La segunda parte de nuestro especial de agosto con el Unplugged de Nirvana, Depeche Mode, 2Pac, Morrissey, Marilyn Manson y más; un viaje profundo a la década ganada del rock
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50. The Magnetic Fields - 69 Love Songs
69 Love Songs fue tanto un disco conceptual juguetón como un banquete de 69 canciones que exploraban todas las clases de amor: el atolondrado, el que te rompe el corazón, el amor entre cowboys gays. La cantinela meticulosa de Stephin Merritt es increíble sobre el papel e incluso mejor en la música: cursi, pegajosa y llena de sorpresas, mezcla del sonido de una banda de chicas sin plata y latigazos de punk-rock austero a lo Tin Pan Alley.
51. Bruce Springsteen - The Ghost of Tom Joad
Las baladas sombrías que Bruce ofrece en The Ghost of Tom Joad se acercan a la desesperación. La canción que da título al disco es una plegaria de idealismo renovado, y todo termina con "My Best Was Never Good Enough", un rechazo desdeñoso a los clichés a lo Forrest Gump en los que la gente se apoya para seguir adelante, por más irracionales que sean. Reflejando un paisaje estadounidense repleto de sueños rotos, Springsteen se asoma a la oscuridad, pero sale empatado en la pelea.
52. Depeche Mode - Violator
Para muchos fanáticos de Depeche, Violator es la gloria coronada del período de cuero negro. En "Sweetest Perfection", "Halo" y "World in My Eyes" transforman la angustia adolescente y la obsesión por el sexo en un magnífico melodrama synth-pop, y su intento con las guitarras rockeras trae al mundo el hit "Personal Jesus".
53. Cypress Hill - Cypress Hill
La fórmula de Cypress Hill fue tantas veces imitada que resulta difícil recordar el impacto que tuvo su sonido en el momento: palabras aterradoras en spanglish y beats desempolvados de discos funk de los 70 que te hacían reír a carcajadas. B-Real y Sen Dog surgieron como una especie de dúo a lo Cheech & Chong, y se encargaron de alabar el porro con una devoción nunca vista. Mientras los raperos le meten a su "Latin Lingo" ritmos chicanos sobre faso, armas y alcohol, DJ Muggs les inyecta toneladas de bajo a collages de sonidos paranoicos como "Hand on the Pump".
54. Sinéad O’Connor - I Do Not Want What I Haven’t Got
Todo lo que el festival de Lilith Fair pondría de moda domina las canciones de este disco: introspección, empatía, música accesible pero original y, sobre todo, una voz inigualable. Entre las melodías ligeras (¿new wave?) que tiene el álbum, el amor de O’Connor por la música negra se hace evidente, en particular en la hermosa "Nothing Compares 2 U", compuesta por Prince. Pero lo más importante de todo es que I Do Not Want What I Haven’t Got es audaz: O’Connor canta sobre Dios y sobre sus propias debilidades, en franca contradicción con las reglas que les impone el rock a las mujeres.
55. Erykah Badu - Baduizm
Esa voz te paró en seco. Se parecía un poco a la de Billie Holiday, venía aguda desde el fondo de la garganta, lastimaba un poco el oído, pero era distinta. Su música era R&B jazzero y hip-hop totalmente actual, pero su voz sonaba antiquísima, con un toque de modernidad del norte y un poco de consuelo sureño. Era Erykah Badu, salida de Brooklyn vía Dallas, con su turbante alto, y cantando sobre sabiduría, filosofía, y sobre obtener ese amor no correspondido en una próxima vida. Era la hermana musical de D’Angelo y Lauryn Hill, la Madre Tierra del soul bohemio de los 90.
56. R.E.M. - Out of Time
Compuesto luego del éxito de Green, el disco madre de power chords de 1988 y de la gira que le siguió, Out of Time fue un ejercicio de sutileza folk-pop que perversa pero merecidamente cubrió de fama a R.E.M. A pesar de su melancolía aparente (el sonido lluvioso de la mandolina de Peter Buck, el suspiro triste de la steel-guitar), Out of Time es un disco optimista. En "Losing My Religion", "Low" y "Country Feedback", Michael Stipe no canta sólo sobre la fe caduca o la pérdida, sino también sobre volver a pisar tierra firme y ganar equilibrio. Y están las saltarinas "Near Wild Heaven" y "Me in Honey", porque la redención siempre es excusa para salir a bailar.
57. Alanis Morissette - Jagged Little Pill
Los dioses del rock son injustos: una estrella infantil de televisión canadiense se engancha con el productor de Wilson Phillips y saca un disco oportunista de rock angustiado que no sólo vende 13 millones de copias, sino que además está bueno. De hecho, es casi perfecto, desde la rabia del saludo telefónico de "You Oughta Know" hasta la fraternal "You Learn". Y, sí, ya sabemos que "Ironic" no es irónica: es Alanis cantando con la cadencia de una guitarra acústica sobre los peligros de ser una chica en un mundo caprichoso. Jagged Little Pill es una versión noventosa de Tapestry, de Carole King: una mujer que usa su voz soft-rock para navegar las aguas emocionales del naufragio de su juventud.
58. Snoop Doggy Dogg - Doggystyle
Snoop llegó desde el oeste para punguearle los bolsillos al mundo, y su pronunciación relajada se convirtió en un truco tan gracioso que logró salirse con la suya. El G-funk tuneado de Dr. Dre es el telón de fondo ideal para las rimas de Snoop, tan lentas y perezosas como la siesta de un perro. Doggystyle muestra una veta seria de arrepentimiento gángster entre tanto asesinato y misoginia, pero a la vez ofrece canciones alegres y ridículas que podrían ser cortinas de dibujitos como "Who Am I (What’s My Name)?".
59. Wilco - Being There
Las 19 canciones de Being There están distribuidas en dos discos, una sabia decisión estética. Cada uno de los discos funciona como una entidad contenida en sí misma. Juntas, las dos mitades aspiran a la extensión nerviosa de álbumes dobles anteriores como London Calling o Exile on Main Street, que lograron forjar declaraciones personales homogéneas a pesar de su desconcertante variedad de estilos. Being There es producto de una ambición versátil, en particular en las texturas de cuerdas del multiinstrumentista Max Johnston y los ritmos maleables del bajista John Stirratt y el baterista Ken Coomer.
60. My Bloody Valentine - Loveless
Técnicamente, este no es un disco instrumental: el canturreo soñador de Bilinda Butcher flota y redefine la feminidad post-punk. El guitarrista y genio de Kevin Shields también canta a veces. Pero la cualidad instrumental de las voces –el hecho de que importen en tanto tono, no en tanto lenguaje– ayuda a definir el nuevo paradigma de Loveless. Las bandas experimentales no necesitarían más de poetas engreídos que vociferaran sobre corderos en Broadway. Las texturas sónicas, desde disonancias tormentosas hasta armonías suaves, pueden emocionar.
61. Pantera - Vulgar Display of Power
Después del quiebre Cowboys from Hell en 1990, y a pesar de haber visto la luz cuando los 90 recién comenzaban, la consolidación de Vulgar Display of Power como una de las piezas máximas del metal global trascendió la década, inmortalizándose en la influencia de himnos pesados como "Walk". Desde el segundo cero del riff violento de "Mouth for War", enaltece el virtuosismo incomparable de guitarrista de Dimebag Darrell, que se despliega por el álbum en capas de solos veloces y dibujos sucios sobre el diapasón. Mientras, Phil Anselmo profundiza su agresividad vocal, incluso en las "baladas" como "This Love". En este disco, Pantera experimenta su metamorfosis a la bestia hard que lamentablemente no vivió para siempre.
62. Supergrass - I Should Coco
El exitoso debut de la banda liderada por Gaz Coombes condensa las características y el espíritu del brit-pop: frescura adolescente y versatilidad sonora. El punk-pop del primer single, "Caught by the Fuzz", ese himno veloz sobre ser arrestado por posesión de marihuana, se contrarresta con baladas psicodélicas y reflexivas como "Sofa (of My Lethargy)", la simpleza blusera de "Time" y la declaración de falta de principios de "Alright", una oda a la juventud.
63. Michael Jackson - Dangerous
El álbum con el que Michael Jackson se había propuesto recuperar credibilidad callejera quedó opacado por el ascenso del grunge (éste es el famoso disco que Nirvana desbancó del Top 1) y ese ejercicio de responsabilidad empresarial abrumador que es "Heal the World". Debajo quedó la mejor música que Jacko grabó desde Thriller, y una marca que ya no superaría. El grado cero de una reinvención que no llegó a consumarse.
64. 2Pac - All Eyez on Me
Antes de que él mismo lo dijera, todas las miradas se habían posado en 2Pac. Luego de que una seguidilla de arrestos en ambas costas lo convirtieran en un ícono, y después de una experiencia cercana a la muerte, Tupac Shakur salió de prisión y entró en uno de los sellos más jodidos de la industria: Death Row. El MC más explosivo de todos los tiempos se dedicó entonces a perforar el corazón de los Estados Unidos con un disco doble de 27 canciones llenas de jactancia, fanfarronería, funk y el ego en expansión del propio Pac. Sus habilidades como MC no son abundantes, pero escupe sus rimas con una arrogancia inusual.
65. Nirvana - MTV Unplugged in New York
Rodeado de lirios, las flores de la muerte, Kurt Cobain se sentó en el escenario casi cinco meses antes de suicidarse y pintó su último autorretrato. El set de canciones mórbido, que termina con la desesperación tranquila de "All Apologies" y el cuento folclórico y gótico "Where Did You Sleep Last Night", es fascinante, pero la fuerza vital de la música lo contradice. Aunque rehúya de una de las facetas más importantes de la genialidad de Nirvana –es decir, su manejo del noise–, el Unplugged revela el brillo y la luz bajo la mugre: el talento melódico, la sabiduría alarmante y la inteligencia de un artista cuya pérdida aún lloramos.
66. Moby - Play
Con Play, Moby impuso la electrónica como música ambiental para la vida cotidiana en los últimos días del siglo pasado. Tal vez la excesiva exposición –tanto en radio como en TV– provocó el agotamiento de temas como "Porcelain" o "Natural Blues". Pero vale la pena revisitarlo una vez extinta su influencia sobre los creativos publicitarios.
67. Los Lobos - Kiko
Aunque frecuentemente malinterpretados por el éxito de "La bamba", Los Lobos fueron (y continúan siendo) una de las mejores y más eclécticas bandas de roots-rock, con su capacidad para infundir su personalidad a una variedad de estilos como rock, folk, blues, tex-mex, corridos y otras formas de música mexicana. En Kiko llevaron su arte un paso más allá con la aventurada producción de Mitchell Froom, que a las guitarras de David Hidalgo y César Rosas sumó su colección de teclados vintage, dotando a sus temas de originales texturas, atmósferas cinemáticas y detalles expresionistas, lo que convierte el álbum en una aventura casi sobrenatural.
68. Public Enemy - Fear of a Black Planet
El mismo año en que Public Enemy lanza el tercer capítulo de una escalada terrorista de hip-hop, denuncia y radicalización, al FBI se le escapa un informe sobre el rap y sus efectos en la seguridad nacional. El colectivo liderado por Chuck D no sólo era una amenaza para el Departamento de Estado: "El contraataque a la supremacía mundial" era el subtítulo de Fear... Y no era un eslogan, porque la música negra podía resumirse con tan sólo unas citas precisas y al mismo tiempo sonar como los Run-DMC cruzados con The Clash. Una pared de sonido a puro scratch y guitarras distorsionadas a la que Spike Lee pide ayuda para terminar la banda de sonido del film Haz lo correcto y los Public responden con un himno perfecto: "Fight the Power".
69. Spiritualized - Ladies and Gentlemen We Are Floating in Space
Armónicas, órganos Farfisa, guitarras de colección y… ¡Dr. John! Spiritualized fue acaso la primera manifestación del vintage (no retro) en el rock inglés, con su arsenal de instrumental de época erigido en estética diferencial. Herederos de una tradición esquiva como es el space-rock (Pink Floyd, Hawkwind, Bowie), asumen forma de big band en este favorito de la crítica de 1997.
70. Morrissey - Vauxhall and I
Como un talismán contra la tragedia, fue lanzado el Día de San Valentín de 1994. El duelo pesaba en la memoria de Morrissey: su manager, Nigel Thomas, y el productor de Your Arsenal, Mick Ronson, murieron durante 1993. Sin embargo, esta cumbre solista de Morrissey no está cubierta de una atmósfera lúgubre. Luce las más bellas melodías que compuso Mozz desde el final de The Smiths.
71. Neil Young and Crazy Horse - Ragged Glory
Para dar comienzo a los 90, Neil Young se volvió a reunir con Crazy Horse, puso los amplificadores al mango y luego miró para atrás para ver si había quedado algo. Hay un poco de sangre en las canciones ("Love to Burn", "Fuckin’ Up"), pero "Days That Used to Be" y "Mansion on the Hill" revisitan una era de paz, amor y granola con un sentimentalismo que el propio Young rara vez se permite.
72. Marilyn Manson - Antichrist Superstar
Armados con una mezcla extraña de furia de dibujo animado y canciones serias –sin contar la producción de Trent Reznor–, cinco rockeros hacen uso de una atmósfera gótica, de la música de Ministry y de Nine Inch Nails, y de las ideas de ese distinguido y antiguo filósofo sónico que es David Bowie. Pero lo que lo convierte en exquisito es el propio Manson, un joven criado en Ohio que inyecta elegancia a todas sus mentiras.
73. Air - Moon Safari
Nicolas Godin y Jean-Benoît Dunckel eran un par de franceses geeks de los teclados que no salían demasiado del estudio. Moon Safari, su debut en el space-pop, fue un homenaje al easy listening y un omelette sublime de grasitud europea.
74. Guided by Voices - Bee Thousand
Guided by Voices, un grupo rotativo de treintañeros, trabajó sobre terreno conocido: clásicos de los Who, los Kinks y los Beatles filtrados por Cheap Trick y Robyn Hitchcock, y también por artistas low-fi como Daniel Johnston y Pavement.
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