin relación aparente, sólo unidas por la idea de una esclavitud que algunas veces es consciente y otras no, pero en la que siempre las acciones de los individuos son sumisas a los estímulos externos: en estas tres realidades propuestas abundan la exageración, el cinismo y ese humor inglés que sabe incomodar, atraer y hacer que cualquiera pueda verse reflejado en esa pantalla negra.
Hay que moverse a un cerdo
Ep. 1, "The National Anthem" (2 de febrero). La Princesa Susana es secuestrada y obligada a difundir las condiciones para su rescate en un video subido a YouTube. Entre llantos y nervios, la princesa de la gente explica que para no ser asesinada el Primer Ministro Michael Callow debe tener sexo con un cerdo en cadena nacional. Los intentos del gobierno británico por contener la noticia fracasan: si bien los canales locales están dispuestos a no darle pantalla, las cadenas de noticias internacionales ya reprodujeron el video, tal como lo hicieron varios millones de personas en sus casas. La princesa va a morir si ese hombre de familia y político ascendente no tiene sexo con un chancho. Quedan pocos minutos para decidir, y el ministro ya no es quien decide: hablan por él sus asesores, familiares y toda la población de Gran Bretaña que (¿aunque quiera?) no puede dejar de mirar la pantalla. Y vos tampoco, claro.
Pedaleada a la fama
Ep. 2, "15 Million Merits" (9 de febrero). Se supone que es el futuro, y en él, la única manera de acceder a la fama -el bien más preciado por los jóvenes con y sin talento- es pedalear sobre una bicicleta fija para obtener méritos, la moneda corriente por esos días. Todos los días miles de personas uniformadas de gris pedalean hasta alcanzar los 15 millones, el mínimo necesario para llegar a un casting al estilo American Idol, en el que la mayoría de los postulantes son desechados, o utilizados para la filmación de videos eróticos "gonzo", el gran fetiche de este mundo virtual, en el que las relaciones analógicas no existen y la única manera de intimar con alguien es por medio de una pantalla. Bingham Madsen es un ciudadano con méritos de sobra, que elige regalárselos a Abi, la chica que le gusta. Pero resulta que Abi es correcta y no brillante, por lo que es invitada a seguir pedaleando por el resto se su vida, o ser actriz porno. Bingham vuelve a pedalear durante meses para tener su propia oportunidad, ¿pero será su enojo lo suficientemente real como para convencer al jurado?
Toda tu vida en un grano
Ep. 3, "The Entire History of You" (16 de febrero). Podemos revisar los mails ajenos, ¿pero cómo sería espiar en la memoria de otro? En un mundo en el que la verdadera confianza parece no existir, los seres humanos tienen implantado un dispositivo similar a una semilla, que registra todo lo que ven. Cada entrevista laboral, recital o acto sexual puede ser reproducido (o revivido) una y otra vez, para uno o para compartirlo con otros. Los diálogos no son necesarios y la anécdota ya no sirve sin su soporte. Cuando el obsesivo Liam teme que su novia le esté ocultando una relación pasada, le exige que le muestre sus recuerdos. Pero cuando cualquiera puede hacer revivir el pasado, no hay nada que pueda ocultar.
Y si tres episodios tienen gusto a poco, Black Mirror vuelve este año: mirala en la pantalla que más te guste.
Por Leonardo Ferri
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