¿Cómo influyó Tinelli en la sociedad durante estos más de veinte años?
Diez testimonios que, además, definen si ver o no ShowMatch abre una "grieta"
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Carlos Rottemberg
Productor teatral
"Tanto rédito ha dado ShowMatch que hasta la política grande, aquella que originalmente menospreciaba el mecanismo del espectáculo, terminó mimetizada: oportunas provocaciones, feroces peleas, alguna reconciliación y un costado solidario para conservar votantes. No es un programa cualquiera sino el que muy bien expresa un tiempo, una cultura y una manera de producir el hecho televisivo, de mostrar, de exteriorizar pasiones y emociones. Por eso, tal vez, conviene cierta precaución para no confundirse en los límites borrosos que propone entre ficción y realidad. Vale la cautela para los telespectadores. Y aún más para los políticos.
"En los medios, ShowMatch descubrió el negocio de "la grieta" mucho antes que algunos que prosperaron a partir de fogonearla de frente o subliminalmente. Marcelo Tinelli y su producción advirtieron a tiempo una división social eterna, que no tenía tan buenos jefes de prensa entonces como ahora, para convertirla, maquillada como enorme espectáculo, en puntos de rating.
"Desde una perspectiva teatral, este programa vino a suplir a domicilio lo que fue la Revista Porteña, encontrándose en ShowMatch cuadros coreográficos estupendos, sketchs cuidadosamente producidos, contrapuntos que emulan la gastada entre el cómico y la vedette hasta segmentos evocativos donde prevalecen la emoción y el recuerdo. Enorme teatralidad de la mano de un virtuoso maestro de ceremonias dispuesto a todos los guiños que su audiencia masiva le requiere."
Franco Torchia
Licenciado en Letras y Periodista
"El modo de producción tinellístico se expandió a toda la televisión de aire en la Argentina. La herencia mayor es que los contenidos periodísticos y los ciclos de la televisión de aire en buena medida empezaron a estar tinellizados. El impacto es muy notable. El ejemplo más claro es el modo en que hoy se debate en televisión sobre política y economía con un sentido superliviano, con el mismo conflicto que uno puede ver en ShowMatch entre un miembro del jurado y una participante.
El triunfo de Tinelli es un triunfo sobre el discurso, entendido no solamente como las palabras, sino como la manera de presentar, de discutir, de confrontar y de analizar. La televisión no es un espacio para ir a hablar en serio, y eso el show de Tinelli lo ha modelado. Eso lo destaco positivamente. La naturalización de los conflictos es algo que arranca en «Bailando por un sueño» y hoy está presente en todas las instancias de la televisión de aire.
"Veo cada tanto de manera fragmentaria algunos momentos, otros no. Lo consumí de forma un poco irónico y otro poco circunstancial.
"Seguramente hay fisura, muy a mi pesar, porque si querés una radiografía socioeconómica de Argentina, ShowMatch te da un panorama estético, ético, político y económico. La frivolidad es una clave de acceso privilegiada para la lectura de la realidad. Mucho más privilegiada que la supuesta no frivolidad."
Malena Guinzburg
Humorista
"No sé si cambió algo en la sociedad Tinelli, sí en la televisión. Y pasó a ser de esos personajes que marcan la agenda del otro día. Todos sabemos que lo que pase en su programa va a ser tema en muchos otros programas. Más ahora con el tema de Macri (aunque me parece prehistórico que alguien se ofenda por una imitación).
"Hizo un imperio y se va reinventando a sí mismo, tiene clarísimo el juego, de los bloopers, al bailando, patinando, cantando. Me parece que las jodas en la calle se ponían de moda y la gente hacía la joda en la calle.
"La gente dice que no ve televisión o justo haciendo zapping lo enganchó. La verdad es que nadie lo ve a Tinelli y lo ve un montón de gente. También está el consumo irónico. Están los que se hacen los intelectuales y los que no. Así como hay un montón de gente que no ve a Tinelli de verdad. Me parece que hay una postura de que si no ves a Tinelli, entonces sos más inteligente. Más que con Tinelli, pasa ahora con la tele.
"No veo todo el programa entero, no me engancho con el «Bailando», pero miro partes. Me entero por Twitter, de pronto todos están tuiteando y lo veo porque está pasando algo que está llamando mucho la atención. Soy curiosa de los eventos de los que está hablando todo el mundo. La verdad, me aburre sobre todo cuando hay personajes que no conozco, pero debo reconocer que tiene muy claro cómo explotar las cosas para que funcionen."
Gonzalo Bonadeo
Periodista deportivo
"Marcelo Tinelli es el tipo más influyente en la televisión argentina de los últimos 25 años sin interrupciones.
"El primer impacto fue crear un hábito de audiencia en un determinado horario respecto de la medianoche; que la tele durara hasta la una de la mañana se hace con Marcelo a partir del 90.
"Otro factor de influencia es que fue el primer camino de la farandulización de los políticos. Cuando todavía no era tan popular el programa, se hacía en un estudio chiquito al lado de Tiempo nuevo de Neustadt, y no había político que no viniera al estudio a que Marcelo lo mencionara. En esa primera instancia, también hubo terminologías que se fueron incluyendo, la palabra blooper fue instalada ahí, si bien ya existía, y una cantidad de usos y costumbres.
"No veo el programa, y no es una pose. Tengo mucho aprecio por él, hay un afecto recíproco, pero no me entretiene. No creo en una grieta. La distancia que hay entre él y el resto es abismal en todos los aspectos: el volumen empresarial, el costo y la pretensión de producción, el nivel de influencia. Puede gustarte o no lo que hace, pero en términos de influencia no hay comparación."
Darío Sztajnszrajber
Filósofo
"La relación entre la televisión y la sociedad no es una relación unilineal, creo que un programa de televisión no necesariamente genera transformaciones sociales por ser exitoso.
"La televisión de aire ha buscado generar espacios de entretenimiento para vender y el entretenimiento es algo que la sociedad consume como una multiplicidad de otros productos: la religión, el deporte. Hay un éxito en la propuesta de Tinelli y es que ha sabido capturar esa voluntad de entretenimiento en el público que lo ha consumido.
"Sí se ha dado un efecto que trasciende a su programa, el concepto de tinellización que se usa muchísimo, lo ha generado el periodismo y ha llegado al mundo académico. Es rimbombante, pero no termina siendo lo suficientemente profundo para poder explicar las transformaciones en la identidad de los últimos veinte o treinta años.
"Respecto a la grieta, en paralelo a los diferentes productos en los que Tinelli fue innovando, se fue dando un proceso de compensación de una televisión diferente que tiene su momento cúlmine en el canal Encuentro, cultural, educativa, con fuerte presencia pública, que no es ni mejor ni peor. Una televisión que albergue todas esas propuestas se vuelve más democrática. Y me parece que la televisión de entretenimiento es tan necesaria como cualquier otra para aquellos que buscan consumirla."
Eduardo Sacheri
Escritor y ganador del Premio Alfaguara de novela con su obra La noche de la Usina
"En estos 27 años Marcelo Tinelli influyó muchísimo en la sociedad y la cultura argentina. La televisión, cada vez más, ha tendido a organizarse en torno a su programa y a ciertos valores propagados a lo largo de los años. Se podría hacer un correlato sociológico entre la evolución del programa de Tinelli y la evolución de intereses, expectativas y preferencias de la audiencia televisiva argentina. Ahora, la pregunta sería si Marcelo formó el gusto televisivo o el gusto televisivo ha ido conduciendo a Tinelli a lo que es hoy. No soy un especialista en el tema pero creo que hay una relación muy estrecha.
"A Marcelo Tinelli lo veía en sus primeros años, en los 90, cuando todavía tenía el panel deportivo de Videomatch. Hoy no veo el programa."
Hernán Piquín
Bailarín, bicampeón de "Bailando por un sueño"
"Creo que desde sus comienzos con Videomatch, la influencia de Marcelo Tinelli fue divertir y distraer a la audiencia. Luego, con ShowMatch, en «Bailando por un sueño», fue darnos un lugar en la televisión donde poder mostrarnos, donde poder acercarnos a la gente y en mi caso en particular, seguir con el legado de Julio Bocca que es llevar la danza a todos los rincones de nuestro país y también al exterior. Así que creo que la influencia que tuvo Marcelo Tinelli en la gente no sólo fue de entretener, de distraer, de alegrar y de emocionar sino también, en algunos casos, de llevar cultura a la gente.
"No sé si se puede hablar de una grieta entre quienes ven y no ven a Tinelli. Lo que puedo decir es que hay gente que dice que no lo ve pero saben más que uno que está en el programa."
Sebastián Wainraich
Conductor de radio y televisión, actor y autor
"Creo que Marcelo Tinelli influyó tanto en nuestra sociedad durante estos años que por eso nos hacemos esta pregunta, aunque me parece que en realidad no hay manera de medirlo. Es el tipo más popular de la televisión argentina: su primer programa mide un número que ya no mide nada en la tele abierta. Y tiene un despliegue de producción, más allá de gustos, que tampoco tienen otros programas de televisión. Me parece que Tinelli tiene algo más popular, tiene otro tipo de intuición y sensibilidad. Digo sensibilidad de clima, sobre el humor. Está más cerca de la masa.
"Que el Presidente lo atienda en la quinta de Olivos forma parte de una exageración desmedida y del temor que le tiene la política a Tinelli. Ya que alguien le tenga miedo a alguien me parece grave. Y si son políticos...
"No creo que haya una grieta entre los que ven y no ven a Tinelli. Tenemos grietas políticas, futbolísticas, y otras grietas que son más calientes, más activas. Somos 40 millones, es difícil determinar eso, pero por lo menos a las otras grietas las siento más vivas, más calientes."
Horacio González
Sociólogo
"Como en todo el mundo, la televisión se convirtió desde los años 60 en un testimonio sobre la fragilidad de lo humano, y ya sea la idea de blooper, de Show, de Match o de Gran Hermano, retrataban a las criaturas desvalidas como poseyendo una fuerza que finalmente demostraba que del triunfo se podía llegar a una degradación voluntaria, finamente vista con indulgencia. Este esquema, a lo largo de los años, se tornó un espacio específico que mostraba cómo distribuir jerarquías en el mundo laboral, cómo ser enjuiciado y cómo discutir esos juicios en tonos circenses. Porque graves cuestiones sobre la consolidación del éxito o la penuria en marcos sociales más amplios son debatidas con estilos circenses. El animador representa un personaje burlón, que promueve el escándalo y se aparta irónicamente de él, y todos son conscientes que, al final, antiguas formas de las danzas populares son degradadas coreográficamente aunque quede en muchos casos, como gran paradoja, una chispa de gracia y de arte. Los participantes admiten el juego y su inocente crueldad, porque saben que esa crueldad es una norma laboral social, y porque esos programas unifican la «percepción nacional» en torno a la distribución, intercambios libidinales, conexión de apariciones y canjes simbólicos entre personas, todo en torno a un núcleo de un precario erotismo convertido en "industria cultural.
"La clave profunda de la elaboración de imágenes es siempre la sustracción de sí mismo (simulación) o la imitación de otro (duplicado irónico) y eso genera nuevas formas de poder, radicadas en la construcción ilusoria de la persona. No hay grieta, hay acumulación de formas de control sobre las biografías, sean los datos de la Anses, sean los elementos escénicos y actorales que representen -como en el Hamlet- el teatro dentro del Teatro, en las instalaciones de la Televisión, nueva forma del palacio. Los modelos «match-show» son en definitiva revelaciones entre jocosas y sombrías sobre la interconexión de política y vaudeville, competencia y lanzamiento de formatos publicísticos a gran escala. Y también se mantiene una grieta subterránea permanente, para hacer circular la hipótesis general de fusión entre política e imitación, entre la tragedia en su forma liviana y lo ramplón en su forma fuerte. Persiste el animador de voz estridente de las fiestas populares y el drama inagotable de la recreación, en general humillante, del «triunfo y caída del ídolo popular». Es un examen de los medios al estamento político y artístico, a su vez forjado casi exclusivamente por los medios. Todos lo vemos, porque el que de todas maneras no lo ve, lo ve, porque todos sabemos de qué se trata y finalmente, un momento de la discusión política -quien controla el fútbol es decir, la nueva forma de las finanzas y la disciplina social-, se debate a través de los métodos del programa que absorbe, «abogadas hot», «políticos con vedettes», etc. El de Tinelli es uno de los programas que ofrece un conjunto de núcleos generales de fusión general entre géneros (baile, sexualidad, política, matrimonio, divorcio) por medio de la circulación de cuerpos y de fragmentos entrecruzados de palabras denigratorias. Se exhibe así una forma de diálogo básico, todo ello con los constantes implícitos en el enunciado, siempre con la fuerza del sobreentendido procaz. No veo allí ninguna grieta, excepto que la emisión misma está toda dedicada a forjar ese mismo concepto -grieta- como una forma de "divertimento" de la propia existencia agraviada. La economía y el poder que allí se discuten acuden a las lógicas enmascaradas, y los pactos de interés, a la manera de duelos medievales, intercambiar objetos propicios (lo cuenta bien Maquiavelo). Los objetos son peligrosos, son las máscaras de los propios contrincantes, que se las intercambian entre sí. Se firma provisoriamente la paz con tecnologías visuales que colocan el rostro del uno en el otro y viceversa. Es la paz de las máscaras, todo parecido frontalmente al estilo Tinelli, y todo parecido más oblicuamente al estilo gubernamental."
Gabriela Fabbro
Directora del Observatorio de la Televisión (Universidad Austral)
"Marcelo Tinelli, como figura, independientemente de sus programas, tuvo una influencia interesante, desde dos perspectivas: «lo popular» y «lo argentino». Y ambas están relacionadas: Tinelli llega a todos porque toca vetas compartidas, de lenguaje, de actitudes, de criterios, que muchas tienen que ver con la idiosincracia argentina: la barra de amigos, el fútbol, el valor de la familia, los bloopers, el manejo de la ironía con sus invitados. Es un modelo desde la argentinidad, con lo bueno y lo malo que eso tiene. Sus opiniones políticas, su interés por el fútbol, sus símbolos, construyen con su público una relación de identificación directa. Desde esta mirada, hablaría de influencia, o, en términos de John Fiske, de "efectividad". Tinelli logra empatizar con el público desde los significados que construye a través de su manejo del discurso.
"La entrevista con el presidente Macri del 27 de julio ratifica la importancia de la figura de Tinelli en el ámbito local. No fueron convocados Santiago del Moro, Alejandro Fantino o Nelson Castro, simplemente porque el potencial de poder de Tinelli es imprevisible, puede replicar en el ámbito del fútbol, en el ámbito artístico o en el político. Y si además de conversar sobre política, hablaron de fútbol, de humor y finalizan con una actitud de niño entusiasta con nuevo «chiche» tecnológico, ratifican el híbrido que es Tinelli: viveza popular, humor argentino, ingenuidad aparente, referente social e interés político y de poder.
"Creo que la grieta siempre existió, y me refiero al ámbito televisivo puntualmente. Pero a partir de su programa se genera lo que José Ángel Cortés llama la «irradiación de un éxito», es decir, que un programa emblema genera otros programas y contenidos satélites, y aquí es donde la grieta pasa a confundirse. Los que en teoría «no miran a Tinelli», lo conocen por los contenidos satélites y por ellos, está en boca de todos."
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