Tras las críticas y el tenso momento en los premios Sur, Cohn y Duprat se reincorporaron a la Academia de Cine de la Argentina
Lo confirmó el presidente de la entidad, Hernán Findling, que habló por primera vez del episodio. “Silbar y abuchear no es la forma más adecuada para expresarse en una gala”, señaló
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Pocas horas después de protagonizar el momento más comentado y de mayor tensión de la entrega de los premios Sur, Mariano Cohn y Gastón Duprat solicitaron su reincorporación a la Academia de Cine de la Argentina, entidad a la que habían renunciado como miembros dos meses atrás. La novedad fue revelada a LA NACION por el presidente de la entidad, Hernán Findling, que habló por primera vez del incómodo episodio en el que ambos cineastas recibieron silbidos y abucheos desde la platea mientras participaban, en el final de la ceremonia, de un homenaje a Luis Brandoni impulsado por el gobierno porteño.
“Entiendo que este gesto demuestra que más allá de las diferencias de opinión compartimos algo mucho más importante: la convicción de que la cultura debe ser defendida y promovida”, dijo Findling, que escuchó desde la primera fila de la platea del Teatro Presidente Alvear las críticas de Cohn hacia la institución que preside.

“Tuve comunicación con Cohn luego de la ceremonia y en un intercambio de mensajes le manifesté que más allá de lo acontecido y de las diferencias que puedan existir todos formamos parte del mismo ecosistema audiovisual y desde nuestros distintos lugares trabajamos para defenderlo y fortalecerlo. Este mensaje fue bien recibido, dado que tanto él como Duprat solicitaron su reincorporación a la Academia”, agregó Findling.
—¿Qué evaluación hizo la Academia de todo este episodio?
-Nos comunicamos de inmediato con todos nuestros miembros para dejar bien claro que desde la Academia escuchamos absolutamente todas las voces. No se restringe ni se censura a nadie. Silbar y abuchear no es la forma más adecuada para expresarse en una gala. Y en cuanto a las palabras de Cohn y Duprat, fueron duras para el momento, para el estilo de la ceremonia y principalmente porque el homenajeado era Brandoni. Lo que ellos piensan y creen es más que respetable, pero quizás no era el momento y el contexto para decirlo de ese modo.
—Cohn describió desde el escenario sin vueltas a la Academia como una entidad que no contempla a todo el cine argentino en términos de representatividad. Y al día siguiente señaló a LA NACION que se convirtió en “una suerte de institución partidaria sin ningún prestigio”.
—Desde la Academia creemos fervientemente que representamos a todo el cine nacional. El mejor ejemplo es que Homo Argentum estuvo el año pasado cerca de ser seleccionada por el voto de los miembros de la entidad para representar al cine argentino en la competencia por el Oscar. Fue una de las cuatro seleccionadas en una votación récord, con casi 600 personas. Finalmente ganó Belén, pero el resultado fue muy reñido y Homo Argentum llegó al final muy bien ranqueada. Quizás con algunos votos más terminaba ganando. Y todo fue por el voto de los miembros de la Academia, no de la comisión directiva o de alguna instancia externa. Nuestros miembros votan lo que sienten. Lo hacen por la película, no por alguna ideología. Como dijo Diego Peretti, somos un partido político audiovisual del que participamos todos.
—En los premios Sur, Homo Argentum tuvo solo dos nominaciones y no ganó ningún premio.
—Es cierto, no estuvo entre las candidatas a mejor película, pero son cosas que pasan. No hubo ni hay ninguna animosidad y lo que más valoro es que tanto Mariano como Gastón hace dos meses pidieron salir de la Academia y este jueves solicitaron su reincorporación. Así lo hicimos. Valoro ese gesto. En la ceremonia había gente muy conocida con distintas maneras de pensar, pero todos estábamos allí defendiendo la cultura. El hecho mismo de que Mariano y Gastón suban al escenario es el símbolo de que todas las voces se pueden escuchar. En ese sentido creo que no hay grieta en la cultura. Diferentes opiniones, sí, algunas muy extremas, y quejas por cosas que están pasando en el cine nacional en este momento, pero no hay grieta. Todos estamos defendiendo lo mismo, el audiovisual argentino.
—¿Qué evaluación hizo la Academia de la ceremonia más allá de este episodio puntual?
—Es la gala que tuvo más repercusión de toda la historia de los premios Sur. Por todo lo que pasó, pero también por el corte de la avenida Corrientes para armar la alfombra roja y la visibilidad que cada vez más logran estos premios. No estaban del todo reconocidos y a lo largo de los últimos años todo empezó a cambiar. También quiero rescatar que por primera vez dentro de una transmisión de una gala artística a toda América Latina hubo un minuto de silencio completo dedicado a la memoria de Agustina Vega.

Estado de situación
—En enero anticipaste un año “muy complejo” para el cine argentino y hablaste de la posibilidad concreta de que este año se terminen filmando en la Argentina no más de 10 o 12 películas. ¿En qué estamos a esta altura de 2026? ¿Se cumple el pronóstico?
—Se está filmando realmente muy poco. Y todas las películas que se están haciendo corresponden a proyectos de streaming. Hasta donde entiendo, solo dos títulos son ajenos a las plataformas. Ratifico que la situación es muy compleja y no hay perspectivas de mejora. Hay solo dos mecanismos que podrían cambiar la ecuación. Una, como sostuve varias veces, es la aplicación de un modelo de cash y tax rebate a nivel nacional en serio, con estímulos fiscales y devoluciones de impuestos como el que tiene la mayoría de los países. El de las provincias ayuda, pero el que necesitamos tiene que aplicarse en todo el país por igual.

—¿Y el segundo?
—Lo más obvio del universo: que funcione el Instituto de Cine. El Incaa es el organismo que tracciona a todo nivel la posibilidad de filmar, de conseguir coproducciones, de acercar recursos. Si bien ahora están saliendo algunos concursos y sus ganadores, ninguno de esos proyectos todavía se llegó a concretar. Llevamos ya tres meses de la gestión actual, donde prácticamente no salieron películas en comparación con años anteriores, cuando teníamos entre 70 y 100 estrenos nacionales. La diferencia es abismal.
—A fines de 2025 el Congreso postergó hasta el 1° de enero de 2028 la decisión del Gobierno de derogar los impuestos específicos que hasta ahora conforman el fondo de fomento del cine argentino. ¿Tienen en la Academia un reloj de arena que registra esa cuenta regresiva?
—Ese reloj está corriendo y ya trabajamos en los próximos pasos para evitar que esa intención oficial se cumpla. Estamos haciendo reuniones internas y armando una red de delegaciones de la Academia en las provincias con buena llegada a legisladores y gobernadores. Y también queremos exponer el problema en festivales y mesas de discusión internacionales porque muchos legisladores tienen mucho más en cuenta los cuestionamientos e inquietudes que les llegan desde el exterior. De nuestra parte, estamos además en el medio de una convocatoria que compartimos con Netflix.
—¿Cómo es eso?
—Es el programa Impulso, donde se presentaron 125 proyectos de todo el país, 30% de CABA, 30% del Gran Buenos Aires y el resto del interior. Fueron seleccionados 14 y cada uno de ellos cuenta con tutores, asesorías, clases magistrales, apoyo económico para armar trailers y teasers y, al final de todo, presentar sus proyectos de cine y series a productores y también a directivos de la plataforma. Está dirigido a jóvenes creadores de hasta 35 años, el sector más complicado para desarrollarse en un momento muy complicado para el cine argentino. Nuestro principal estandarte es la defensa de la cultura, la salud y la educación más allá de cualquier matiz o discrepancia.
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