50 años del último show de los Beatles: mitos y verdades del famoso recital en la terraza

La Telecaster especial de George Harrison, micrófonos envueltos en ropa interior femenina, y el supuesto hijo de Orson Welles; las verdades salvajes acerca del último show de los Fab Four
La Telecaster especial de George Harrison, micrófonos envueltos en ropa interior femenina, y el supuesto hijo de Orson Welles; las verdades salvajes acerca del último show de los Fab Four Crédito: Apple Corps
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29 de enero de 2019  • 17:41

El recital en la terraza de los Beatles fue el clímax de un proyecto originalmente llamado Get Back. Fue concebido exactamente como eso: un regreso a sus raíces rockeras, en un esfuerzo desesperado por restaurar la unidad cuando los negocios y el caos personal amenazaban con destruir a la banda. Un equipo de filmación de un documental filmó a los Beatles ensayando y grabando material nuevo para un disco "honesto", libre de los trucos de estudio que habían dominado su trabajo más reciente. La experiencia llevó al grupo al punto de la desintegración, pero necesitaban un final para la película.

Así que hace 50 años -el 30 de enero de 1969- el grupo subió cinco pisos, hasta el techo de sus oficinas de Apple Corps, y los Beatles tocaron su último recital juntos. El disco y la película serían lanzados en mayo de 1970 como Let It Be, su canción de despedida. Aquí van 15 datos poco conocidos acerca de la despedida de los Beatles del escenario mundial.

Los Beatles hacen "Don't Let Me Down" en la terraza de Apple Corps

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El recital originalmente iba a ser en un anfiteatro antiguo. O en un crucero. O en el desierto.

Los Beatles tenían muchas ideas acerca de dónde hacer el climático recital para su película nueva -demasiadas ideas-. Los lugares de Londres, como el Palladium y el Roundhouse, eran algunas de las propuestas más sensatas, pero las demás eran bastante alocadas. El desierto del Sahara fue considerado como una posible ubicación, al igual que las pirámides de Giza, e incluso el transatlántico QE2. Un anfiteatro romano de 2.000 años en Túnez fue seriamente considerado, y enviaron especialistas en locaciones para investigarlo. "Los Beatles iban a empezar a tocar cuando saliera el sol", explicó el director Michael Lindsay-Hogg, "y uno vería manadas de gente yendo hacia ellos durante el día."

Pero no se ponían de acuerdo en nada. Cuando el entusiasmo por el proyecto empezó a caer, el grupo optó por hacer algo más simple y cerca de casa. El tecladista invitado Billy Preston recuerda que fue John Lennon quien tuvo la idea de hacer el recital en el techo de las oficinas de Apple. Lindsay-Hogg dice que fue idea suya. Otros se la atribuyen a Ringo Starr. El concepto suena inspirado, pero en retrospectiva, parece menos creativo que perezoso.

Se hicieron los preparativos, con vigas para aguantar el peso de los equipos. Un par de minutos antes de la hora de inicio del concierto, el grupo se reunió en un pequeño vestíbulo al final de las escaleras. Tenían miedo. "George no quería hacerlo, y Ringo empezó a decir que no le veía sentido", dice Lindsay-Hogg. "Después John dijo: ‘A la mierda, vamos’."

Jefferson Airplane tocó en un techo en Nueva York un par de semanas antes.

Durante su carrera, los Beatles fueron pioneros en muchas cosas, pero no fue el primer grupo en hacer un recital no autorizado en un techo en una ciudad. Esa distinción le corresponde a Jefferson Airplane, quienes se subieron al techo del Schuyler Hotel, en el midtown neoyorquino, el 7 de diciembre de 1968, y sorprendió a la ciudad al grito de "¡Hola, Nueva York! ¡Despiértense, hijos de puta! ¡Música gratis! ¡Lindas canciones! ¡Amor libre!". Sin permiso, sólo terminarían una canción -una versión conmovedora de "The House at Pooneil Corners"- antes de que la Policía de Nueva York amenazara con arrestarlos por ruidos molestos. El grupo se fue en paz, pero su amigo, el actor Rip Torn, fue arrestado por acosar a un oficial, y lo llevaron en un patrullero.

Por suerte, el happening poco convencional fue preservado para la historia por el director Jean-Luc Godard, quien filmó el incidente como parte de su proyecto One A.M. Se desconoce si a los Beatles los inspiró directamente esta payasada de los Airplane, pero por la cobertura en los medios (por no mencionar su amistad con la banda) probablemente estuvieran al tanto.

La película fue dirigida por el hijo secreto de Orson Welles -supuestamente-.

Luego de haber trabajado con los Beatles para sus videos promocionales de "Hey Jude" y "Revolution", el director americano Lindsay-Hogg era la elección lógica para dirigir el proyecto Get Back. Dispuso un ejército de cámaras para capturar el momento desde todos los ángulos, enviando a un equipo a la calle, al edificio adyacente, y a la zona de recepción de Apple -por no mencionar las cinco cámaras en el techo en sí mismo-. El resultado son las imágenes de un recital más icónicas de la historia.

El talento cinematográfico quizás estuviera en su sangre. En su autobiografía de 2011, Lindsay-Hogg reveló que él cree ser el único hijo del gigante del cine Orson Welles. Su madre, la actriz Geraldine Fitzgerald, públicamente negó este rumor desenfrenado, pero supuestamente le reveló la verdad a la amiga de la familia Gloria Vanderbilt. Cuando la hija mayor de Welles apoyó la versión de Lindsay-Hogg, se hizo una prueba de ADN. El resultado no fue concluyente.

Lennon y Starr usaron los abrigos de sus mujeres.

Por el frío, Lennon le pidió el abrigo a Yoko Ono para tocar. Starr hizo lo mismo con su mujer
Por el frío, Lennon le pidió el abrigo a Yoko Ono para tocar. Starr hizo lo mismo con su mujer Crédito: Gentileza Universal

En Londres hacía 7 grados, aquella tarde de enero, y eso sin contar el viento frío que azotaba los edificios del West End. La niebla había obligado a cancelar una costosa toma aérea desde un helicóptero, y la amenaza de lluvia era verdadera. Estas condiciones no eran ideales para hacer rock & roll. "Tengo las manos demasiado frías para tocar los acordes", decía Lennon entre canciones, y Ken Mansfield, de Apple Corps, le pasaba un cigarrillo encendido tras otro a George Harrison para que se calentara los dedos. Para cuidarse del frío del invierno, Lennon le pidió prestado el tapado de piel a Yoko Ono ( como hacía otras veces). Ringo Starr también vistió el piloto de su esposa Maureen.

Los micrófonos estaban envueltos en ropa interior femenina.

Las ráfagas de frío también eran un problema para los delicados micrófonos de estudio que tomaban la batería y los amplificadores de guitarra. Para darles un refugio rápido que minimizara el ruido del viento, el ingeniero de grabación (y futuro miembro del equipo de Pink Floyd) Alan Parsons fue enviado, esa mañana, a comprar calzas de mujer. "Entré a una tienda departamental y dije: ‘Necesito tres pares de calzas. No importa el tamaño", recordó en Guitar Player. "Pensaron que yo era ladrón de bancos o travesti."

Era su primera presentación en vivo en más de dos años.

Famosamente citado como el último recital de los Beatles, el show en el techo también era el primero en más de dos años. Si bien habían tocado "All You Need Is Love" y "Hey Jude" ante un público en un estudio de televisión en la misma época, en esas ocasiones estuvieron acompañados por una pista de acompañamiento. El del techo fue su primer show verdaderamente en vivo desde el final de su última gira, el 29 de agosto de 1966, en el Candlestick Park de San Francisco. También se tomaron la libertad de cambiar sus clásicas ubicaciones en el escenario. Lennon tomó el lugar del medio, con Harrison a su izquierda.

McCartney en el último concierto de los Beatles
McCartney en el último concierto de los Beatles Crédito: Gentileza Universal

La guitarra de George Harrison fue la primera de su estilo.

La Telecaster que tocó Harrison durante el recital en el techo fue hecha a medida para él, por los fabricantes Roger Rossmeisl y Philip Kubicki, como un regalo de Fender. La compañía estaba lanzando una nueva línea de guitarras color madera, y presentarle el prototipo a un Beatle era buena publicidad. Tras muchas horas de trabajo, la guitarra viajó a Inglaterra en su propio asiento en un avión, y entregada en mano en las oficinas de Apple. Durante un año, los fabricantes no tenían idea de qué había sido de la guitarra, hasta que compraron entradas para ver la película de Let It Be y vieron su obra en la pantalla grande. "Me emocioné tanto que casi salto de la butaca", recuerda Kubicki.

John Lennon necesitaba machetes para acordarse de sus propias letras.

John Lennon siempre tuvo un problema con las letras. Paul McCartney muchas veces se acuerda de haber visto a Lennon en el escenario cantando su propia letra inventada para "Come Go With Me", de Del Vikings, el día que se conocieron en 1957. Como querían que la cosa saliera razonablemente bien para la película, los Beatles le pidieron al asistente de Apple Kevin Harrington que se arrodillara donde no lo agarrara la cámara con un machete para la letra de "Dig a Pony". Lennon de todos modos tuvo un furcio memorable durante "Don’t Let Me Down", donde canta algo como: "And only reese we got the blootchy-koo".

"One After 909" fue una de las primeras composiciones de Lennon-McCartney que lanzaron los Beatles.

Si bien compite con "I Call Your Name", "What Goes On" y otras, "One After 909" probablemente sea la primera colaboración entre Lennon y McCartney editada en un disco original de los Beatles. Lennon dice que la compuso cuando tenía 17 años, con algo de ayuda de su nuevo amigo Paul McCartney. "No es una gran canción", recordó McCartney años después. "Pero es una de mis preferidas porque me trae grandes recuerdos de John y yo tratando de componer una canción de blues rural."

El grupo había grabado originalmente "One After 909" en los EMI Studios durante las sesiones de "From Me to You", en marzo de 1963. La versión fue cajoneada, pero resucitaron la canción seis años después para el proyecto Get Back/Let It Be, más que nada, como un chiste. La versión en vivo del recital del techo terminó en Let It Be, dándole a "One After 909" su esperadísimo debut en el último disco que editaron.

Ese día en el techo tocaron otras canciones.

Si bien 21 minutos del recital quedaron en la película final de Let It Be, el concierto fue el doble de largo. Durante el set de 42 minutos, los Beatles tocaron "One After 909", dos versiones completas de "Don’t Let Me Down", "Dig a Pony" y "I’ve Got a Feeling", y tres versiones de "Get Back" -más varias tomas incompletas, incluyendo una línea de la canción de folk irlandesa "Danny Boy"-.

Además, el grupo lanzó fragmentos de varias canciones que no quedaron en el corte de Let It Be. Estas incluyen un par de compases de "I Want You", luego editada en Abbey Road, y frases de la joya de Irving Berlin "A Pretty Girl Is Like a Melody". La más completa de estas interpretaciones improvisadas es una versión instrumental de "God Save the Queen", tocada mientras el ingeniero Alan Parsons cambiaba las cintas de grabación. Eran poco más que bromas, y nunca fueron consideradas para ningún lanzamiento oficial.

La policía no estuvo tan mal como se dice.

Los Beatles retrataron a la Policía Metropolitana de Londres como bestias azules prototípicas que detuvieron a la fuerza uno de los momentos musicales más grandes de los 60. Hasta cierto punto, es verdad. Pero los policías en realidad fueron bastante flexibles con el grupo, y le hicieron un gran favor.

La West End Central Police Station está ubicada en 27 Savile Row -a metros de las oficinas de Apple-. Las autoridades obviamente escucharon la fuerte música de rock que flotaba en las calles. Las ventanas y los pisos temblaban, y los autos tocaban la bocina por el embotellamiento. Si hubieran querido, la policía podría haber caminado y cancelado todo antes de que terminaran la primera canción. En su lugar, permitieron que el concierto durara 42 minutos. Fue sólo cuando empezaron a llegar las quejas por ruidos molestos de los negocios aledaños que se sintieron obligados a actuar.

Aún así, les dieron a los Beatles y compañía bastante tiempo como para deshacerse de sustancias ilícitas que pudieran haber tenido en la escena. "Antes de que llegaran, alguien llamó desde la estación de policía de Savile Row y dijo: ‘Tienen 10 minutos’", recordó un empleado de Apple. "Así que sabíamos que venían, y todos estábamos listos... Cuando la policía allanó el edificio, había un coro de inodoros en los que sonaba la cadena." Se evitó una crisis.

El set podría haber sido más largo.

Como el concierto fue interrumpido por la policía, los fans se pasaron décadas teorizando acerca de qué otras canciones -si es que alguna- podrían haber tocado los Beatles de haber seguido. Algunos especialistas del rock notaron que en el fondo del techo de Apple había equipos que no usaron, incluyendo un teclado extra, una guitarra pedal y lo que parece haber sido un micrófono para guitarra acústica cerca de McCartney. ¿Canciones más folky como "Two of Us" estaban originalmente en los planes? ¿McCartney iba a probar alguna de sus baladas al piano, como "Let It Be" o "The Long and Winding Road"? ¿Podría haber usado Lennon la guitarra pedal como hacía en "For You Blue", dándole a Harrison su primera (y única) interpretación vocal solista del día?

Es difícil saberlo con certeza. Algunos fans creen que Harrison pidió que no se tocaran sus canciones ese día en el techo. Otros dicen que esos temas, más tranquilos, eran imposibles de grabar en ese ambiente ventoso e incontrolable. También parece improbable que los Beatles hubieran repetido tantas canciones si también pensaban tocar otras. ¿Pero para qué los instrumentos de sobra? Quizás los plomos de la banda recibieron instrucciones vagas acerca de qué equipos llevar al techo, y simplemente agarraron todo lo que encontraron. Hasta ahora, no se ha descubierto ninguna lista de temas.

Billy Preston recibió el único co-crédito oficial con los Beatles.

Amigo de los Beatles desde su gira por Europa con Little Richard en 1962, Billy Preston es el mejor jugador de todo el proyecto Get Back/Let It Be. Las relaciones de la banda se habían deteriorado tanto que Harrison de hecho se fue de las sesiones, diciendo que abandonaría el grupo por completo. Para despejar la cabeza, fue a un recital de Ray Charles, donde Preston tocaba el órgano. Harrison lo invitó al estudio a zapar con el resto de los Beatles. Su personalidad cálida alivió las tensiones, y su talento en el teclado agregó una dosis de entusiasmo al trabajo hasta entonces deprimente.

La chispeante contribución musical de Preston en Let It Be habla por sí misma. Lennon incluso propuso incorporar a Preston como miembro permanente de la banda -un quinto Beatle de verdad. "¡Ya es lo suficientemente difícil siendo cuatro!", supuestamente le dijo McCartney. Aún así, su importancia fue reconocida en el lanzamiento del single de "Get Back", atribuido a "Los Beatles con Billy Preston". Más allá de relanzamientos no autorizados, era la primera vez que los Beatles reconocían a alguien en sus discos de esta forma.

Preston luego grabaría con los Beatles en Abbey Road ese verano, poniendo pistas de teclado en "I Want You (She’s So Heavy)" y "Something".

La sede del recital del techo es hoy un Abercrombie & Fitch para niños.

Los Beatles compraron 3 Savile Row en 1968 para las oficinas de Apple Corps. Construyeron un estudio en el sótano, que luego usaron para grabar la segunda mitad de las sesiones de Get Back/Let It Be. Harry Nilsson, Badfinger, Marc Bolan y otros también grabaron ahí antes de que Apple vendiera el edificio en 1976. Cambió de manos muchas veces con los años, hasta que lo compró Abercrombie & Fitch en 2012. Hoy hay una tienda de ropa para niños en la planta baja del edificio -lo cual lanzó a sastres, historiadores y fans de los Beatles a un alboroto-.

Es el último sonido que escuchás en el último lanzamiento de los Beatles.

Aunque Abbey Road fue el último disco grabado por los cuatro Beatles, Let It Be fue el último en salir, en mayo de 1970, semanas después de que la separación del grupo llegara a las noticias en todo el mundo. La tapa negra le dio una cualidad funeraria, y los fans estudiaron ansiosamente el mensaje de despedida del cuarteto que había definido a los sesenta.

Cuando "Get Back", el último tema, se acerca a su final, se puede escuchar el sonido de la voz de John Lennon: "Me gustaría decir gracias en nombre de la banda, y espero que hayamos pasado la prueba". Era un mensaje discreto que dio al final del recital en el techo, riéndose de las muchas pruebas que el grupo no había aprobado a lo largo de los años. También era un guiño humilde al éxito sin precedentes que había tenido el grupo, y, sin quererlo, el perfecto epitafio para los Beatles.

Jordan Runtagh

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