Enamoradísimos, después de un noviazgo de siete meses, se casaron por Civil en una ceremonia íntima. "Paz es la mujer que siempre soñé: muy familiera, con mis mismos valores y compañera", confesó el ídolo del fútbol uruguayo a ¡Hola! Argentina. El 12 de diciembre próximo, también en Montevideo, celebrarán su matrimonio por Iglesia
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Al otro lado de la orilla siguen las repercusiones por lo que ellos llaman "el casamiento del año". Los uruguayos aún recuerdan que una semana atrás, más precisamente el martes 7, Diego Forlán (34), capitán del seleccionado de fútbol, y su novia, Paz Cardozo (23), dieron el sí por Civil en una ceremonia muy íntima en la casa de los padres de la novia en Carrasco, uno de los barrios más distinguidos de Montevideo.
La noticia de la boda fue un "shock". Hace apenas siete meses, Diego presentó en sociedad a la joven, once años menor, en un torneo de golf a beneficio organizado por la fundación que preside su hermana, Alejandra Forlán, en el Cantegril Country Club de Punta del Este. "¿Quién es esa chica?", se preguntaban los presentes. Los mimos y las caricias valieron más que cualquier respuesta para los periodistas y curiosos. Días después, en la tradicional fiesta que Lacoste hace todos los años en el restó La Huella, en José Ignacio, Diego y Paz volvieron a aparecer tomados de la mano y, ahora sí, confirmaron que estaban enamoradísimos. Desde entonces, son inseparables.
La propuesta no se hizo esperar. En marzo, Diego y Paz anunciaron a sus allegados que se casaban. La decisión la tomaron en una de las visitas de Cardozo a Brasil, donde Forlán reside desde que lo contrató el Internacional de Porto Alegre, a mediados de 2012. "Le hice la gran pregunta con todas las formalidades. Ahí empezamos a pensar la fecha y demás. No fue fácil, era muy importante poder disfrutar. Por eso decidimos hacer el civil ahora, instalarnos en Brasil los dos juntos y después, el 12 de diciembre vendrá la ceremonia religiosa para poder festejar con todo e irnos de luna de miel", contó Diego a ¡Hola! Argentina.
POMPA Y CIRCUNSTANCIA
El 1 de julio, Diego Forlán amaneció confundido. Todavía guardaba el sabor amargo de la derrota, tras perder por penales ante Italia por la Copa Confederaciones. Y al mismo tiempo, estaba expectante. Faltaba solo un día para su casamiento con Paz.
Minutos antes del mediodía, Forlán pisó suelo charrúa junto con el resto del seleccionado uruguayo, pero fue el único que salió por el sector vip del aeropuerto donde lo esperaban su papá y su hermano. Casi como si hubiesen estudiado los pasos a seguir, subieron al auto e hicieron tres paradas estratégicas: primero, Diego visitó el departamento que compró en el complejo Bilú, lugar donde se instalará cada vez que visite su país con su flamante mujer. Allí se cambió y se puso al volante de su Mercedes-Benz C63 AMG. En apenas minutos, buscó a sus sobrinos, Thiago y Andrea, en la casa de su hermano Pablo y terminó su recorrido en la residencia que sus padres tienen sobre la rambla, en Carrasco. Tiempo después, llegó Paz. Allí, no solo ultimaron detalles de la boda, también planearon la cena de esa noche, en el restó La Casa Violeta, donde despidieron su soltería rodeados de seres queridos.
El día tan anhelado llegó. Al mediodía, acompañado por un sol radiante, Diego visitó la casa de sus suegros donde aún estaban armando una gran carpa blanca en el jardín. A las 19.30, los novios salieron rumbo a la capilla San José de la Montaña, donde la novia, estudiante de Medicina, va a misa todos los domingos. Allí, el padre Jorge bendijo a los novios y los anillos y dijo unas tiernas palabras acerca de la pareja, que había tenido una charla previa con el capellán semanas atrás.
"Paz es una chica muy católica y querida por la comunidad. Su mamá es catequista de esta parroquia, donde se casaron todos sus hermanos; por eso eligió que su boda, en diciembre, sea aquí", explicó el sacerdote minutos antes de oficiar la ceremonia privada. Luego, partieron rumbo a la fiesta. Los esperaba César Comastri, el juez de paz que les entregó la libreta verde que confirmaba que Diego y Paz ya eran marido y mujer. Los aplausos de los casi cincuenta invitados retumbaron en toda la cuadra cuando se dieron el primer beso de casados y, a partir de entonces, la música no dejó de sonar hasta las tres y media de la mañana.
"Nos sentimos muy felices y reconfortados por nuestro hijo. Se casa con una gran chica..., ¡le llegó la paz!", dijo Pablo, papá de Forlán. Y agregó: "Paz es una chica sumamente agradable, muy querible, una persona que sin dudas va a saber acompañar a su marido. Nuestra familia está muy feliz con ella. Lo más importante en la vida de cualquier ser humano es tener un buen compañero de vida y creo que ella lo va a ser para Diego".
"ESTAMOS TAN FELICES…"
Los recién casados tuvieron su noche de bodas en el hotel Belmont, ubicado a unas pocas cuadras de la casa de los Cardozo. Aunque se rumoreaba que ese mismo día viajarían a Porto Alegre, Diego y Paz llegaron después del mediodía a casa de los Cardozo para almorzar con sus familiares. Más relajado, feliz por haber concretado su matrimonio, Forlán tuvo su mano a mano con ¡Hola! Argentina.
–¿La fiesta salió como lo esperaban?
–Fue algo muy lindo y estamos felices porque nos pudieron acompañar nuestros seres más queridos.
–¿Qué encontraste en Paz que la diferencia del resto?
–Es la mujer que siempre soñé, muy familiera, con mis mismos valores... Para mí es muy importante eso, además somos del mismo país, compartimos el barrio. Quieras o no, a mí, que me tocó vivir en muchos lugares del mundo, es trascendental tener cerca a gente que sea parecida a mí y me haga sentir como en casa.
–¿Cómo se conocieron?
–Somos socios del mismo club, el Carrasco Lawn Tennis. Yo conocía a sus hermanos, con quienes no tengo tanta diferencia de edad. "Sole" es un año más grande que yo, "Juanchi" tiene dos años menos y "Javi", tres menos. Ella es mucho más chica, pero a los hermanos los veía siempre y compartíamos actividades.
–¿Te autorizaron entonces a salir con la hermana menor?
–[Se ríe]. ¡Sí! Me dijeron que estaba espectacular. Pero con Paz no tenía tanto contacto, nos llevamos once años. Nos reencontramos mucho tiempo después, cuando ella era más grande, ahí me la presentaron amigos en común.
–Ella es muy perfil bajo, ¿le cuesta que seas tan aclamado por la prensa?
–Ella es como soy yo, una persona normal. Lo mío es jugar al fútbol, no es otra cosa. Soy conocido por eso, pero mi vida sigue su curso como cuando no era reconocido. Paz lo sabe y es lo que más quiere. No me gusta que me sigan los fotógrafos, ni que me persigan por la ciudad; lo entiendo, pero no me gusta. Quiero una vida tranquila y creo que con ella la voy a tener siempre. Entre nosotros nos conocemos mucho y eso es lo que más importa.
–Paz estudia Medicina, ¿va a continuar en Brasil?
–Este año empezó en Uruguay, pero ya estuvimos hablando con una universidad de Brasil para que pueda seguir allá, tiene que hacer unos papeles más y listo. Está haciendo una muy buena carrera, le encanta y a mí me gusta mucho que estudie. Quiero que cumpla sus sueños.
Texto: Paula Galloni
Fotos: Diego Piuma y Paul Roger
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