Dolores Cahen D'Anvers, la multitasker
Dirige un programa de televisión, un estudio de arquitectura y una casa con tres hijos; para ella, el tiempo de ocio es un tesoro y lo disfruta en su casa
1 minuto de lectura'

Con una semana agitada entre idas al colegio de sus hijos y grabaciones en LN+, Dolores ansía el fin de semana. Es entonces cuando le llega el tiempo de ocio, que saborea sin culpa. Afirma que le da placer no tener ningún compromiso social y elegir libremente qué hacer. Amante del silencio y la naturaleza, disfruta el aire libre y tomar mate mirando el cielo.
Caserísima como pocas, goza de su hogar, a veces en compañía de sus tres hijos varones, con quienes comparte el disfrute “de la nada misma”. “En invierno, me tiro al lado de la chimenea. Puedo estar horas mirando el fuego, y los chicos se me van uniendo, como cachorros”, cuenta. “Me gusta muchísimo estar en mi casa y los fines de semana me cuesta salir”, admite esta adepta de las películas y las series que encontró en Netflix un gran aliado. “Amo la sensación de estar encerrada un sábado de sol viendo tele”, relata. Aunque para ir al campo a visitar a su papá o ir a comer a la casa de amigos, siempre hay ganas. “Me parece un programón, mucho más que salir a comer afuera”.
Con Simón, Isidro y Rufino comparten además el disfrute de la comida: el asado que mamá hace los domingos al mediodía es intocable. “Son esas costumbres familiares que a los chicos les dan un sentido de pertenencia muy bueno”, afirma. “Somos una familia viajera, la pasamos bien entre nosotros”, agrega esta madre que “es uno más”, sobre todo desde que falleció su marido. Juntos, esquían, juegan a la tocata, al fútbol, al tenis y comparten cabalgatas campestres al atardecer.
Las amistades ocupan un lugar importante en el corazón de Dolores, y recibir amigos es otro momento de disfrute. “Es algo que aprendí de grande, porque estaba tan pendiente de que estuviera todo bien que no lo disfrutaba. Ahora, gracias a Dios, la madurez me ha quitado esa neurosis”, reflexiona, risueña. Cuenta que, en la casa de sus padres, ella y sus hermanos disfrutaron mucho de invitar amigos, y ella fomenta el mismo hábito en sus hijos. Y concluye: “El mayor placer es poder compartir con amigos y con mis hijos lo simple, lo sencillo”.
PING PONG
Si pudieras tener un superpoder, ¿cuál sería? Poder garantizar la felicidad de mis hijos.
¿Una película o serie? Soy fanática de Grey’s Anatomy. Y dos películas que me marcaron muchísimo son La lista de Schindler y Los puentes de Madison. En general, me gusta todo el cine, excepto la ciencia ficción, ¡que odio!
¿Un momento del día? La mañana. No me gusta acostarme tarde, no soy para nada nocturna. Me encanta levantarme temprano, el ruido de los pájaros, el amanecer, ¡me vuelve loca!
¿Una tarea doméstica que te gusta? Pasar el escurridor, ¡con mucha lavandina o desinfectante! Es una terapia. También barrer, pasar la hidrolavadora y el trapo húmedo.
¿Y una que no? Limpiar vidrios. Es insoportable porque nunca quedan bien, ¡eso es lo que más nerviosa me pone! Y secar los platos también es siniestro. Para lo demás soy bastante gauchita, incluso me gusta limpiar los baños, porque soy como obsesiva.
¿Algo que no falta en tu cartera? La billetera. Aunque parezca increíble, me olvido varias veces el celular, creo que es un mecanismo de defensa para desconectarme. Igual, ahora que tengo el sentido total de la responsabilidad de mis hijos, estoy mucho más pendiente que antes.
¿Tu lugar en el mundo? Mi casa, claramente. Tengo un escritorio que me hizo Horacio, bien femenino. Tiene un ventanal enorme por donde veo la copa de los árboles, y están mi computadora, mi tele y un sillón donde me tiro a ver lo que quiero.
- 1
Agustín Palleres Yoffe: trabajó en TV y en publicidad, pero se enfermó y cumplió un sueño que todos le decían que era imposible
2Michael B. Jordan: ¿el favorito para ganar como Mejor actor en los Oscar 2026?
3Rating: cuánto midió una de las últimas galas de eliminación de Masterchef
4Quedó viuda hace ocho años, contó su historia en Ahora Caigo y emocionó a Darío Barassi: “Me angustié un poco”






