El nuevo disco doble de la banda y los días de gloria de Lollapalooza.
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En lugar de hacerlo en un estudio de grabación real, los Flaming Lips grabaron la mayoría de las canciones de su álbum número 12 en el living de la casa del multiinstrumentista Steven Drozd, en Oklahoma City. "Creíamos que sólo estábamos trabajando en unos demos", dice el cantante Wayne Coyne, de 48 años. "Pero esa casa nos dio un sonido tremendo." El resultado es una obra épica en dos discos, que abandona el pop psicodélico pegadizo de los últimos álbumes a favor de intensas zapadas stoner-rock como "Your Bats" y "Convinced of the Hex". "Mucha música desprolija es mejor por eso mismo, por esa desprolijidad, como los Stones o Zeppelin", dice Coyne, cuya banda es la atracción principal en el Treasure Island Music Festival de San Francisco, el 18 de octubre."Le sacás lo desprolijo y ya no es cool."
Los primeros treinta segundos del disco son acoples y ruidos raros de guitarras. ¿Qué dijeron los del sello discográfico al escucharlo?
Esa es la razón por la cual es un gran comienzo. Es: "¡Vamos a zapar!". La discográfica sabe que somos freaks y les encanta.
¿Por qué hicieron un disco doble?
Siempre recuerdo algo que George Martin dijo sobre el Album Blanco de los Beatles: "Hubiese sido un gran disco simple". De haber sido un único disco, uno de mis tracks favoritos de toda la historia, "Revolution 9", no habría quedado. Así que empezamos a grabar la mierda rara, y nos gustó tanto que seguimos por ese lado.
Tocaste el bajo en Embryonic. ¿Cómo calificarías tus habilidades musicales?
No soy un buen músico, ni siquiera en lo punk rock. Creo que tenés o no tenés el don, y yo no lo tengo. Pero el punk rock no existiría si la música fuera dejada en manos de los músicos. Mis héroes, como Gibby Haynes, Henry Rollins y John Lydon, no existirían.
Si alguien te diera una guitarra en una fiesta, ¿qué tocarías?
Antes, probablemente, hubiese tocado lo que yo pensaba era "Smoke on the Water", pero no sé cómo tocar canciones de otros. Estábamos en una fiesta en Barcelona y [el baterista original de los Beatles] Pete Best estaba tocando. Jackson Browne estaba ahí, y le pidieron que subiera a tocar. Dijo: "Yo no hago esas cosas". Si él no hace esas cosas, alguien de mi calibre no debería hacerlo jamás.
Los Lips son veteranos de festivales. ¿Cuál fue el mejor festival en el que ustedes tocaron?
Diría Lollapalooza en 1994. Los Beastie Boys acababan de lanzar Ill Communication. Estaban en el pico de su fama. Las Breeders sonaban en la radio, y tocamos con los Boredoms, Stereolab, los Palace Brothers y Guided by Voices.
En Oklahoma City existe el Callejón Flaming Lips. ¿Qué pasa ahí?
Me encantaría poder decir que ahí ocurren cosas siniestras con drogas. Es sólo una calle que conecta un gran lugar para tocar con unos restaurantes en la zona vanguardista de la ciudad. No bien el alcalde dijo: "Deberíamos darles una calle", se armó una polémica fuerte. La gente empezó a decir: "Tienen una canción llamada «Jesús inyectándose heroína», no podemos darles una calle".
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