La Loca de Mierda y el némesis de Pauls en Todos contra Juan se juntan en un show que cruza Seinfeld con YouTube. Súper dupla.
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"Somos dos conchetos de mierda, por eso nos llevamos bien", dice Malena Pichot en un bar cheto de Belgrano con cupcakes estrambóticas y muffins de frutos rojos en la vidriera. Al lado lo tiene sentado a Ezequiel Campa, que con sus modales de chico bien de San Isidro disimula la agudeza de su partenaire y se ocupa de diseccionar todas las pequeñas monstruosidades de la vida cotidiana. Desde principio de año, juntos hacen Ellos: un espectáculo stand-up que presentan todos los sábados a la madrugada en el Velma Café, en Palermo.
En sus peores días de despecho amoroso, Malena era La Loca de Mierda, una cronista del desencanto que, tras una ruptura amorosa bastante grave, registró con su webcam y sin anestesia, esos días de furia, desazón y lágrimas que la convirtieron en un hit en YouTube primero, y en una estrella emergente de MTV después. Cuando dejó la pantalla, probó su acidez en clave stand-up en el escenario de The Cavern. Ahí se cruzó con Ezequiel, que venía de quince años de teatro under y papeles secundarios en tiras como Floricienta, Sin código y, últimamente, Todos contra Juan (en la que encarnó con tanta gracia su papel que para la segunda temporada inventaron la manera de que su personaje reapareciera).
"De Malena me gusta que asume riesgos y hace humor políticamente incorrecto, incómodo e ingenioso", dice Ezequiel sobre su compañerita, a la que le saca cuarenta centímetros de altura. Y ella le devuelve el piropo profesional: "A mí me copa el punto de vista original que él tiene sobre las cosas; además, su actitud frente al público es cero demagógica: no gasta energía en comprárselos, se los gana".
Dentro de la muy breve genealogía del género en Argentina, que tiene a Sebastián Wainraich y a Diego Reinhold en su línea fundadora, Malena y Ezequiel son standuperos segunda generación: rondan los 30, en sus adolescencias se alimentaron del humor de Seinfeld, absorbieron el resto en YouTube y, como toda generación emergente, buscan diferenciarse de sus antecesores. "Nos fuimos de The Cavern para hacernos los fashions y diferenciarnos de los espectáculos que no nos gustaban", apunta Malena. Y les salió bien. Además de sacar el stand-up de la calle Corrientes, consiguieron que marcas como AY Not Dead y Club Creativo los esponsorearan, cada fin de semana llenan la sala y hasta giran por el interior del país, sin gastar ni un peso en publicidad. "Nuestra consigna es viralizar por Internet: anunciamos todo en Facebook", dicen.
Sobre el escenario, le ponen rock a la cosa. "Cuando el chiste es medio racista o incómodo nos potenciamos, en eso congeniamos", detalla Ezequiel. En sus monólogos hay chistes sobre aborto, drogas, miedo a la vejez, primeros polvos, diversos tipos de sexo no cristiano. Malena propone: "Chicas, ¡aborten aunque no estén embarazadas!".
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