Desde la comodidad de tu sillón, podés ver todo tipo de películas y series
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"Mi vieja mula ya no es lo que era", decía un pobre viejo en Los Simpsons mientras bailaba con los pantalones a la altura de los talones. Y esa frase, tan absurda, bien puede calzarle a la tele. El consumo tradicional de televisión está muriendo, y los sistemas de cine y series online se consolidaron en pocos años, consumidos en su mayoría por una legión de jóvenes de 35 años para abajo (porque los de treinta y pico seguimos siendo jóvenes, ¿no?) que principalmente miran cine desde la comodidad de su monitor gigante. Sin bancarse doblajes nefastos, sin bancarse ventanitas de publicidad en los laterales de la pantalla, y ni hablar de las ya hoy obsoletas tandas comerciales que te interrumpen, con violencia impune, el momento más álgido de una película (juro que alguna vez me banqué un corte en el momento que John McClane revoleaba a Hans Gruber del Nakatomi Plaza).
Netflix. Sin lugar a dudas, Netflix es el actual rey del sistema pago para ver cine desde el hogar. Esta empresa norteamericana (que empezó siendo un video club y pronto advirtió que ese tipo de locales tenía los días contados) logró posicionarse no solo a nivel mundial, sino incluso en Argentina, donde actualmente miles de usuarios la disfrutan desde la comodidad de su casa. A través de un televisor inteligente, de una Xbox, una Wii o como fuere, la interfaz de Netflix permite al cliente entrar a un catálogo enorme, que conjuga todo tipo de series y películas. Lejos de encerrarse en una oferta sólo de ficciones estadounidenses, aquí se puede encontrar mucho cine de otros países (que va desde genialidades como I Saw the Devil o Carancho, de Trapero), pasando también por grandes series televisivas, como Sherlock o Doctor Who. El último y principal punto a favor de Netflix es, obviamente, House of Cards, una serie de producción propia que se convirtió en el caballito de batalla de este servicio. Netflix tiene un costo mensual fijo de u$s 7,99 y permite al usuario un primer mes de evaluación gratuito.

Mubi. Fundado en 2007 por Efe Cakarel, este sitio se caracteriza principalmente por su oferta cinematográfica, apuntada principalmente a un cine menos "comercial" (entendiéndose esto como una propuesta alejada de los tanques de Hollywood). La selección del catálogo de Mubi es fina, finísima, e incluye títulos imprescindibles como El desvío, de Edward G. Ulmer, pasando por Lola, de Jacques Demy, hasta llegar obras maestras actuales como Aquel querido mes de agosto, de Miguel Gomes. Mubi tiene distintos abonos según la cantidad de meses que se contrate el servicio.

Qubit. La principal ventaja de Qubit, es que brinda la posibilidad no sólo de abonar un plan mensual, sino también la de pagar por película vista, como si fuera el alquiler de un video-club, y evitándonos así el tener que abonar todo un mes cuando quizás pueda interesarnos ver un título en particular. Qubit es una plataforma nacional, que brinda una amplia variedad de películas, que también va desde los clásicos necesarios como Ayuno de Amor, de Howard Hawks, hasta hitazos contemporáneos como Gravedad. En su página web, tiene también un blog, en el que distintos críticos escriben sobre todo tipos de temas vinculados al cine y sus principales figuras y movimientos. Este recurso mejora considerablemente la experiencia de esa web e incluso, muchas veces, opera como una suerte de recomendación para el espectador ansioso de sumergirse en una cinematografía que podría serle desconocida.
YouTube. Youtube está ahí, adelante nuestro, entramos en este sitio decenas de veces diarias para ver todo tipo de videos, pero lo que no muchos hacen es ver películas completas desde allí. Más allá de contar con largometrajes subidos sin las autorizaciones pertinentes, el sitio de videos más consumido de la web, tienen también muchísimas películas online subidas, en muchos casos, por sus propios directores o productores. YouTube se convirtió en una especie de museo cinematográfico, en el que pueden encontrarse películas clásicas argentinas y de otras latitudes. Para muestra basta un botón: hace pocos años, el archivo de la cinemateca coreana subió a YouTube decenas de sus títulos más emblemáticos, subtitulados al inglés e incluso divididos por décadas. Y más allá de este ejemplo, el sitio cuenta con un catálogo infinito que está a la mano de todos.

Cuevana. Y sí, no podía faltar Cuevana. El polémico sitio argentino de películas y series, presta un servicio totalmente gratuito, que le valió todo tipo de denuncias por infringir leyes de copyright. Pero su popularidad, que creció a paso agigantado, fue más fuerte, y aún hoy resiste los embates legales. Para muchos de los que bucean en busca de sitios gratuitos que dispongan de una actualización inmediata (principalmente en materia de series), Cuevana fue y sigue siendo, la opción más importante. Su ambición de ampliar su oferta, llegó al punto de no solamente ofrecer programas televisivos y películas, sino también noticias del mundo del espectáculo y hasta una inminente categoría de cortos (cuyo lanzamientos muchos esperan ansiosos), en el que se invita a los realizadores de cortometrajes a enviar su trabajo.
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