Las popularidad de las fiestas under

La Clandestina, Namunkurá, Bizarren, Plop! y otros eventos under trepan a la masividad. Visitá la galería de fotos con los personajes que se copan estos eventos.
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27 de mayo de 2009  • 12:24

Reportes de hace mas de diez años daban cuenta de una pulseada de público entre el rock y las fiestas independientes. Parecía que la gente prefería bailar la música que le gusta antes que ver a la banda tocarla en vivo. En las fiestas Clandestina el público ya no tiene que elegir: Eduardo Sempé y Achu Jelin vienen de realizar la Clandestina edición Super Deluxe, que tuvo a Los Auténticos Decadentes y Kapanga en cartel y convocó a más de cinco mil personas en el estadio cubierto Malvinas Argentinas. "¿Qué mejor para nosotros que tener a las dos bandas más fiesteras?", dicen los organizadores. Inclinada hacia el reggae y el punk, desde sus inicios en 2005, la Clandestina creció en público gracias a la incorporación de bandas a la propuesta: primero shows, después fiesta.

Sempé organizaba las TNT de la Facultad de Ciencias Económicas; mientras que Jelin, que es clown, fundó las Fiestas del Bonete. Los dos se conocieron volanteando y hoy comandan un proyecto que une sus dos fuertes: recitales y shows circenses combinados en una fiesta. "Tenés a Resistencia Suburbana un finde y, al otro, Natas y Massacre. Mezclamos Dancing Mood con Ojos Locos o Todos Tus Muertos con 2 Minutos, y a la gente le encanta, porque paga un precio bajo y se divierte toda la noche. ¿Su consejo para nuevos organizadores? "Hagan lo que les gustaría como público. Pero respeten el marco legal: juntar mucha gente tiene su responsabilidad y no siempre se está de fiesta en la fiesta."

"De cuando en cuando se ve que el espacio del rock se va apagando. Nosotros tuvimos que luchar por su lugar", sigue Pablo Name, de MTS Producciones. Name maneja los espacios The Roxy, El Teatro y El Teatro de Flores, a los que recurrieron la Clandestina, Plop!, Ambar, Super Rock y Glamnation, cuando su público las desbordó. "Para la gente, las fiestas representan algo que tiene que ver más con sus gustos y que no van a encontrar en las discotecas. Para las bandas es muy importante, porque tocan en lugares pro, con buen sonido, buen escenario, buena promo y un público garantizado. Lamentablemente, para una banda nueva no existen muchas posibilidades de tocar en estas condiciones."

Los de la Clandestina remarcan que "en nuestra versión clásica de la fiesta, que lleva siempre alrededor de 600 personas, tocan bandas prácticamente desconocidas que no tienen poder de convocatoria y, a diferencia de otros espacios, les pagamos. Nos parece un trato justo".

Sebastián Guajardo, de Club Namunkurá, dice que los clubbers de los 90 como él quedaron como un público huérfano en esta década. "Era 2005, después de Cromañón, y ya no existían las fiestas que nos gustaban frecuentar. Entonces volvimos a los inicios de la música electrónica, cuando el house se bailaba en casas o eventos ilegales. Hasta que empezamos a patear puertas para conseguir un espacio y legalizarlo", recuerda. Con experiencia suficiente para recrear un espacio con esas influencias, llevó a El Dorado una fiesta que comenzó en un depto de dos ambientes de Belgrano. "Yo viví en Ave Porco de jueves a sábado y me encantaba Nave Jungla por toda esa fascinación con los freaks. También la City y el noventerismo de discotecas tipo El Cielo o Pachá, por esa cosa cholula de los famosos y los flashes." Hoy, Club Namunkurá junta en el Uniclub a noctámbulos de entre 23 y 35 años que frecuentemente respetan un dress code de bondage, cuero, látex, rubber. Osos y pin-ups criollas que, según Guajardo, son "celebrity freaks, no espectadores: participantes. Acá se trata de cumplir fantasías. Podés ser mujer por una noche".

La farándula retro clase B explota su valor nostálgico en la autoparodia. Gracias a la Bizarren Miusik Parti, Nico Cors (29 años) pudo dejar su trabajo en la industria metalúrgica y divertirse con su música favorita. Con un mixtape de Johnny Tolengo, Las Primas, Sergio Denis y Nino Bravo, convocó a su grupo de amigos en su casa en Villa del Parque. De allí pasó al centro cultural del barrio y hoy llegó a su fiesta Nº 30 en el microestadio de Argentinos Juniors, con shows de Jazzy Mel, Amar Azul, Machito Ponce y Alcides. "El Rey Alcides fue el primer show que tuvo la fiesta, en 2007. Le había planteado que no tenía un presupuesto muy importante y lo entendió. El tipo vino con todas sus bailarinas y dio un show magistral. Un grande."

Con un soundtrack similar, la Plop! reúne cada viernes más de 1700 personas. "Es una mezcla sub 25 de gay, gay friendly, curiosos, héteros pajeros y las infaltables «mejores amigas»", dicen Julio Ortega y Ezequiel Comeron, que se iniciaron con una fiesta en San Telmo para, básicamente, financiar el rodaje de un largometraje titulado El hada buena, una fábula peronista. El éxito de la fiesta, traducido en una alta convocatoria y un repentino aval dentro del circuito de eventos de la noche porteña, mantuvo el proyecto vivo hasta hoy, que se ha transformado en lo que se llama una fija: "El fotolog y el boca a boca nos ayudaron mucho. Esto nos permitió pagar los costos de lo que queremos hacer y nos dio momentos como el show de Gladys La Bomba Tucumana y Lía Crucet vestidas de boxeadoras en un ring en el escenario, cada una haciendo un tema. También tuvimos a Las Rikitas y a las Bandana cantando por separado… ¡Ahora soñamos con que se junten en nuestro escenario!". ¿Y cuál es el secreto del éxito? "No podemos decir: «Tenés que hacer una perfo, vestirte de Batman y poner Xuxa». Hay que intuir lo que la gente quiere, hacerlo, y convencerlos de que vayan… y vuelvan.".

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