No era necesario: actores que quisieron ser cantantes... y fallaron

Jennifer Love Hewitt, le puso el cuerpo a la música... pero no alcanzó
Jennifer Love Hewitt, le puso el cuerpo a la música... pero no alcanzó Fuente: Archivo
Subidos a su ascendente fama, estos famosos buscaron ampliar sus horizontes artísticos pero no consiguieron salir airosos
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7 de julio de 2014  • 00:13

"Ni todos los cantantes pueden actuar ni todos los actores pueden cantar". Esa máxima debería funcionar como regla de oro en Hollywood, especialmente cuando las celebridades no tienen a alguien cerca con los suficientes cojones como para decirles: "¡No lo hagas!".

Lo cierto es que son muchos los casos de actores que quisieron ampliar sus horizontes artísticos y, subidos a su ascendente fama, le dieron rienda suelta a los músicos que llevaban dentro. En la mayoría de los casos, el resultado fue para el olvido o, peor aún, quedó en el recuerdo de muchos castigados oídos. Porque una cosa es cantar en la ducha o en un karaoke, pero otra bien distinta es pararse frente al micrófono y cautivar a una audiencia, ¿o no? A continuación, algunos ejemplos de estrellas que dieron el (mal) paso musical..

Bruce Willis

Bruce ya era una figura consagrada hacia mediados de los 80 y quiso probar el escenario desde otro lugar. Subido a su estirpe de hombre recio, se puso una banda de rock al hombro y salió con todo a probar suerte como vocalista... "Respect yourself" ("Respetate a vos mismo") fue el primer single de su disco debut, The return of Bruno (1987). ¡Duro de escuchar!

David Haselhoff

Mucho antes de convertirse en el guardavidas más envidiado de la televisión mundial, David Haselhoff fue protagonista de El auto fantástico, una serie que "la rompió" en la década de los 80. Entusiasmado con su fama, el muchacho quiso grabar un disco y su deseo no demoró en hacerse realidad. "Looking for freedom" (primer corte del álbum homónimo, de 1987) fue un hit en Alemania, pero no tuvo mayor repercusión en el resto del mundo... Al menos positivamente, porque en Estados Unidos fue elegida alguna vez como una de las cien peores canciones de la historia. ¡Ouch!

Don Johnson

Siguiendo la oleada ochentosa, la estrella de División Miami también se dio el gusto de meter un pie en la música, jugueteando entre lo rocker y lo romántico. Actitud le puso, pero vocalmente Don Johnson dejó un legado para el olvido. Preferimos recordarlo subido a la lancha, con su traje blanco y hombreras XL, haciendo justicia junto a Phillip Michael Thomas.

Lindsay Lohan

Alguna vez fue una promesa que parecía lista para ser cumplida. Lindsay Lohan lo tenía todo: frescura, belleza, simpatía, carisma... ¡Pero no le pidan que cante! Bueno, en realidad recibió bastante ayuda del auto-tune para grabar su disco debut, Speak, pero no alcanzó.

Eddie Murphy

Hubo un tiempo en el que Eddie Murphy reinaba en Hollywood. Quizás no era el mejor actor del mundo, pero su don para la comedia lo convirtió en una super estrella mundial a través de títulos como Un detective suelto en Hollywood o Un príncipe en Nueva York. Fue por entonces que Eddie tuvo la gran idea de lanzarse como cantante. "Party all the time" fue el único hit que consiguió en su cortísima carrera tras el micrófono. Claramente, los 80 dieron para todo.

Jennifer Love Hewitt

Hay que decirlo: antes de convertirse en una de las protagonistas de Party of five, Jennifer Love Hewitt había iniciado una tibia carrera como cantante pop. El éxito de la serie le deparó un segundo disco, que tuvo mucha difusión aunque no tanta repercusión. Ella volvió a intentarlo, ya más grandecita, y puso todo su empeño y sus generosas curvas en función de ganar trascendencia pero... no funcionó. En 2004, finalmente, la actriz se dio por vencida.

Russell Crowe

A pesar de sus escasos recursos vocales, Russell Crowe siempre estuvo obsesionado con cantar. Ya en su Nueva Zelanda natal y, más tarde, en Australia, lideró distintas bandas que nunca llegaron a mucho, pero ese deseo, lejos de apagarse, se incrementó cuando ganó popularidad en Hollywood. Su intento más serio se concretó con Russell Crowe & The Ordinary Fear of God, aunque nunca terminó de ser aceptado por la "industria musical". En 2012, Russell tuvo revancha: se quedó con el rol de Javert en la adaptación para el cine del musical de Les miserables.

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