Osvaldo Laport: "En la vida lo importante es no dejar de buscar"

En BeatNik, una historia verídica, el actor intensifica su nueva faceta de director y le gana al propio prejuicio
Malva Marani
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29 de noviembre de 2016  

Osvaldo Laport habla de sus padres, Rubens Sixto y Teresa Natividad, y se emociona. Quizás, de recordar el día en que comprendió que el legado que le dejaron caló hondo en su identidad y lo formó como el artista que hoy se enorgullece de ser. Con compromiso, inventiva y, por sobre todo, honestidad al interpretar. Esas características que lo definen como actor son las que por estos días vuelve a desplegar al dirigir BeatNik, una historia verídica , con guión de Francisco Scarponi, que se presenta en el teatro Maipo Kabaret los jueves, a las 21, y los viernes, a las 23.30. La obra (tercera de Laport como director, luego de Las novias de Travolta y A que la luna nos llame ) es una bella creación teatral que sumerge al espectador en el universo poético y libre de la Generación Beat, el grupo de escritores de los años 50 que integraron Lucien Carr, Jack Kerouac, Allen Ginsberg, William Burroughs, Joan Vollmer y David Kammerer.

-¿Cómo fue trabajar con la palabra de estos autores?

-Fue toda una responsabilidad trabajar con esta poesía. Si la hacíamos como verdaderamente estaba escrita, no sé si el público no seguidor hubiese tenido la paciencia para soportar tanto texto y tanta intensidad. La intensidad está, pero peleé mucho para que se diga desde la verdad y eso llegue al público. En la obra hay un monólogo de Fabio (Di Tomaso, que interpreta a Kerouac) que para mí es un hallazgo y que al principio estaba escrito más en clave externa, como algo declamado, porque estos escritores eran así, tenían ese estilo? Mi intención fue humanizar el texto todo el tiempo. Si no, hubiese sido un espectáculo para algunos.

-¿A qué te referís cuando hablás de "decir desde la verdad" al actuar?

-A ser honestos con la palabra. Éste es un guión complejo: se habla mucho de la homosexualidad, hay momentos de Magui Bravi (personifica a Vollmer) de mucha desnudez o incluso la primera escena donde se lee un texto de Henry Miller en el que se dice de todo. Yo no quería que se repitiera de memoria ese texto, porque el personaje que lee lo hace seduciendo al otro y el tipo o la mujer sentados en las butacas se pueden calentar al oírlo? Por eso hay que interpretar. Y no por eso vas a tener sexo con tu compañero de laburo. Se trata de ser honestos, encontrar el equilibrio, el buen gusto, y mostrar un espectáculo que sea verdadero. Cuando a mí me han preguntado si beso de verdad en las novelas, mi respuesta siempre fue: "Sí, ¡yo beso de verdad!". ¿Cuál es el problema? Y si a alguna compañera alguna vez le molestó, le pido disculpas? pero doña Tota no puede ver al galán dándole un simple besito a la amada.

-¿Qué te atrajo de la historia que cuenta BeatNik ?

-Obviamente tiene muchos ingredientes y atractivos, más allá de tratarse de un hecho real para contar. Creo que si brindás una historia diferente, el público se queda. Y lo vienen demostrando las latas europeas: Moisés no está para nada lejos de lo que fue Más allá del horizonte , Cosecharás tu siembra o Campeones . Son historias diferentes, ricas y con muchos exteriores. Sé que era otro momento de la televisión, en que había más guita, pero sin guita también se pueden hacer cosas. Esto está hecho sin plata. Y lo digo con total humildad y orgullo. Podemos tener miles de equivocaciones, pero está la buena intención de hacer algo diferente.

-Definís esta obra como algo diferente. En estos días, ¿el actor puede lograr un equilibrio entre un laburo que le ofrece algo distinto y el resto de su trabajo?

-Totalmente. He tenido muchos colegas jóvenes que han venido con esa encrucijada, de hacer trabajos que los aburrían y no los llenaban y del teatro que les gusta, pero no les da de comer. Yo les he dicho que hay que hacer el trabajo que quizá no gusta porque es la fuente de laburo, pero además porque es la posibilidad de un ahorro que nos permita buscar lo que realmente deseamos. Esto no es Hollywood: acá no todos los actores tienen la posibilidad de vivir del teatro, del cine y hoy hasta de la televisión. Mi filosofía es que uno debe pasar por la vida y no esperar; es uno el que debe buscar que pasen las cosas, más allá de que todo lleva su tiempo. Yo conocí a Francisco (Scarponi) haciendo Lobo en Polka, me lo llevé a trabajar conmigo a Las novias de Travolta y hoy estamos acá. En la vida lo importante es no dejar de buscar.

-Nombraste Las novias de Travolta , tu debut como director. ¿Te notás distinto a entonces?

-Todos somos hijos de una sociedad con estructuras, machista y donde está instalado el prejuicio. Y, a veces, remamos contra eso. Cuando decidí cantar, tuve que luchar más contra mi propio prejuicio que contra el del otro. Y lo mismo me pasó cuando me largué a dirigir? Pensaba: "¿Me darán bola a mí, que soy un actor de televisión?". Siento que lo que logramos con BeatNik, me da calma y la posibilidad de bajar el grado de autoprejuicio. Sé que está relacionado también con cómo he encarado en la actuación cada uno de mis personajes: a todos los inventé, no estaban escritos.

-¿A qué te referís?

-Es que aquí también hay mucha locura mía. Esta cosa de estar creando y buscando cosas diferentes y atípicas. La dirección me abre más puertas en ese sentido, quizás, pero toda mi vida he sido así. Y creo que está relacionado con la cuna que tuve. Mis viejos, como no había un mango, a mis hermanos mayores y a mí nos educaron para que nos defendiéramos en la vida, para que supiéramos hacer de todo. Y de todo significa desde cortar el pelo hasta hacerle el ruedo a una falda, plantar papas, hacer una torta o un pozo de agua? Creo que todo eso está en mis personajes y, ahora, en mis obras.

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