Connor Storrie: fue mozo, aprendió ruso en ocho días y ahora está listo para conquistar Hollywood
Antes del éxito de Más que rivales, alternaba audiciones con su trabajo en un restaurante; hoy, con 25 años, protagoniza uno de los fenómenos más comentados
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La historia del actor Connor Storrie empezó a circular con fuerza cuando Más que rivales (Heated Rivalry) —adaptación de la saga romántica Game Changers, de Rachel Reid— se instaló entre los títulos más vistos de HBO Max a nivel global, incluida la Argentina. Creada por Jacob Tierney, la ficción sigue a dos figuras del hockey profesional, Shane Hollander, interpretado por Hudson Williams, e Ilya Rozanov, por Storrie. Rivales sobre el hielo, unidos por una atracción que crece en secreto y se transforma en una historia de amor.
Más que rivales no nació como una superproducción diseñada para dominar rankings globales; empezó como una ficción canadiense de nicho, fue rodada en menos de 2 meses y fue escalando gracias al boca boca digital y la viralización de escenas hot.
Parte de ese impacto tiene que ver con la química entre los protagonistas. “Hudson y yo nos hicimos muy cercanos muy rápido”, contó Storrie. “Es mucho más fácil enamorarse en cámara y tener escenas íntimas cuando realmente te llevás bien con la otra persona. Somos mejores amigos, y eso lo hizo todo más simple”, detalló.

Una historia de romance gay en el mundo del hockey terminó convirtiendo a dos actores casi desconocidos en figuras globales. Es así como el nombre de Storrie empezó a multiplicarse en redes, prensa y alfombras rojas. Pero hasta hace poco, su realidad era otra.
El día en que todo cambió
Antes de su estrellato, Storrie estaba sirviendo mesas en un restaurante. El cambio ocurrió cuando, después de cometer un error, su gerente lo llamó para advertirle que estaba ante su última oportunidad. Minutos más tarde, vio una llamada perdida de su agente. “Pasé de servir mesas a mudarme al extranjero en una semana para un nuevo proyecto”, recordó luego. Ese mismo día avisó que renunciaba. A la semana, estaba en Canadá para comenzar el rodaje. “Nunca imaginé que ese día tan complicado sería el inicio de un cambio tan grande en mi vida”.

Durante meses, Storrie alternó audiciones con turnos en restaurantes, sin garantías y con la sensación permanente de estar a punto de volver al punto de partida. “Si Más que rivales no funcionaba bien, estaba preparado para buscar un nuevo trabajo en los próximos meses”. La posibilidad de dedicarse a actuar y cobrar por hacerlo, dice, era ya una recompensa suficiente.
Su historia
Nacido el 22 de febrero del 2000 en Odessa, Texas, Storrie no jugó al fútbol americano, pero sí fue gimnasta competitivo. Esa base atlética resultó clave años después, cuando tuvo que aprender a patinar sobre hielo casi desde cero.
El actor describe su ciudad natal como “un desierto superplano, superseco, un sitio de basura blanca. Me encanta”. Su padre trabajó en el negocio hipotecario y luego en transacciones inmobiliarias vinculadas a petroleras; su madre administró edificios para pacientes con demencia y Alzheimer. La familia se mudó varias veces y la única constante en su vida fue la actuación. “Desde que tengo uso de razón quería ser actor. Una de las primeras frases coherentes que dije fue: ‘Voy a salir en películas’”.
En la adolescencia abrió un canal de YouTube con el nombre ActorBoy222. En su primer video, Connor pequeño mira a cámara y dice con naturalidad: “Quiero ser actor cuando crezca. Esto es buena práctica”.
Años más tarde, cuando esos registros reaparecieron, tuvo la opción de borrarlos, pero decidió dejarlos. “Fue un momento de aceptación total. Son bastante vergonzosos, pero soy yo a los 12 años intentando algo nuevo. Me parecen encantadores y tiernos”. Durante un tiempo, esos videos lo avergonzaron —incluso compañeros de escuela los usaron para burlarse de él—, pero hoy forman parte de su historia y demuestran un sueño cumplido.
En la secundaria pasó un año en Francia. Tenía el pelo largo, un piercing en el septum y una fascinación por los idiomas y por la idea de “perderse en una cultura diferente”. “A los 16 no pensás que esto va a fortalecer tu relación con el mundo. Pensás: ‘Esto suena genial’”, recordó en una entrevista.
Cuando volvió a los Estados Unidos, comenzó a faltar a clases para manejar hasta Los Ángeles y presentarse en audiciones para hacer publicidades. Dos días después de cumplir 18 años, abandonó la escuela. No planeaba ir a la universidad y sus padres, a quienes define como poco tradicionales, no se opusieron.
Su papel en el Guasón 2
Antes de Más que rivales, su paso más visible por la industria fue breve. En 2022 audicionó y consiguió un papel en el film Guasón 2: Folie à Deux, dirigido por Todd Phillips, en donde interpretó a un interno del Hospital Estatal Arkham y compartió escenas con Joaquin Phoenix.
El último día de rodaje, ambos estaban solos en el set. “Estaba muy nervioso”, recordó en una entrevista con GQ. Tras una toma intensa en la que debía apuñalar al personaje de Phoenix, sintió que debía ir más lejos. “La primera vez que rodamos, él me miró como si me estuviera diciendo que no era suficiente. Así que volví y empecé a apuñalarlo otra vez”.
El papel le dio su tarjeta del sindicato SAG y lo llevó al Festival de Venecia. Viajó por su cuenta, se alojó en la habitación de un amigo y dijo que no podía concentrarse en la película porque pensaba: “No puedo creer que esté a punto de verme, en un auditorio lleno de gente, matando a Joaquin Phoenix”.
Después de esta gran producción, volvió al mundo de los castings y a trabajar de mozo. Filmó un thriller independiente en Rumania, se mudó con su hermana a Los Ángeles, tomó clases en la escuela de teatro The Groundlings y empezó a frecuentar la escena experimental. En paralelo, se volvió fanático del cine de David Lynch y resumió ese período con una frase: “He tenido muchas identidades en estos 25 años de vida”.
Prepararse contra reloj

Cuando llegó a la exitosa serie canadiense, el desafío fue inmediato. El proceso de casting fue exigente y el rodaje, breve. Para interpretar a Ilya, el personaje ruso, Storrie tuvo que aprender el idioma en apenas una semana, además de prepararse física y emocionalmente para lo que exigía la historia.
Firmó contrato apenas ocho días antes de viajar a Canadá y de inmediato lo pusieron en contacto con una coach de dialecto, con la que mantuvo clases durante todo el rodaje. “El ruso es increíblemente difícil. No tiene artículos. No sabía ni por dónde empezar”, explicó en entrevistas recientes.
En una escena ambientada en Rusia, con actores rusos reales como extras, una mujer mayor creyó que era hablante nativo con un leve acento estadounidense. Cuando le explicaron lo que ella había dicho, entendió que el trabajo había valido la pena. “No tuve tiempo de dudar. Tenía que hacerlo funcionar”, comentó.
A su vez, para encarnar a un jugador profesional de hockey, Storrie transformó su físico de manera radical. Después de haber sido vegano durante años, incorporó carne a su dieta y modificó su rutina de entrenamiento para lograr un cuerpo robusto y atlético. Durante el rodaje pesaba entre cuatro y siete kilos más que ahora. “Después de filmar jornadas de 12 horas es difícil comer lo suficiente y entrenar”, dijo en una entrevista.
“Nos cosifican”
La serie abrió conversaciones sobre la diversidad, el amor y los prejuicios que hay en el ámbito del deporte profesional. Storrie es consciente del impacto, pero también de las incomodidades que genera la exhibición pública. “Definitivamente nos cosifican”, admitió. “Me inscribí sabiendo que eso formaría parte de ello. Pero no pensé que mi trasero sería un tema de conversación tan importante”.
El actor reconoce que la exposición le cuesta: “Mi cerebro no tolera la dopamina de las redes sociales. Si la tengo, puedo estar cinco horas ahí”. Por eso, descarga Instagram solo cuando necesita publicar algo, pero luego borra la aplicación de su celular.
El nivel de visibilidad también tuvo un costado menos amable: en las últimas semanas, parte del fanatismo se desplazó hacia la vida privada del elenco y derivó en episodios de hostigamiento en redes. En ese contexto, Storrie fue vinculado con su compañero de serie François Arnaud, quien sufrió con los comentarios negativos que recibió en redes.
Lo que viene
El éxito de la serie lo empujó rápidamente a escenarios más amplios. Fue visto en la Semana de la Moda de Milán vistiendo con frecuencia diseños de Saint Laurent. También dijo presente en los Globos de Oro, y mantuvo reuniones con el director Luca Guadagnino, alimentando especulaciones sobre futuros proyectos.

A su vez, luego de rodar Más que rivales, Storrie incursionó en un proyecto de cine independiente: “Hice literalmente todo yo mismo: organización, maquillaje, horarios, logística”. El film fue grabado con un iPhone y retrata la vida de un espíritu extraterrestre que habita el cuerpo de un joven de 25 años. Ese debut como director convive con su papel protagónico en el thriller psicológico independiente April X, con fecha de estreno para este año.
Además de su debut como anfitrión en Saturday Night Live el próximo 28 de febrero, y su actividad en la moda y el cine independiente, esta semana se confirmó que Storrie formará parte del elenco de Peaked, una nueva comedia dirigida por Molly Gordon, con un reparto que incluye a Simone Ashley, Emma Mackey y Laura Dern.
En medio del torbellino, su madre le confesó sentir un alivio al verlo finalmente avanzar en la carrera que siempre quiso. Aun así, sigue viviendo en el mismo departamento de West Hollywood que comparte con su hermana y se define como un “nihilista optimista”. “Nada importa tanto. Nada merece tanta presión”.
Mientras tanto, Más que rivales ya fue renovada para una segunda temporada, lo que asegura la continuidad del fenómeno que lo lanzó al estrellato.
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