Julieta Cardinali sobre su separación: "Escuchar lo que se dijo me dio impotencia, vergüenza y bronca"
La actriz de Farsantes habló con Personajes.TV sobre los turbulentos momentos vividos tras su ruptura con Andrés Calamaro y su decisión de volver a la televisión
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Tiene un ratito para hacer la nota, justo un día antes de que la operen de los meniscos. Son las dos de la tarde y ya hizo de todo. Y todavía, le queda mucho más: ir a buscar a su hija Charo al colegio, llevarla a un cumpleaños junto a dos amiguitas, hacer sociales, volver a su casa, maquillarse, peinarse, vestirse y estar impecable para la presentación de Farsantes. Julieta Cardinali tiene un día tremendo. Sin embargo, me recibe tranquila, con un rico té francés. Prefiere que no se vea su casa, por eso las fotos son planos cerrados. Una lástima: el departamento es precioso. Pero a ella nunca le gustó exponerse demasiado. Esa fobia a los reportajes se profundizó en los últimos años, cuando se hizo pública su separación de Andrés Calamaro. Julieta nunca dio y -jura- nunca dará detalles de esos momentos que fueron muy dolorosos. Ahora que está mejor, feliz y estable con su novio, el babasónico Diego Tuñón, abre su corazón... un poquito.
-¿Por qué aceptaste actuar en Farsantes?
-Porque es la primera vez que voy a trabajar en Pol-ka, porque el elenco es fantástico, mi personaje me encanta y porque me dijeron: "¿Querés hacer este personaje que es chiquito, que graba pocos días a la semana?"
-¿Aceptaste porque era un personaje chiquito? ¡Qué raro!
-Es que soy muy perezosa. Entonces, todo lo que sea trabajar muchísimo, no lo acepto. Nunca fui de esas actrices que hacen una tira, a la noche una obra de teatro y el fin de semana una película.
-¿Antes de ser madre también eras así?
-¡Era igual! Pero después que nació Charo me puse peor, más selectiva. Pasé por varias etapas. Apenas empecé decía a todo que sí. Pensaba: "Uy, cuántas oportunidades, qué bueno". No sólo por lo económico, también sentía que estaba creciendo, que estaba en una rueda... Ahí me equivoqué un montón de veces. Pero bueno, fui aprendiendo.
-¿Ahora te equivocás menos?
-Ahora me puedo equivocar, pero no a un nivel que diga "¿qué mierda estoy haciendo acá?", sino más "uh, el resultado no es el que yo esperaba". El tiempo me dio sabiduría para entender lo que a mí me gusta como actriz. Empecé de muy chica y durante cinco años hice muchas tiras. Después, debuté en cine con un personaje en la película Buenos Aires me mata. Y ahí ví un mundo interesante. En cine vos agarrás un guión, lo leés de principio a final y sabés cómo empieza y termina tu personaje. Y tenés el tiempo para prepararlo, cosa que la tele no tiene. Por eso en los últimos diez años, Farsantes es la segunda tira que hago.
-Estuviste de novia con Alejandro Agresti y con él hiciste tres películas… ¿cómo fue?
-Muy natural.
-¿No cuchicheaba el resto?
-Qué sé yo. Esa etapa yo la viví desde un lugar muy natural. Porque además, yo ya venía trabajando mucho, sobre todo en tele. La primer película que hice con él fue Una noche con Sabrina Love. Ahí nos conocimos. Después nos enamoramos y tuvimos una relación muy larga, de muchos años. Y en el medio de esos dos años hicimos dos películas más, Valentín y Un mundo menos peor. Era como un trabajo en conjunto porque hay algo del proceso creativo que se comparte cuando vivís con alguien que hace lo mismo... Es inevitable. ¡Fue hace tanto tiempo! Siento que te estoy hablando de otra vida.
-Empezaste como Paquita de Xuxa...
-...a los 13. Y ya tengo 35.
-¡Y ahora sos una actriz premiada!
-¡Ay, sí, internacionalmente!

-En el medio te pasó de todo. ¿Sentís que hubo una constante, un personaje que te tocó más que otro?
-Siempre hice buenas. Pero todas distintas. No me toca mucho hacer de mala.
-Es verdad. Siempre sos la que sufre...
-Bueno, es que yo soy así. En mi base hay algo de melancolía. Soy básicamente intensa. No soy liviana. Y no tengo miedo a entregarme a ese sentimiento, me lo permito. Ahora que soy mamá no tengo tanto tiempo, pero espero a que se duerma Charo para deprimirme. Las mujeres que son madres me van a entender. Esperás para llorar, tenés que buscar el momento.
-Porque tenés que estar fuerte delante de tu hija.
-Claro. Entonces, todo es más trabajo, hasta estar mal es más trabajoso.
-Pero sos una chica que lo tiene todo. ¿Por qué te deprimirías?
-Sí. Yo soy súper agradecida. Esto lo estoy tomando desde el lado del humor, no soy una depresiva, pero me permito vivir el sentimiento porque me parece la única manera de volver a estar fuerte. Me parece necesario caerse para levantarte y estar fuerte. Y yo me considero una mujer muy fuerte. Pasé en el transcurso de mi vida por un montón de cosas y voy muy para adelante. Si no, es como tapar, tapar, tapar y eso en un momento te hace explotar.
"No soy una persona depresiva, pero me permito vivir el sentimiento porque me parece la única manera de volver a estar fuerte".
-¿Y de adolescente también eras así o eras más pizpireta?
-Tuve varias etapas.
-¿No eras la que todas odiaban porque eras linda y te quedabas con todos los chicos?
-No... porque yo era introvertida. La que todos odian siempre es a la extrovertida, la que se lleva a todos los chicos y lo cuenta. ¡Yo me los llevaba de querusa! Hacía lo que quería, pero no hacía alarde.
-¡Como ahora!
-Claro, sigo manteniendo esa línea. Es parte de mi personalidad. No me gusta boquear. Si yo pudiese, no haría nunca en mi vida una nota. Porque además, en los últimos años me parece que el periodismo se fue muy, muy, muy, muy al chimento.
-Y a vos te pasaron cosas que daban mucho material.
-Mucho material, mucho material. Entonces, uno se cuida el triple.
-¿Qué fue lo peor que pasó en ese sentido? Con respecto a la exposición y a las cosas que se dijeron.
-Muchísimas cosas. Cosas inventadas que en ese momento tampoco salí a desmentir para no entrar en el juego y seguir manteniendo mi postura de silencio absoluto sobre mi vida privada. Escuchar a muchos periodistas hablando de cuotas alimentarias altísimas y lejísimos de la realidad me dio mucha impotencia , vergüenza y bronca. Pero me la banqué en silencio. Confío en el tiempo, que todo lo pone en su lugar. Tengo paciencia, muchísima. Y mucho antes de mi dignidad, está la de mi hija . Por eso mi silencio.
-¿Todavía lo padecés? ¿O ya estás más tranquila? ¿Seguís teniendo guardias en tu casa?
-Tengo muchas guardias. La otra vez me reía con un fotógrafo que estuvo todo el fin de semana. Le dije: "Te estás pegando el embole de tu vida".
-¿Te sorprende verte en las revistas o te das cuenta que te sacaron una foto?
-La mayoría de las veces ves el zoom así que te está mirando desde la otra punta y te das cuenta que te están sacando una foto. Yo miro para abajo y sigo para adelante.
-¿Te divierte en un punto?
-No, pero tampoco lo padezco. Lo que no me gusta es que me vean con cara de recién levantada. Una vez salía de la cosmetóloga, estaba toda roja y había un fotógrafo. Después leo: "La depresión de Julieta Cardinali". Y no me estaba pasando nada, claro, pero tenía la cara que era un espanto. En los momentos turbulentos que tuve lo sufrí, ahora me da lo mismo. Tampoco me creo mil como para enojarme si me están sacando una foto. Si me paran y me hacen una pregunta, la respondo... No me creo Susana Giménez.

-¿Te tratan con respeto?
-Cuando me preguntan algo, me lo preguntan con mucho respeto. Entonces, yo contesto de la misma manera. Si yo fuese una persona que hubiese salido a hablar todo el tiempo de mis cosas. Pero no lo hice nunca, ni cuando estuve bien, ni cuando estuve mal. No me interesa que la gente sepa ni lo que desayuno, ni si estoy en pareja. Me parece que los actores tienen que guardar un cierto misterio. A mí me gustaría que se sepa muchísimo menos de lo que se sabe de mi vida.
-Bueno, podrías haber probado saliendo con un anónimo.
-Sí, pero qué sé yo. Uno se encuentra a la gente en el ambiente que se mueve. Tendría que haber ido a Montecarlo a ver si agarraba un príncipe.
-No te imagino princesa.
-¡Con lo fiaca que soy! Me encanta el ocio. Estar tirada en la cama con un libro, con la compu, con la tele prendida, todo a la vez. Escuchar música, fumarme un pucho en el balcón. Volver a la cama.
-Yendo de la cama al living.
-Total. Para mí eso es el ocio. Cuando vivía sola lo hacía muchísimo. Y ahora lo hago muy poco.
-Por tu hija.
-Descubrí horarios nuevos para el ocio. Al mediodía... El cambio más fuerte después de tener un hijo fue el tema de no disponer de tu tiempo. Es lo que cambia abruptamente. Porque después, con el tiempo volvés a trabajar, volvés a recuperar tus espacios, tus momentos. Pero el tiempo no lo recuperás más.
-¿Hay alguna mirada que te reprime a la hora de elegir un trabajo?
-No, no. Siempre tuve mucha libertad... que Charo no va a tener. Mi mamá me llevó a los 13 al primer casting, pero no quería, lo padeció. Yo a Charo no la dejaría. Mi mamá fue maravillosa, y yo soy lo que soy por las decisiones de ella. Le agradezco todo, no tengo un reproche a mi madre que fue genial. Pero ahora, de más grande, pienso que hay tiempo, que da lo mismo. Que no pasa nada si esperás cuatro años más, que el colegio hay que terminarlo.
-¿Vos terminaste el colegio?
-Sí. Fue mucha exigencia. Era un colegio bilingüe, doble escolaridad, donde tenía que rendir en Cambridge y acá las materias. Y trabajaba.
-Se nota esa exigencia en tu personalidad.
-Soy perfeccionista. Me educaron así.
"No soporto a las actrices que llegan tarde, las mataría. Me parece una falta de respeto total".
-¿Sos de las actrices que llegan temprano con la letra bien aprendida?
-Sí, sí, sí, sí.
-¿Hay actrices que no son así?
-¡Las detesto! No soporto a las actrices que llegan tarde, las mataría. Me parece una falta de respeto total.
-¿Qué es más incómodo? ¿Una escena de beso o una de sexo?
-No me tocaron tantas escenas de sexo. Entonces a mí me da más nervios, si me toca una escena de sexo que de beso. De beso me tocaron muchas más que de sexo. Pero no hay vergüenza. Es más "bueno, hagámoslo bien, que esto salga prolijo, que se vea bien". Lo único que querés es que eso termine. De verdad no pasa nada con los besos. Es muy difícil explicarlo, porque de afuera se ve que se está re chuponeando. Pero no pasa nada.
-¿Y los actores que se enganchan?
-Pero eso no es por los besos. Eso es por la cantidad de tiempo que comparten. Tiene que ver mucho más con eso que con la parte física.
-¿Tenés proyectos para hacer alguna película ahora?
-Sí. Ahí tengo dos para leer (señala un escritorio).
-Es un escritorio muy masculino ese. ¿Quedó de la gestión anterior?
-No, es mío. Me gustan los escritorios y las bibliotecas. Todo eso fue diseñado por mí. ¿Ves? Eso también soy yo.
- Clásica .
-Sí. Ese es un escritorio restaurado, comprado en algún lugar de antigüedades. El sillón también es antiguo, la biblioteca la diseñé yo para que el sillón quede en el medio. Como amo los libros, me armé ese sector con la lámpara medio kitsch, medio setentosa y nada que ver con nada. Es mi espacio.
-Se te ve bien. ¿Cómo estás hoy, del 1 al 10?
-Estoy... .8,35. Tengo muchos frentes felices ¡y otros que ya voy a agarrar!
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