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Entrevistas

Alejandro Fantino: "Cada vez me siento más insignificante en lo que hago"

Pablo Mascareño
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14 de junio de 2020  • 00:21

Aristóteles es uno de los pensadores que guía sus creencias, que lo atraviesan a la hora de pensar en las divinidades, en aquello intangible del orden de la fe, y en las decisiones de su ajetreada cotidianidad. "Considero más valiente al que conquista sus deseos que al que conquista a sus enemigos, ya que la victoria más dura es la victoria sobre uno mismo", legó el filósofo nacido en el 384 A. C. en la Antigua Grecia. Algo, bastante, de ese ideario se concretó en Alejandro Fantino . El periodista, nacido en la santafecina localidad de San Vicente, hace 48 años, quizás logró mucho más de lo que soñaba cuando bajó del micro que lo dejó en Retiro con una valija con poco más que lo puesto y las ganas de trascender en lo suyo, en ese entonces, el relato deportivo. Corrió agua bajo el puente y miles de horas de radio y televisión. La cabina de los estadios mutó en géneros informativos más abarcadores. Seguramente porque él también amplió su mirada sobre el mundo y sobre sí mismo. En ese plan de bucear en nuevas experiencias, casi como un modo de explicarse filosóficamente su existencia, este lunes, a las 21, por ESPN2 y ESPN Play, estrenará ESPN FC Show . "Este programa, más que estar adaptado a los tiempos de pandemia, tiene que ver con lo que venía haciendo en radio o del último tiempo de Animales sueltos que tenía mucho de charla", explica Fantino a LA NACION.

El formato, que busca convertirse en un conversatorio distendido, contará con la participación de Chechu Bonelli, Pichu Straneo, Tronco Figliuolo y Agustín Belachur. A pesar de tener su escenografía totalmente terminada, el programa debutará con una dinámica acorde a los tiempos pandémico: se desarrollará de manera virtual con los integrantes del staff interactuando desde sus casas. "Creo que lo que más motorizó la pandemia es la charla, al menos para mí. Es un momento donde tenés que conectarte más y ser más sabio a la hora de poder charlar, porque hay que pasar muchas horas conviviendo con otra persona. En la televisión, sucede lo mismo. Este nuevo programa tiene que ver con eso, con un formato de charla entre amigos. Quizás tiene algo de aquel Mar de Fondo que hicimos en TyC", reconoce el conductor que también forma parte de la programación vespertina de América . ESPN FC Show saldrá al aire los lunes, miércoles y viernes, dado que los martes y jueves, el canal continuará emitiendo Frente a Frente , el ciclo de entrevistas de Fantino a destacadas personalidades del deporte, en cierta forma volviendo a revivir aquel debut en la emisora en 2006.

-Navegás cómodo en las aguas de la entrevista, se percibe tu disfrute por el género...

-Me gusta eso. No sé sobre qué voy a hablar, aunque tengo un mapa previo. Con Pepe Sánchez, que fue el base de Manu Ginóbili, terminamos hablando sobre filosofía y budismo. Me gusta comenzar y no saber dónde terminará la charla. Me pasaba cuando venía de Santa Fe a Buenos Aires: tomaba El Turista hasta Retiro y cuando hacía la cola para subir al micro ya miraba quién me iba a tocar al lado porque con esa persona conversaría las ocho horas posteriores. Podía ser un médico o un estudiante. Eso me quedó, lo hago naturalmente.

Alejandro Fantino se prepara para estrenar un nuevo programa junto a Chechu Bonelli, Pichu Straneo, Tronco Figliuolo y Agustín Belachur en por ESPN2 y ESPN Play
Alejandro Fantino se prepara para estrenar un nuevo programa junto a Chechu Bonelli, Pichu Straneo, Tronco Figliuolo y Agustín Belachur en por ESPN2 y ESPN Play Crédito: Prensa

-La charla, ¿es un bien escaso?

-Definitivamente. La gente dejó de charlar, se comunica más, pero se escucha menos. Tenés miles de formas de comunicación, la videoconferencia llegó para quedarse, pero la sociedad se desconectó en el escuchar. Tornquist le prohibió la entrada a los de Bahía Blanca, Monte Hermoso no deja ingresar a nadie que no sea de allí y, ahora, Bahía Blanca evalúa cerrar sus accesos. Se podría establecer un paralelo con las ciudades-estado de Grecia: Monte Hermoso sería Tebas, Bahía Blanca podría ser Atenas, y Tornquist una suerte de Esparta. Algunas de las grandes guerras se produjeron porque no se supo entablar la charla. La charla desanuda cualquier malentendido. El que sabe charlar tiene una llave maestra, la Argentina hoy no tiene ese ejercicio en su política o entre los periodistas. A veces, le escribo a algún colega, sin ser amigo y le propongo tomar un café. Casi siempre se sorprenden. ¿Por qué? ¿Qué nos pasó? Si éramos un país de charlas, no lo entiendo.

-Vivir en una urbe cosmopolita como Buenos Aires, desarrollarte en los medios de comunicación y, en consecuencia, convertirte en una figura pública con todo lo extraño que implica la fama, no te anuló el ADN de vecino de San Vicente. ¿Qué herramientas se ponen en juego en vos para no perder ese eje?

-Pasé más años en Buenos Aires que en Santa Fe, pero hay aspectos de uno que se construyen como columna vertebral solo en el lugar donde se nace y se crece. Nací en un pueblo de 5000 habitantes, ahí hay confianza con el que vive enfrente. Es un lugar donde no hay ningún tipo de diferencia entre el más rico y el más pobre, o el que hace mucho vive en el pueblo con el recién llegado. Con esa esencia me crié. Nunca dejé de ver a nadie como un futuro amigo o como un compañero de vida. Lo viví con mi papá que siempre formó equipos o iba a hacer trigo a Necochea y enseguida estaba armando una ronda de mates con treinta gauchos de la zona. Eso me formó.

-¿Cómo es la convivencia entre el hombre de San Vicente y el personaje público?

-La fama es antinatural. A los 27 o 28, cuando estaba comenzando a trabajar en televisión, tuve mi etapa de estupidez, pero hoy dejo el auto en la cochera, me pongo el barbijo, compro huevos en la granja de al lado del canal, y entro a hacer el programa. ¿Cuál es mi diferencial? Simplemente, es que me paro delante de un compañero que me enciende la cámara. Nada más. ¿Qué tan grande es lo que hago para que me anden reconociendo? ¿Qué tiene de genial? ¿Qué inventé? ¿A quién salvo o le cambio la vida? A nadie. No se me puede reconocer por charlar, si lo hacía cuando venía en El Turista a Buenos Aires.

-El lugar que ocupás en los medios te da una visibilidad que se puede convertir en una herramienta útil para solucionar problemas a la gente. De hecho, ha sucedido en tus programas.

-Sí, pero es muy chiquito todo lo que uno puede hacer. Cambiar la vida de alguien es otra cosa. Eso cada vez me aplasta más. Es más, cada vez me siento más insignificante en lo que hago, y no es una postura. Realmente, siento cada vez menos importante lo que hago. Esto me lleva a reconocer como más importante la otra parte de mi vida que sí me llena.

-¿A qué te referís?

-Estudio Licenciatura en Filosofía a distancia en la UCA de La Plata. Así que trabajo para América o ESPN, cuatro o cinco horas por día, y cuento con cinco horas para dedicarle a la facultad. Me levanto a las ocho de la mañana y me pongo a estudiar y preparar monografías. Eso me llena tanto como mi parte profesional. Todo está enlazado.

El que sabe charlar tiene una llave maestra, la Argentina hoy no tiene ese ejercicio en su política o entre los periodistas

Urgencias

Alejandro Fantino y un especial agradecimiento, tras la internación de su padre

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El 16 de mayo, frente a las cámaras de su programa de América Fantino a la Tarde , el periodista hizo público su agradecimiento a las autoridades del Hospital Italiano porteño por el trato recibido por Jorge, su padre, internado debido a una compleja dolencia. Algunas semanas después, en gran medida impulsado por la pandemia del Covid-19, el paciente fue trasladado a su domicilio en Buenos Aires para continuar con el tratamiento: "Sigue estando complicado mi viejo, la lucha día a día. Y, siendo muy responsable, trato de acompañarlo en medio de esta situación que estamos viviendo. Mi mamá quedó sola en San Francisco y no quiere venir a Buenos Aires, siente que allá es su lugar", explica Fantino consternado por esta división forzada que altera la tradición y la unidad familiar, al menos desde lo físico: "Tengo una forma ´clánica´ de vivir", explica este hombre que tiene como uno de sus más directos colaboradores a quien fuera el encargado del edificio donde se hospedó cuando llegó a Buenos Aires en 1993. Toda una forma de encarar su vida vincular, las amistades y los entornos.

-En alguna declaración en tus redes sociales, agradecías al "Hospital Italiano y a Dios". A partir de tus estudios filosóficos, ¿cómo te interpela el canon de la fe? ¿Cómo lo interpretás?

-He criticado a Julio Grondona, a la AFA, pero no tengo agallas para entrar en un agnosticismo, no me animo a tanto. Creo que hay una causa que ordena, un primer motor, un Dios ordenador. Un Dios de buenas acciones, que premia lo que esta bien. ¿Qué está bien? Lo que no le haga daño al que tengo al lado. He notado que cuando he castigado a alguien públicamente, cuando me he pasado de la raya en mi programa, cuando he ido un poquito más allá, me volvió, pero no me volvió desde la persona a la que castigué, sino desde otro lado. Cuando hago algo bien, o una buena acción, también me vuelve. Me sucede con la plata. Hay una cuestión de fluidez con el dinero cuando no se lo toma como un fin, sino como una herramienta para hacer algo.

-Se habla de la Ley de la Atracción...

-No leí El secreto , uno de los libros sobre el tema, pero me sucede en la práctica, por sensaciones personales he llegado a esta conclusión. Mi acercamiento a la definición de ese primer motor tiene que ver con Aristóteles, con Santo Tomás, y no hay mucho más que eso. También me ayuda San Expedito.

-Lejos estás del agnosticismo.

-Con San Expedito, le agrego religión a mi creencia. Me impresiona su parte histórica: era un legionario romano que dejó de matar porque entendió que le volvía lo malo que él cometía. Con la Virgen del Cerro me sucedió algo muy fuerte, sin haber ido al cerro, me ayuda. Desde ya, muchas cosas que me pasan, las podría explicar un psicoanalista con otra mirada, me hablaría de transferencia.

En Tres Cerritos, en la ciudad de Salta, María Livia, una vecina del lugar, confiesa experimentar apariciones de la Virgen, por tal razón, cada sábado, lleva adelante el ritual de la oración de intercesión ante miles de fieles que acuden al lugar: "Estando mi viejo internado en San Francisco, muy grave, una noche venía corriendo solo, por la ruta, y, en determinado momento, levanto la vista y veo un cartel que decía: ´Visite la Virgen de Salta´. Me sorprendí porque, justamente, uno de mis mejores amigos es sobrino de María Livia. Hace un tiempo, me escribe un señor de un club muy chiquito que me dice que no puede anotar a las categorías infantiles de Boca de Bermejo porque la AFA no ayuda a esas instituciones tan pequeñas. Lo llamé, sin conocerlo y me consultó si se podía organizar una donación para que no se queden los pibes sin jugar. Llamé a Boca, pedí una camiseta para sortear, pero todo se hacía medio complejo y burocrático, así que le di el dinero para inscribir a los pibes y que pudiesen jugar. Pensé en mí cuando jugaba de chico. Una vez que se solucionó el tema, me llegó un mensaje equivocado que este hombre le enviaba a su hijo".

-¿Qué decía el mensaje?

-"Hijo, le he rogado tanto a la virgencita de Salta y mirá cómo aparece la ayuda".

-La Virgen que se había cruzado en tu camino...

-Le avisé que se había confundido, pero a mi casa había llegado un día antes, la imagen de la virgencita de Salta. No sé cómo explicarlo. La ayuda es secundaria, lo importante es esa conexión. ¿Por qué me escribió a mi celular si yo no lo conocía? ¿Por qué ingresa justo esa imagen?

-¿Cómo llega esa imagen a vos?

-Estaba en el escritorio de Animales sueltos y al terminar la temporada me la traje a casa. Es lo metafísico que no puedo explicar.

-A través de tu amigo, ¿tuviste trato con María Livia?

-No la conozco, pero me encantaría ir a verla. Iré en algún momento. Me interesa ver qué sucede. Más allá de lo periodístico, quiero entenderlo desde lo filosófico.

Confinados

Alejandro Fantino: "Siento cada vez menos importante lo que hago"
Alejandro Fantino: "Siento cada vez menos importante lo que hago" Crédito: Prensa

En diciembre de 2017 conoció a su novia Coni Mosqueira a quien presentó públicamente poco tiempo después, en el verano 2018. Con ella transcurre los días de cuarentena en una convivencia que confirma la relación: "Coni es muy piola, relajada, tranquila. Yo vivo arriba de un misil y ella es una bombona, es mi compañera. Me gusta decir ´compañera´. Lo aprendí de un amigo que trabaja en una agrupación de economía popular que así llama a su chica. Me encanta la carga que contiene esa palabra".

-La cuarentena afianzó y destrozó parejas. ¿Cuál es tu experiencia al respecto?

-Para nosotros, la cuarentena más que afianzar, confirmó que hemos navegado la vida en alguna otra circunstancia porque estamos conectados preciosamente. Insisto, la cuarentena confirmó que es mi compañera.

-¿Evalúan la posibilidad de ser padres?

-Soy de la idea de la no planificación. En ese orden perfecto que está programado para cada uno, tiene que estar eso. Se va a dar, definitivamente, cuando tenga que darse. Eso va a llegar. Tengo 48, soy joven, y Coni está cumpliendo 27 en estos días. Ella y yo tenemos mucho tiempo. Si Dios quiere se va a dar.

Para Fantino "la cuarentena confirmó" que su novia, Coni Mosqueira, es su "compañera".
Para Fantino "la cuarentena confirmó" que su novia, Coni Mosqueira, es su "compañera".

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