Elena Roger, una artista comprometida con la causa ambientalista

Elena Roger y un recital muy particular sobre el barco Esperanza
Elena Roger y un recital muy particular sobre el barco Esperanza Crédito: Martín Katz / Greenpeace
En diálogo con LA NACION, la actriz y cantante explicó cómo fue el show que brindó en la cubierta del Esperanza, el barco más grande de Greenpeace que se encuentra de visita en el país
Martín Artigas
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16 de enero de 2016  • 00:10

Dice que fue el escenario más extraño en el que le tocó cantar. Sobre la cubierta del Esperanza, el barco más grande de Greenpeace, Elena Roger desplegó una serie de canciones de su último disco, Tiempo Mariposa, y de otros reconocidos autores, para enviar un mensaje muy preciso: la necesidad de defender a los bosques nativos del desmonte y la tala indiscriminada.

"Fue muy bello estar ahí porque estaba haciendo un recital sobre un tema con el que me siento muy involucrada", le contó a LA NACION sobre el show que brindó hace algunos días en Mar del Plata para voluntarios y activistas de la ONG ambientalista. "En Greenpeace puede hacer todo lo que hacen gracias al aporte económico de la gente, por eso fue como hacerles un mimo".

-¿Por qué decidieron convocarte para este recital?

-Calculo que porque hace bastante que soy activista... No estoy asociada, pero hago mis tareas y apoyo muchas de las iniciativas que Greenpeace lleva adelante. Tengo amigos ahí, que fueron quienes me llamaron; yo podía, estaba libre y me encantó formar parte de esta movida.

-¿Cómo elegiste las canciones?

-Mi último disco, Tiempo Mariposa, fue hecho con esa conciencia ambiental, con canciones centradas en la buena onda y el amor. Fue un show de una hora donde toqué algunos de esos temas, y hasta incluí uno en lengua rapa nui, que me gusta mucho. Se llama "Ka Ha'i Mai Koe", y fue escrita por Enrique Icka, un joven originario de la Isla de Pascua que quiere promover su lengua, darla a conoce en el mundo para que no se pierda esa porción tan importante de su cultura.

-¿Qué dice la letra?

-El estribillo dice "Ven y abrazame, yo creo en ti". Esa frase sintetiza el mensaje que quise dar en el disco, y también en esta acción que llama a crear conciencia desde nuestro lugar. No hace falta embarcarse en una titánica cruzada para ayudar y conseguir que algo cambie. Y esta canción tiene que ver también con el desmonte como forma de extinguir porque al destruir los bosques nativos estamos perdiendo flora y fauna, y al mismo tiempo le estamos sacando el hogar a los pueblos originarios. Esos pueblos viven del bosque, del lugar en el que encuentran su hogar, su alimento y su medicina.

-También incluiste canciones en inglés…

-Sí, ese fue un pedido de Greenpeace, que quiere darle al tema una trascendencia global. Por eso elegimos interpretar "Happy Xmas (War is Over)", de John Lennon y un fragmento de "Heal the world", de Michael Jackson. Después cerramos con "Himno de mi corazón", una canción hermosa que permite una comunión en la que todos cantan ese estribillo tan potente.

-¿La maternidad te hizo preocuparte un poco más por cuestiones como el medio ambiente, por ejemplo?

-No, para nada. No empecé a hacer activismo porque fui madre. Es cierto que me da más valor tener a mi hija, y pensar en el mundo que le vamos a dejar. Pero también está bueno pensar qué hija le estoy dejando a este mundo, ¿no?

-¿Qué les dejó la experiencia de construir junto a tu pareja, Mariano Torre, la primera casa autosustentable de Latinoamérica?

-Fue maravilloso. Navetierra se encuentra en Usuahia y fue un gran desafío construirla, obtener los permisos por parte de la municipalidad, fueron miles de trámites los que hicimos. Hoy forma parte de un circuito turístico cultural, pero la idea es que se pueda mantener por sus propios medios y no depender de la buena voluntad de cada nueva gestión que venga. Queremos que sea plenamente autosustentable, desde lo económico también, y que despierte conciencia en la gente acerca de la utilidad que se le puede dar a elementos que consideramos basura cuando dejan de tener su utilidad original. Todo el proceso de construcción quedó registrado en un documental, que se llama, justamente, Navetierra.

-¿Crees que estamos atravesando un momento crítico en cuestiones ambientales?

-Definitivamente. Estamos a pocos años de ver un cambio grande... Ya lo estamos viendo en lo cotidiano, en realidad, porque las cruentas inundaciones que se van dando cada año en distintos lugares están íntimamente ligadas con los desmontes. Sería genial que el ser humano siga trabajando y haciendo tecnología porque todos necesitamos de la tecnología, pero que lo haga con una gran conciencia ambientalista. A fin de cuentas, el planeta no va a destruirse, somos nosotros los que vamos a quedar sin un lugar en el que vivir. Tenemos que empoderarnos, ser dueños de nuestra vida, no esperar el paquete de arroz sino poder tener una huerta que nos abastezca.

-¿Qué pasa con la ley de bosques nativos?

-Me contaban algo los chicos de Greenpeace, y es muy triste pero real... En todos los otros países, las organizaciones que protegen el medio ambiente luchan por tener leyes acordes, que luego, cuando son promulgadas, son respetadas a rajatabla. Acá, una vez que sale la ley, todo el mundo se olvida. A pesar de tener una ley de bosques nativos, promulgada en 2009, Argentina se ubica entre los 10 países que más bosques nativos destruye. Claro, el que desmonta siembra soja y puede pagar la multa económica que se le imponga sin problemas. Hay que empezar a tratar el tema como un crimen y ponerle un freno a la tala indiscriminada porque ya estamos en emergencia forestal.

-Hablando de la Elena Roger artista… ¿Qué se viene en este 2016?

- Estamos preparando LoveMusik, un musical estadounidense que vamos a protagonizar con Esteban Meloni en el Paseo La Plaza, a partir de marzo. La obra recorre el romance de la actriz Lotte Lenya con el compositor Kurt Weill, y es realmente muy bella. Va a estar dirigida por Jonathan Butterell, con quien ya trabajé en Nine y que hace poco estuvo a cargo de la puesta de La novicia rebelde. Estoy realmente muy contenta.

  • El Esperanza se puede visitar el sábado 16 y domingo 17 de enero en la Dársena Norte de Puerto Madero, a partir de las 10 horas.

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