Las tres vidas de Christopher Lee: de veterano de guerra y cantante de heavy metal a leyenda de Hollywood
Antes de convertirse en un ícono del cine mundial, el actor fue soldado, políglota, músico y viajero incansable; luego reinventó el género de terror y conoció al gran amor de su vida, con quien compartió más de 50 años
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En junio de 2015, el mundo del cine despidió a los 93 años a Christopher Lee, una de las figuras más imponentes de la historia de Hollywood. La estrella es recordada por sus icónicos papeles, entre los que se encuentran imponentes villanos, como Drácula, el Conde Dooku en Star Wars y el malvado mago Saruman en El Señor de los Anillos. Sin embargo, mucho antes de transformarse en una estrella internacional y de codearse con los directores más influyentes de las últimas décadas, su vida estuvo marcada por experiencias que poco tuvieron que ver con el mundo del espectáculo.
Christopher Frank Carandini Lee nació el 27 de mayo de 1922 en Belgravia, Londres. Provenía de una familia aristocrática que, con el paso del tiempo, perdió su posición económica. Era hijo de la condesa Estelle Marie Carandini di Sarzano y del teniente coronel Geoffrey Trollope Lee. La separación de sus padres cuando él tenía apenas cuatro años marcó su infancia. Tras un período fuera del país, regresó a Inglaterra, donde continuó su formación académica y vio a su madre contraer matrimonio con el banquero Harcourt George St-Croix Rose, tío del escritor Ian Fleming, el creador de James Bond, quien se habría inspirado en algunas de sus vivencias futuras para recrear misiones del famoso espía secreto.
Durante su etapa escolar tuvo grandes dificultades con las matemáticas, lo que le cerró la puerta de convertirse en becario del Rey, aunque sí logró acceder a becas en estudios clásicos, algo que le permitió profundizar sus conocimientos en griego antiguo y latín. A pesar de esa formación humanística, nadie imaginaba que aquel joven alto, tímido y algo torpe conquistaría la industria cinematográfica.

Con la llegada de la Segunda Guerra Mundial, Christopher se ofreció como voluntario para unirse a las fuerzas finlandesas durante la Guerra de Invierno de 1939. Aunque no pudo entrar en combate, la experiencia en el ejército lo marcó para siempre y muchas de las habilidades aprendidas le sirvieron después para llevar adelante papeles de acción. Más tarde viajó a Estados Unidos por motivos laborales y, ya con Europa sumida en el conflicto bélico más importante del siglo XX, se alistó en la Real Fuerza Aérea británica. Durante la guerra también participó en tareas de inteligencia y operativos encubiertos, tema del que nunca quiso brindar detalles a la prensa.
Finalizada la guerra, su ingreso al mundo del cine llegó casi de casualidad. Según reconstruyó el diario The Guardian, Lee fue empujado hacia las artes dramáticas por su pariente italiano Nicolò Carandini, por entonces presidente de la aerolínea Alitalia. Su familiar fue quien habló directamente con el director Filippo del Giudice y logró que tuviera un contrato de siete años con el grupo Rank. Sin embargo, los ejecutivos de la compañía creían que no llegaría muy lejos debido a su imponente estatura.
Una ventaja que el artista tenía es que dominaba gran cantidad de idiomas, entre ellos, italiano, español, francés y alemán, y tenía conocimientos de griego, ruso y sueco. Incluso, aseguró en distintas entrevistas que podía manejar el mandarín a nivel conversacional. Se estima que llegó a comunicarse hasta en doce idiomas, una herramienta que le permitió trabajar en estudios de Francia, Italia, España, Alemania, Europa del Este, los Balcanes y hasta en producciones realizadas en Pakistán y Nueva Zelanda.
Su éxito más recordado y odiado por él: Drácula
Sin lugar a dudas, su gran papel en la pantalla grande llegó con Drácula. A fines de la década del 50, el auge del cine de terror encontró en Christopher Lee al intérprete ideal para encarnar a criaturas oscuras. Esto se debió a su físico anteriormente criticado, sumado a su voz profunda y tétrica.
Al incorporarse a la productora Hammer Films, especializada en películas de terror gótico, el hombre obtuvo el protagónico en La maldición de Frankenstein (1957), dirigida por Terence Fisher. Allí interpretó al temido monstruo, pero de una forma que rompía con las versiones anteriormente conocidas, ya que sus creadores apostaron a generar una imagen más violenta y perturbadora. Esa actuación fue decisiva para que, apenas un año después, la misma productora lo eligiera como protagonista de Drácula (1958).

Esa película no solo lo sacó definitivamente del anonimato, sino que lo convirtió en una figura internacional. Con un presupuesto de apenas 82.000 libras, la producción recaudó cerca de 26 millones y llevó la imagen de Lee hasta un cartel de 15 metros de altura en Times Square. Sin embargo, el actor recibió solo 750 libras a cambio de su gran trabajo, una cifra irrisoria en comparación con el impacto que tendría el film en su carrera.
A pesar del éxito, que lo llevó a interpretar ese papel en diez oportunidades, el actor nunca ocultó su incomodidad con el encasillamiento. Detestaba que la prensa y el público redujeran su carrera al temido vampiro y durante años intentó despegarse de esa imagen. Para él, su mayor logro actoral no estuvo ligado al terror, sino al drama histórico Jinnah (1998), donde interpretó a Muhammad Ali Jinnah, fundador de Pakistán.
Pero, no es menor decir que en su extenso historial de trabajos en pantalla se encuentran más de 200 títulos memorables, entre los que se destacan el Conde Dooku de Star Wars, el Dr. Wilbur Wonka en Charly y la Fábrica de Chocolates, Burgomaestre en La leyenda del Jinete sin cabeza y su recordado papel de Saruman en las películas de El Señor de los Anillos y de El Hobbit, el cual esconde detrás un dato muy particular, ya que Lee fue el único actor de la saga que realmente conoció a su autor, J. R. R. Tolkien.
Christopher Lee se convirtió en el primer nonagenario en lanzar su disco de heavy metal
Como si esto fuera poco, en sus últimos diez años de vida se dio el gusto de incursionar en el heavy metal, el género musical que más le gustaba. Todo comenzó con algunas pequeñas colaboraciones que hizo para bandas como Manowar o Rhapsody of Fire. Pero, en el año 2010, decidió lanzar su propio disco titulado Charlemagne: By the Sword and the Cross, que lo compuso con la ayuda del guitarrista Richie Faulkner. Tras el gran éxito de su primer lanzamiento a sus 90 años, publicó su segundo álbum, Charlemagne: The Omens of Death.

Un dato curioso sobre el motivo por el que decidió hablar en su repertorio sobre Carlomagno fue porque él era un gran aficionado a la genealogía y, según sus investigaciones, por parte de su madre y de su linaje italiano era descendiente del famoso emperador.
Actualmente, sus dos discos se encuentran completos para escuchar en YouTube y Spotify.
La historia de amor de Christopher Lee y Birgit Kroencke

Más allá de la fama, el cine le regaló a Christopher Lee el gran amor de su vida. Durante más de medio siglo estuvo casado con la modelo danesa Birgit Kroencke, conocida artísticamente como Gitte Lee. “No es tan duro. No es cierto que no haya matrimonios largos en el mundo del cine: lo que pasa es que no se escribe sobre ellos”, afirmó con una sonrisa poco habitual en él, cuando fue consultado por el diario Daily Mail sobre cómo lograba mantener una relación por tantos años con su esposa.
Según relató el actor en su autobiografía, se conocieron gracias a un amigo danés. El flechazo fue inmediato, poco tiempo después se comprometieron y el 17 de marzo de 1961 sellaron su unión. Londres fue siempre su base, incluso cuando su carrera lo llevó a recorrer medio mundo.

Antes de casarse con él, Birgit había desarrollado una sólida carrera como modelo y había trabajado para importantes marcas como Dior y Balenciaga. Después de su boda, incursionó un tiempo en el cine bajo el nombre de Gitte Kröncke, con pequeños papeles en películas danesas como Een blandt mange (1961) y Rikki og mændene (1962). Décadas más tarde, volvería a actuar en La salamandra roja, una producción en la que compartió pantalla con su marido.
De este romance casi de película nació su única hija, Christina Erika Carandini Lee, quien años más tarde se casó con el exboxeador olímpico español Juan Francisco Aneiros Rodríguez. La familia fue siempre para Christopher Lee algo sagrado que intentaba mantener lejos de la mediatización. Fue justamente su esposa quien en 2015 anunció la muerte del actor a los 93 años. La decisión de comunicar la noticia días después de haber ocurrido el hecho respondió al deseo del actor de informar primero a sus seres queridos y atravesar el duelo en la intimidad, lejos de los flashes y los titulares que se esperaban en masa.
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