Divine Comedy sale de su zona de confort sin perder identidad

Fuente: LA NACION
Alejandro Lingenti
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6 de agosto de 2019  

Office politics: "Queuejumper", "Office Politics", "Norman And Norma", "Absolutely Obsolete", "Infernal Machines", entre otros / Nuestra opinión: Muy Buena.

The Divine Comedy sale de su zona de confort con su nuevo disco, Office Politics. Quizá no es el mejor disco de The Divine Comedy, pero probablemente sí sea el más arriesgado de la carrera de Neil Hannon, un irlandés culto, sofisticado y elegante que en los últimos veinte años ha probado con creces su completo dominio de un pop de cámara exquisito y construido en base a referencias intachables (Scott Walker, Morrissey, Electric Light Orchestra).

Basta con escuchar el delirio sonoro de "The Synthesiser Service Centre Super Summer Sale" o el inesperado acercamiento a los ominosos climas de la música de Trent Reznor de "Infernal Machines" como para comprobar que Hannon eligió esta vez salir, al menos de a ratos, de lo habitual. Ni hablar de "Philip and Steve's Furniture Removal Company", un bucle lisérgico pensado como soundtrack de una sitcom imposible protagonizada por los pioneros del minimalismo Steve Reich y Philip Glass en la Nueva York de los 60.

Los fans de toda la vida, de todos modos, no deben alarmarse: también hay canciones de esas que cimentaron el prestigio de The Divine Comedy ("Norman and Norma", "The Life and Soul of The Party") y en las que el autor puede revelar su amor por los relatos de aliento victoriano (Hannon es, igual que Ray Davies, un continuador del estilo de Dickens en el universo de la música pop) o por los climas del soul y la música disco.

Fuente: LA NACION

Hay, más allá de esa heterogeneidad explícita, una línea conceptual que recorre el repertorio de este álbum doble (una hora repartida en dieciséis tracks): la perplejidad provocada por un mundo en el que la intromisión de la tecnología se va tornando cada vez más agobiante. Hannon tradujo esa preocupación en un disco con generosas dosis de sintetizadores que funciona como rescate emotivo de aquello que él escuchaba con fruición en su adolescencia -The Human League, OMD, Gary Numan, Ultravox, Soft Cell-, sazonado con letras que recuperan, con su habitual agudeza, los clichés de algunas de sus series favoritas (The Office, The Rise and Fall of Reginald Perrin, The Likely Lads).

Office Politics puede leerse como una crónica, atildada y en tono de comedia ligera, de las pequeñas miserias y las desventuras cotidianas del mundo del trabajo asalariado de la middle-class global, como advierte de entrada la corrosiva "Queuejumper", orientada a satirizar lo que aquí conocemos como "viveza criolla". En el videoclip de ese tema, Hannon nos muestra que las percusiones pueden provenir de un xilofón o de un matafuego, que se puede hablar de cosas serias sin caer en la solemnidad y que el pop nació para ser a la vez profundo y liviano.

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