En el especial homenaje más extenso que Rolling Stone le haya dedicado a un artista argentino, una inmersión en la vida y el legado del gran visionario del rock latino. De la creación de Soda Stereo a la gira de Fuerza natural. Su historia personal, los últimos días en la ruta y la intimidad familiar en los años de internación. Además, una conversación inédita reveladora, su discografía completa revisada en profundidad y las mejores fotos de un artista irreemplazable.
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Cuando Oscar Jalil y Ernesto Martelli entrevistaron a Gustavo Cerati en 2006, el ex líder de Soda Stereo venía de recibir una alarma sobre su salud –una tromboflebitis le había impedido caminar dejándolo en terapia intensiva–, el primer indicio de que algo no estaba bien. "Fue un susto suficiente como para decir: «¿Quiero que la próxima sea directamente el fin?»", le dijo Cerati a RS en una combi camino a Ezeiza, en el inicio de una serie de entrevistas "on the road" durante la gira de Ahí vamos, que continuó en Nueva York y el D.F. Después de 25 años de vida en la ruta, de giras interminables al frente de la banda más importante del rock latino, el cuerpo finalmente le había dado una señal y hasta había dejado de fumar. "Pero él no parecía asustado", recuerda Jalil hoy. "Era como si tuviera una confianza inconsciente de que nada le podía pasar." En el plano musical, estaba en el mejor momento de su carrera solista, por experimentar el éxito individual justo antes de reunir a Soda. Además, se había dado el gusto de armar un grupo sumando antiguos colaboradores (Richard Coleman, Fernando Samalea, Tweety González) a los músicos de su etapa solista (Fernando Nalé, Leandro Fresco) y tenía en Ahí vamos su respuesta invidual a Canción animal. Este outtake es parte de las primeras tres horas de entrevista para aquella portada histórica. "Justo, justo en ese momento", dice Jalil, "él sabía que tenía algo grosso entre manos".
TOP 5: LO MEJOR DE SU ENTREVISTA INÉDITA - 31 de julio de 2006
En 2006, después de sufrir una trombosis, Cerati dejó de fumar –momentáneamente– y durante la gira de ‘Ahí vamos’, su disco más rockero desde ‘Canción animal’, nos concedió su última entrevista larga a solas. Este es un outtake de esas conversaciones en las que revisó como nunca antes su infancia, los 80, el consumo de drogas y las secuelas de una vida en la ruta. "Hace mucho que me considero un sobreviviente", dijo. Acá, cinco momentos de aquella conversación.
1. Lo que escuchaba antes de Soda Stereo
Yo en esa época estaba escuchando mucho reggae, de una manera casual, si bien estaban empezando a sonar las primeras cosas post-punk y new wave.
Hablamos de 1979, más o menos...
Sí, lo que vino después del punk, o lo que salía del punk mismo con gente como Clash, que empezaban a incorporar el reggae. Pero, casualmente, en esa época mi madre estaba estudiando en la Facultad de Filosofía y Letras, una época un poco complicada para estar en eso. Una amiga suya había estado viviendo en Jamaica y le dio una colección enorme de discos, sabiendo que yo era músico y que por ahí me interesaba. Recién empezaba a entender de qué cuernos se trataba el reggae, así que me cayeron en las manos un montón de discos de Toots & The Maytals, discos por ejemplo que sacaba una compañía de aviación; muchos singles con sus versiones dub del otro lado. Y en ese momento preciso yo estaba con esa música.
2. Cuando vio a The Police por primera vez
Nos volvimos locos. Con Zeta éramos absolutamente fans de The Police, y no podía creer que tocaran a media cuadra de casa, así que desde temprano estábamos ahí. Incluso llegamos a ir hasta el Sheraton. Yo me hice firmar un póster que tenía, que había salido en la Pelo. Que era terrible, una de las fotos más tremendas que le pueden haber sacado a los pibes. Era tan fea que me pusieron como: "¡¿Qué es esto?!", una cosa así.
3. Su primer show
El primer recital que fui a ver fue Santana, en [la vieja cancha de] San Lorenzo. Y por mucho tiempo más no fui a ninguno. Fue lo único que vi, fue un flash totalmente increíble: Santana en su momento más glorioso.
Fui con unos amigos más grandes. Y yo ya estaba escuchando todo lo que había pasado post Woodstock, y Santana venía con una formación así, matadora. Recuerdo lo último que dijo: "Vamos todos a culear", o algo así. Pero me quedó marcadísimo, ja.
4. El manejo de su ego
He tenido crisis de no poder enfrentarme con eso, de darme cuenta de que probablemente estoy tratando de manejar algo que es inmanejable. En un punto, hay una necesidad mía de controlar las cosas. Eso que quizá se muestra ante los ojos de los demás: alguien que parece que está siempre en sus cabales y es verdad que yo hago fuerza en ese aspecto, necesito tener como ese control. Pero muchas veces no lo he conseguido y se me ha complicado la situación, y he perdido el control sobre mí mismo y me han tenido que juntar con cucharita, directamente. Y esos son duros golpes para el ego.
Por ejemplo, recuerdo haber estado tres meses sin salir de mi casa, con paranoia de salir. Pero no porque me vaya a pasar algo, sino por no poder enfrentarlo. Prácticamente, es un ataque de pánico, no del todo declarado; no es que me faltó el aire o algo así. Con la muerte de mi viejo las cosas cambiaron muchísimo, viste. Ahí apareció la debilidad, la posibilidad de la muerte, el arrastre que lleva consigo eso y hubo muchos cambios en mi personalidad en ese aspecto, de creerme así un poco inmune, de caminar un poco en el éxito de las cosas y no darle pelota a los fracasos que están ahí y son patentes, y que tienen que ver con... Fracasos no, errores. Situaciones que no solucionás y que, en algún momento, explotan todas. La cuestión de las relaciones, el no tener tu casa, el vivir todo el tiempo en una especie de nube de pedo, porque realmente en una gira... Es tu vida, pero hasta que empezás a entender que es tu vida, no sabés bien si querés que eso sea tu vida.
5. La vida pos Soda
En realidad, Soda Stereo de alguna manera era una prisión para mí, artística. Llegó a serlo, porque además nuestras relaciones estaban estancadas y la cosa se endurece y se quiebra, por no tener la elasticidad del movimiento. La sensación que yo tuve después de Soda fue: "Ahora puedo hacer cualquier cosa, puedo tocar con quien yo quiera". De hecho, Bocanada es una especie de collage de muchas músicas que me gustan, y de lo que se me iba ocurriendo, y de músicos que venían y desfilaban, y de mi casa, y de la cosa íntima. Y al mismo tiempo, era el proyecto después de Soda Stereo. Siempre es hoy ya empieza a ser una búsqueda más de instantaneidad, una cosa más grupal, más social, que en Ahí vamos se expresa todavía más.
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