Ucraniano, refugiado de Chernobyl, bohemio y completamente loco: conocé a Eugene Hutz, el líder de la invasión de Europa del Este a la escena occidental
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"¿Bajo? ¿De qué estás hablando? Yo no note nada de eso", dice Eugene Hutz sobre el show de Gogol Bordello en el Pepsi Music 2009, ocasión en la que por orden de la justicia todas las bandas que tocaron en el Club Ciudad debieron hacerlo a volúmenes risibles, a efectos de no derrumbar edificios ni torturar perritos con sus vibraciones demoníacas. Lógico: el retorno estaba alto y eso explica muchas cosas, pero igualmente el público reaccionó porque verlo a este ucraniano demente destrozando guitarra y garganta para sembrar la arenga suplía cualquier deficiencia técnica. Y además él, desde el escenario, veía lo de siempre: una multitud bailando como si lo de los mayas estuviera chequeado.
Ahora Gogol Bordello vuelve a la Argentina, ya con volúmenes aceptables, para presentarse el 2 de abril en Groove de Palermo. En medio, un disco más (Trascontinental Hustle de 2010, producido nada menos que por Rick Rubin) y una renovada fiebre en todo el continente por la música de Europa del Este, principal metiér de este grupo multiétnico que propone la revolución del punk gitano.
En Sudamérica hay una especie de fiebre por el folklore de tus antepasados. ¿Cómo explicás eso? Sí, estoy al tanto, lo vi cuando vivía en Brasil y escuché que pasa lo mismo en Chile y Argentina. La explicación que se me ocurre tiene que ver con cómo la cultura occidental se agotó a sí misma por ser tan cerrada durante años, y ahora tiene ganas de ver qué más hay en otros lugares. Vos en una radio italiana vas a escuchar música checa, pero en América todo lo que venga en otro idioma está reducido a una curiosidad, una cosa rara. Ahora eso se está revirtiendo con cosas como la música gitana, que es uno de los últimos bastiones de ese poder que despierta a la gente y le da ganas de hacer cosas. Y más allá de todo eso... lo que pasa con la música de Europa del Este no es muy distinto de lo que pasa con el reggae: es un género musical, no tenés que ser jamaiquino para tocarlo.
Alguna vez dijiste que, después de pasar por los campos de refugiados [Hutz y su familia fueron evacuados por el desastre nuclear de Chernobyl], finalmente tuviste que dejar Europa por culpa de los Beatles. ¿Cómo es eso?
Es que mi padre empezó a tener problemas por culpa del rock and roll. La leyenda dice que los Beatles fueron los que causaron que el gobierno soviético perdiera el control, y algo de cierto hay en todo eso. Estaban prohibidos, pero la gente se juntaba a escucharlos (a ellos y a otros grupos) cuando se filtraban grabaciones, y una vez que se desperdigaron no había manera de frenarlos. Y cuando escuchabas a los Beatles, crecía en vos la idea de un mundo distinto. Andar con un pañuelo rojo, gritando consignas marxistas, ya no era tan atractivo. Después de eso tuvimos a The Clash, y con ellos llegó el punk underground ruso, una vía de resistencia bien directa. Cuestión que a mi padre empezaron a apretarlo y a amenazarlo, y cuando tuvimos la posibilidad de pedir asilo, lo hicimos y vinimos a Nueva York.
Vos ya hacías música en Kiev. ¿Cómo fue aterrizar en una ciudad como Nueva York e intentar seguir en la misma?
Yo tenía un grupo llamado Uksusnik, medio post punk. Y cuando llegué no se me complicó tanto, la verdad. Nos empezamos a conocer de a poco, teníamos todos historias parecidas y maneras similares de pensar la cultura. De entre esa gente salió un subgrupo que estaba interesado en la música, y varios de ellos terminaron formando parte de Gogol Bordello. Para mí la música nunca fue un hobby, ya en ese momento era mi motor principal...
Teniendo orígenes tan under, ¿cómo viviste tu entrada al éxito masivo?
No me cambió la vida para nada, te lo puedo asegurar. Más que nada porque no somos uno de esos fenómenos de Internet que llegan de la noche a la mañana y dos días después están haciendo café en Starbucks. Subimos de a poco, con mucho trabajo.
¿Y Madonna? ¿Cómo fue compartir escenario con la artista más mainstream del mundo?
La gente cree que nosotros nos hicimos conocidos gracias a Madonna, cuando en realidad la que nos llamó, diciendo que era fan de nuestra banda, fue ella. Tocábamos en Londres y siempre se rumoreaba que venía. Agarró el teléfono y me llamó, y la conexión estaba hecha. Sin managers, sin prensas: directamente. Y la relación se dio inmediatamente y fue absolutamente natural.
En Transcontinental Hustle se los nota más maduros, aunque no pierden nada de la fuerza original. ¿Cuánto tuvo que ver Rick Rubin en eso?
El principal mérito de Rick es centrar al artista en la composición, darle un rumbo. Lo cual parece extraño, teniendo en cuenta que los productores suelen concentrarse en el siguiente paso, el de mejorar las canciones después de que ya están hechas. Para Rick, la composición es una forma de arte sagrada. Por eso sacó lo mejor de Gogol Bordello.
Por Diego Mancusi
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