El cantante de Phoenix habla del disco perfecto, su nombre artístico y su remera de show.
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Hay bandas que salen disparadas hacia el éxito, pero Phoenix fue una banda de culto desconocida durante casi dos décadas. "Empezamos a tocar juntos cuando teníamos 10 años", dice el cantante Thomas Mars, al teléfono desde el DF mexicano donde tienen varias fechas. Durante aquel primer y temprano ensayo, Mars tocaba una batería chiquita y Deck D’Arcy (que ahora es el bajista) golpeaba un teclado. "A los cuatro minutos de empezar a tocar, rompió el equipo de música de mis padres", dice Mars. "Tuvimos que esperar un mes para poder ensayar de nuevo. Pero nos moríamos de ganas, porque esos cuatro minutos nos habían cambiado la vida." Con su cuarto disco, Wolfgang Amadeus Phoenix, el cuarteto se estableció como la mejor banda de rock francesa. Lograron un gran hit con su contagioso corte de synthrock "Lisztomania", la rompieron en Saturday Night Live el año pasado y acaban de ganar su primer Grammy por Mejor Disco Alternativo. "La música y la competición son dos cosas que no deberían ir juntas", dice Mars, quien vive en París y tiene una hija pequeña con su novia, la cineasta Sofia Coppola. "Pero cuando dijeron nuestro nombre, nos entusiasmamos bastante."
¿Mars es tu verdadero nombre?
No, no lo es.
¿Y cuál es?
Por eso uso "Mars": ¡para no tener que decirlo! El Thomas salió de mi obsesión con Steve McQueen en El caso Thomas Crown. Hay una escena en la que está firmando unos papeles, y me gustó mucho su letra. No sé por qué, pero empecé a escribir "Thomas Mars" una y otra vez. No sé, tenía un sonido que me gustaba. Por la misma razón no me acuerdo por qué le pusimos Phoenix a la banda. Simplemente me gustó cómo sonaba.
¿Qué discos son perfectos de principio a fin?
Me encantan los discos que parecen un libro, con un comienzo y un final. Por eso para nosotros es tan importante hacer discos así. En ese sentido, el gran disco es What’s Going On, de Marvin Gaye. Las canciones están realmente conectadas entre sí, como una sonata. Todo tiene una lógica; es muy complejo. O A Love Supreme [de John Coltrane]. Esa fue la primera vez que me di cuenta de que uno puede sufrir mientras escucha música. Pero cuando llegás a esa resolución al final, es muy satisfactorio.
¿A quién te entusiasma ver en el Festival Coachella?
Una vez vi a Gary Numan subir al escenario en un auto, así que quiero ver cómo entra esta vez. Quiero ver a Sly & the Family Stone, y a Julian Casablancas. Es un artista conceptual excelente, único, futurista, profundo y oscuro.
"Lisztomania" es un clásico. Cuando lo grabaron, ¿sabían que tenían un superhit entre manos?
No, para nada. Nos habíamos pasado un año en el estudio antes de hacer "Lisztomania". No llegábamos a ningún lado, había mucha frustración, y estábamos bastante deprimidos. Finalmente, apareció esa canción y sentimos que nos había vuelto la vida. Era la primera canción lo suficientemente buena como para estar en el disco.
¿Ahora sí se dan cuenta de lo buena que está?
No sé. Es raro escuchar tu propia música. Es como besarse a sí mismo; simplemente no funciona. La música siempre ha sido una cosa muy egoísta para nosotros, no era para conseguir chicas.
Muchas de tus letras están más allá de la comprensión.
[Risas.] Sí, totalmente. Mi plan es borrar las palabritas que ayudan a que las letras tengan sentido. Mis libros favoritos y todo lo que más me inspira son cosas que no tienen el más mínimo sentido. Medio como Bob Dylan: me gusta en algún lugar entre Blonde on Blonde y Tarantula.
En "Lisztomania" cantás una oscura palabra en inglés, "jugulate".
Me encanta esa palabra, significa "cortarle la garganta a alguien" y que salga mucha sangre. Hay muchas palabras que usamos en el disco que vienen del francés, como "armisticio". Tienen una cosa romántica.
En tus letras, tendés a repetir una y otra vez palabras cortas y frases. ¿Por qué?
Esto puede sonar pretencioso, pero cuando Miles Davis entraba en ritmo, encontraba un lindo rincón, una nota que funcionaba y se quedaba ahí. Cuando canto una palabra que me gusta, una vez que encuentro ese lindo rincón, me quedo con eso y lo repito.
Hablando de repeticiones: ¿usás siempre la misma remera en todos los shows?
Es la misma remera, sí, pero tengo varios ejemplares. Son increíblemente sólidas, así que resisten cuando me meto entre el público. Tengo una señora muy especial, que trabaja en un negocio francés muy chic y me las hace.
¿Cuántas tenés?
Este es otro de mis rincones lindos: si me gusta algo, me quedo con eso y listo. Así que no estamos hablando de una cifra de tres dígitos, pero casi.
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