Los discos de Gustavo Cerati: la guía completa

De los himnos de Soda Stereo a los experimentos como solista, un paseo por la obra del artista que llevó al rock nacional más allá
De los himnos de Soda Stereo a los experimentos como solista, un paseo por la obra del artista que llevó al rock nacional más allá Crédito: Santiago Melazzini/Archivo RS
Oscar Jalil
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18 de octubre de 2018  • 12:10

Tenés que tenerlo

‘Signos’ (Soda Stereo) 1986

Funky, dark y para estadios. Soda Stereo cierra su fase inicial con contundencia sonora y una mirada más introspectiva en la lírica. Signos fue grabado en noches de excesos tóxicos. Cerati terminó las letras en el estudio y puso algunas de sus mejores guitarras al servicio de un expresionismo heroico ("Final caja negra"). Las referencias van de los Bunnymen ("Signos") a Simple Minds ("Prófugos").

‘Canción animal’ (Soda Stereo) 1990

Cerati admite el peso de las influencias y mira al rock argentino fundacional como un norte posible. El efecto natural de los viejos discos de Los Gatos, Almendra y Pescado Rabioso impacta en el corazón de una banda dispuesta a mejorar la memoria. En el rol de ghost writer, Daniel Melero aparece como el consejero ideal. De esa mezcla surge una masterpiece en tiempos de vacas flacas. Las guitarras son pura dinamita ("Sueles dejarme solo") y el pasado se vuelve presente en estribillos gloriosos ("Un millón de años luz", "De música ligera"). Aún hoy luce como un disco inoxidable.

‘Bocanada’ 1999

Incomprendido en su momento, Bocanada refleja que hay buena vida después de Soda. La prueba está en las grandes melodías de un disco romántico ("Puente", "Perdonar es divino") cruzado por una suave melancolía ("Engaña", "Beautiful") y nuevos códigos de sofisticación pop ("Tabú", "Río Babel", "Paseo inmoral"). Por primera vez, Cerati asume el rol de crooner ("Bocanada") y edita su laboratorio de samplers favoritos (Focus, Dave Brubeck, E.L.O.).

‘Fuerza natural’ - 2009

"Todo me sirve, nada se pierde. Yo lo transformo", canta Cerati en "Magia", y esa primera persona define a Fuerza natural casi como un resumen de vida artística. En su último disco, recupera los tiempos bucólicos, el fogón y las canciones ruteras. Nada de miradas vintage o apropiaciones, solo un viaje que cambia de color como los árboles del camino.

Material selecto

‘Doble vida’ (Soda Stereo) - 1988

Grabado en Nueva York con la producción de Carlos Alomar, Doble vida es la mejor síntesis de una banda exitosa a escala continental. La fama pesa ("La cúpula") y provoca trastornos ("Doble vida"), estados de ánimo que no restan potencia y suman codicia teñida de perfección.

‘Dynamo’ (Soda Stereo) 1992

Experimental e influyente, Dynamo es el trabajo más extremo del trío y la versión Stereo de Colores santos: ruido blanco ("En remolinos"), electrónica down-tempo ("Nuestra fe") y hits imbatibles ("Luna roja", "Primavera 0"). Para comprobar el efecto basta seguir las instrucciones: "Mójate los labios y sueña" ("Secuencia inicial").

‘Colores santos’ (Cerati-Melero) 1992

La alianza crece en la electrónica ("Cozumel"), el pop detallista ("Vuelta por el universo") y se conecta con Madchester ("La cuerda planetaria"), pero sobre todo refleja un estado de ánimo de pérdida entre el duelo ("Tu medicina") y la resurrección ("Colores santos").

‘Amor amarillo’ 1993

Paternidad, exilio romántico y banco de pruebas, Amor amarillo es pura autosuficiencia mientras la dulce espera instala a Santiago de Chile como la mejor capital para perderse. Cerati divide miras entre el fervor acústico ("Te llevo para que me lleves"), la technodelia ("Pulsar") y la admiración ("Bajan").

‘Sueño Stereo’ (Soda Stereo) 1995

Soda vuelve a cargarse un disco clásico. La atmósfera psicodélica de Abbey Road, el estudio en donde se mezcló el álbum, se escucha en las orquestaciones, y el espíritu Beatle sobrevuela la producción. ("Ella usó mi cabeza como un revólver", "Paseando por Roma".) Mucho oficio para construir una despedida elegante.

‘Ahí vamos’ 2006

De regreso a la temporada de guitarras. Cerati planta trece canciones tan claras como la fuente eléctrica que las alimenta. Un plan simple para devolverles a sus shows esos relámpagos que acallan hasta los ruegos por el regreso de Soda. Temas como "Lago en el cielo" o "Caravana" tienen destino de clásicos.

Para una inmersión

‘Soda Stereo’ (Soda Stereo) 1984

Cuando la new-wave ya era historia en Inglaterra, Soda Stereo recuperó para el rock de acá una porción del tiempo perdido. Sí, ya existía Virus, pero recién con Agujero interior (83) les dio cierta aceptación. Con Soda el romance fue instantáneo, y ahí estaba Federico Moura para producirlos: agilidad ska ("Dietético"), vitalismo pop ("Sobredosis de TV") y terapia romántica ("Trátame suavemente") convirtieron a Soda en el grupo del momento.

‘Nada personal’ (Soda Stereo) 1985

Cambio de look, evolución y el comienzo de la conquista internacional. Los peinados de Cerati, Zeta y Alberti van a dar tanto que hablar como su sonido. Sensual ("Juegos de seducción"), perturbador ("Danza rota") y épico ("Ecos"), el segundo opus de Soda es una bomba expansiva hacia nuevos territorios.

‘Ruido blanco’ (Soda Stereo) 1987

El mejor reflejo del comienzo de la Sodamanía, la gira presentación de Signos por 41 ciudades de Latinoamérica dejó un registro bastante fiel a pesar de los retoques en la mezcla. Daniel Sais en los teclados y orquestación completa una escuadra imbatible, que contagia a todo el continente con sus himnos de seducción.

‘Comfort y música para volar’ (Soda Stereo) 1996

El semi unplugged de MTV es una maravilla de destreza en plan despojado. El pop de cámara le da nueva vida a "Un misil en mi placard", y Andrea Echeverri (Aterciopelados) desarma la rigidez original de "En la ciudad de la furia". El traje acústico le sienta bien al trío y permite conectar a "Te para tres" con "Cementerio Club" (Spinetta). Hasta los temas de Sueño Stereo se reinventan en el escenario de la intimidad y el comfort.

‘Siempre es hoy’ 2002

En uno de los peores años de la historia del país, Siempre es hoy parecía un disco para otro tiempo. Estallido social, bronca y otros factores de deterioro también alcanzaron a las nuevas canciones de Cerati. Sin embargo, el álbum refleja en sus letras un período de desilusión y ruptura. Variado y cambiante, el sucesor de Bocanada pedía demasiada atención (74 minutos) y podía volverse arduo. Hoy luce como otra obra incomprendida del artista, que revela todo en el arranque del disco: "Quiero hacer cosas imposibles".

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