Sister Rosetta Tharpe, la mujer que selló el futuro del rock pero fue injustamente olvidada
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Vivir de la música es una hazaña lograda solo por unos pocos. Ni que hablar si la persona al frente del espectáculo es mujer, negra, judía y bisexual, tiene un cuerpo alejado de la cultura hegemónica y nació en 1915. Un combo que le valió la pena más alta: el olvido.
En una típica charla acerca de los orígenes del rock seguramente se escuchen mencionar a figuras como Little Richard, Chuck Berry, Elvis Presley, Johnny Cash, Jerry Lee Lewis... El listado podría extenderse y los nombres seguirían la misma premisa. Todos son hombres. Sin embargo, el rock nació antes de ellos, y una de las piezas clave de su creación fue una mujer: Sister Rosetta Tharpe.
Estoy seguro de que muchos jóvenes agarraron una guitarra eléctrica después de verla
Esta leyenda del góspel marcó la historia, no solo por su voz sino también por la forma inigualable con la que "hacía hablar a la guitarra". Se colgaba su Gibson SG y toda la atención se posaba en ella, sin importar cuántos músicos hubiera en escena. "Cantaba hasta hacerte llorar y luego cantaba hasta que bailaras de alegría. Ayudó a mantener viva la iglesia e hizo disfrutar a los santos". Esas son las palabras que se leen desde el Cementerio de Northwood, en la ciudad norteamericana de Filadelfia. Era un trampolín al cielo.
Rosetta comenzó a cantar en las iglesias. Venía de una familia pobre de la ciudad de Cotton Plant, Arkansas, y sus padres Katie Bell y Willis Atkins se ganaban la vida recolectando algodón. Si bien se cree que pudo haber heredado el talento de su padre, que también cantaba, la gran figura en su vida fue Katie, quien se separó de su esposo en 1921 para viajar por Estados Unidos predicando el evangelismo de la Iglesia de Dios en Cristo.
En ese entonces tenía solo 6 años y se fue junto a su madre para emprender esta nueva vida. Así fue que llegó a Chicago, donde conoció el blues y el jazz, y comenzó a participar de espectáculos musicales religiosos hasta convertirse en la estrella. El mito dice que, a esa edad, la subieron con una guitarra arriba de un piano para que los fieles pudieran disfrutar de su arte.

Pasó su niñez y adolescencia recorriendo iglesias, como si estuviera de gira y esos templos fueran sus estadios. "Cómo cantaba y el modo en que te hablaba te hacía sentir distinta. Sabías que algo estaba pasando, por más que quizás no entendieras realmente qué era", cuenta Helen Henderson, una de las personas que presenció esos primeros shows, en el documental La madrina del Rock & Roll (The Godmother of Rock & Roll), producido y dirigido por el inglés Mick Csáky. Helen recuerda que la escuchó cuando tenía 10 años y, como si aún estuviera impactada por esa mística, dice: "Cantaba mirando para arriba como si viera a Dios".
Algunos la escuchan y dicen que es como Jimi Hendrix, Pete Townshend y Eric Clapton, pero yo les digo que es al revés: ellos suenan como ella
En 1934, a sus 19 años, Rosetta se casó con el reverendo Tommy Tharpe y fue la primera decepción amorosa que se conoce de su vida. Se dice que este religioso se aprovechaba de su talento para su propio beneficio. Así fue que, al poco tiempo, se separaron y ella se fue, junto a su madre, a Nueva York, la ciudad que la vio crecer y expandirse como artista. La ciudad donde la fe fue testigo del nacimiento del rock.
El fenómeno Sister Rosetta Tharpe había nacido entre celebraciones y cantos religiosos, pero en ese período comenzó a tocar la guitarra y el piano (como solo ella sabía) en bares y clubes nocturnos abriéndose a un nuevo público, y animándose a jugar, con cierta rebeldía, para ganarse un lugar en ese terreno, que solía preponderar a los hombres y a la sociedad blanca. Hay quienes dicen que entre los fieles vivieron esta pérdida como un duelo. Esa niña que llenaba iglesias, ya no era solo una estrella en su tierra.
En 1938, firmó un contrato con la discográfica Decca Records y, a sus 30 años, lanzó "Rock Me" (1944), un hit que —sin mencionar a Dios— toma la fuerza de lo espiritual, pero le habla a todos y es, para muchos, la primera canción de rock. En esta etapa, de los artistas mencionados anteriormente, Chuck Berry (el más grande de todos) tenía solo 18 años y aún no había sacado su primer tema: eso ocurrió recién en 1955, con "Maybellene". Lejos de esa realidad, Berry estaba en un reformatorio en Missouri, donde permaneció hasta sus 21 porque la policía lo atrapó cuando intentaba robar un auto.

"Algunos la escuchan y dicen que es como Jimi Hendrix, Pete Townshend y Eric Clapton, pero yo les digo que es al revés: ellos suenan como ella", resume Csáky. Bob Dylan también resaltó su influencia en otros artistas: "Sister Rosetta Tharpe era todo menos común y simple, era una gran mujer, bonita y divina, por no decir sublime y espléndida. Tenía una poderosa fuerza de la naturaleza (...) Estoy seguro de que muchos jóvenes agarraron una guitarra eléctrica después de verla". De hecho, se sabe que Elvis Presley era un gran fanático de esta artista afroamericana e iba, como tantos otros, a la iglesia a escuchar los espectáculos de góspel.
Trabas y prejuicios
De todos modos, la pionera del rock no tuvo un camino fácil. Se unió a la banda de Lucky Millinder y debió poner su voz para "Tall Skinny Papa", una canción que dice: "Quiero un papá alto y flaco. Eso es todo lo que jamás necesitaré", por lo que chocaba con sus letras "cuasi sagradas". No quería hacerlo, pero su inexperiencia la había hecho firmar un contrato que la obligaba a cantar por 7 años lo que le pidieran.
Otra gran dificultad que tuvo fue la segregación racial. Por ser negra, pasó noches enteras durmiendo en un micro, junto al resto de sus "Rosettas", porque no los dejaban ingresar en los hoteles. Tampoco era común que se mezclaran negros y blancos en los escenarios, pero ella sabía derribar barreras e invitó a la banda The Jordanaires, sus "bebés blancos", a tocar con ella en diversas ocasiones. Estos músicos rompían las distancias culturales y muchas veces pedían comida de más para compartir con sus compañeros. "Strange things happening every day" es el tema que lanzó Rosetta en medio de la posguerra para inmortalizar el contraste que vivía a diario entre ovaciones y destratos. Esta se convirtió, en 1945, en la primera canción de góspel en ingresar al top ten de R&B.
Al año siguiente, experimentó otra faceta del éxito. Conoció a Marie Knight y vio su arte potenciado en el escenario por la mística de esta pianista y percusionista. Juntas eran imparables, conexión que resonaba en "Up Above My Head". Si bien no lo blanquearon por miedo a que el amor que las unía se les vuelva en contra, cuando se apagaban los micrófonos, eran amantes. Estuvieron juntas solo 4 años, porque en 1950 se separaron cuando Knight decidió partir ante la tristeza que sintió cuando murió su madre en un incendio. De todos modos, esos años bastaron para que la historia la reconozca como el gran amor de la vida de Rosetta.

La razón principal por la que se cree que esto fue así es porque, aunque dejaron de ser pareja, nunca se separaron. Al año siguiente, en 1951, Knight fue una de las 25 mil personas que fueron al Estadio de Griffith, en Washington, para presenciar el tercer casamiento de esta artista: esta vez, con Rusell Morrison, con quien estuvo 22 años, pese a que muchas personas dentro del círculo de Rosetta sentían que la historia se repetía y que él quería beneficiarse con su éxito.

En ese momento, cuando comenzaba la debacle en su popularidad dentro del suelo estadounidense, el trompetista de jazz Chris Barber la invitó a girar por Europa junto a él. Del otro lado del Atlántico nunca habían conocido a un verdadero artista de blues y góspel, pero cayeron hipnotizados ante su mirada y su habilidad para hacer sonar la guitarra.
El último show
Su último concierto fue en los ‘70, a sus 55 años, en Copenhague, Dinamarca. Su madre, la única persona que permaneció junto a ella toda su vida, había muerto dos años atrás y ella estaba hundida en una fuerte depresión. Además, le habían detectado diabetes, por lo que estaba con muchos problemas de salud. "Si vos me dejás, moriré", rezaba, casi como una premonición, su canción "Rock me".
Rosetta miró al cielo —como en aquellos espectáculos en la Iglesia—, recordó a Katie Bell y, dirigiéndose a su público, dijo: "Me dejó sola, pero los tengo a ustedes. Yo creo en un poder divino, me criaron así". Finalmente, murió el 9 de octubre de 1973. "Voy a volver, pero no le voy a decir a nadie cuando", había anticipado la mujer que aún vive entre melodías del rock, por más de que muchos la hayan borrado de la historia.
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