El sábado 7, diez días después de pasar por el Registro Civil, celebraron en el Palacio Sans Souci junto a doscientos invitados
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Habían anunciado que iban a celebrar su casamiento de una manera particular. Y, lejos de cumplir con las tradiciones típicas de una boda, Wanda Nara (27) y Mauro Icardi (21) empezaron el día juntos en la casa de Santa Bárbara. Amanecieron rodeados por los hijos de la modelo, Valentino (5), Constantino (3) y Benedicto (2), fruto de su matrimonio con Maxi López. Poco después, a media mañana, se sumaron los familiares del delantero del Inter de Milán, llegados desde Rosario. Al mediodía, Wanda dejó a sus hijos al cuidado de su mamá, Nora, y partió rumbo al Palacio Sans Souci. Allí la esperaba su hermana Zaira y después de una charla intensa, donde hubo muchas risas, empezaron a prepararse para la gran noche.
Las pocas horas que Wanda estuvo alejada de su marido, con quien dio el sí el martes 27 de mayo en el Registro Civil de San Isidro, el contacto, vía chat, fue constante. Cerca de las 20, sus tres herederos llegaron al lugar vestidos con trajes de la firma italiana Dolce & Gabbana, acompañados por su abuela, que impactó con una creación de Claudio Cosano.
Exactamente a las 21, mientras los doscientos invitados se acomodaban alrededor del gazebo circular montado en el parque de la residencia –diseñado por el paisajista Charles Thays en 1916–, Wanda, Valentino, Constantino y Benedicto irrumpieron en escena sobre un carruaje tirado por dos caballos blancos. Tomada de la mano de sus hijos mayores –el benjamín quedó al cuidado de la nanny–, la novia caminó hacia el altar. Sorprendió que Mauro aún no estuviera allí esperándola. Pero enseguida las luces se apagaron, y mientras sonaban sirenas, se escuchaban explosiones y hombres vestidos de negro bajaban con arneses desde el techo del palacio, el futbolista irrumpió a bordo de un Chevrolet Camaro acompañado por su madre Analía. Cuando descendió del auto, el novio encontró las iniciales "W y M" hechas en pétalos de rosas blancas sobre el jardín. Y no pudo evitar sonreír y mirar a su mujer, que lo esperaba en el altar. Entonces, empezó la ceremonia. El encargado de bendecir los anillos fue el pastor evangélico Alejandro Boeykens. Wanda y Mauro se dedicaron unas tiernas palabras y se juraron amor eterno. "Fue una ceremonia muy emotiva. No dejamos de llorar", dijo la rubia cuando junto a su flamante marido saludaron a la prensa en la entrada del palacio que alguna vez perteneció a Carlos María de Alvear. Después de posar para las cámaras, regresaron a su gran fiesta para celebrar el amor.
CON AIRE BARROCO
Los invitados se trasladaron a la recepción en el salón Dorado, que Ramiro de Arzuaga decidió ambientar con sillones estilo Luis XVI. Mientras todos disfrutaban del cóctel, las luces se apagaron y comenzó a sonar la música en vivo. La banda Los Arándanos interpretó el tema "Te quiero a escondidas", de Emanuel Ortega, y los novios hicieron su entrada triunfal. Enseguida llegó el vals y después, los protagonistas de la noche se acomodaron en un living ubicado en el centro del salón, donde compartieron la comida junto a Valentino, Constantino y Benedicto. A su alrededor había mesas con espejos, sillas Tiffany y arreglos con rosas y San Vicente blancas. En el primer video se los veía a Mauro y a Wanda caminando al atardecer por los jardines del Sans Souci, mientras sus voces en off les contaban a todos los presentes las cosas que uno adora del otro. "Lo que me enamora de Mauro es la frescura que tiene, su personalidad. Lo auténtico y sincero que es", decía la novia. Y él cerró el clip confesando: "Yo quería una compañera, y ahora camino junto a la mujer de mi vida".
El momento del baile fue perfecto. Mauro eligió especialmente la música, en su mayoría cumbia y "cachengue". Por eso, la pista dorada estuvo la mayoría del tiempo colapsada por los invitados que bailaron hasta las seis y media de la mañana.
FLASHFORWARD
En la última entrevista que Wanda dio a ¡Hola! Argentina, el 16 de noviembre de 2013, hacía apenas dos semanas que la modelo había llegado al país, tras anunciar su separación definitiva de Maxi López (30), con quien estuvo casada durante seis años. Todavía estaba acomodándose, después de migrar desde Catania, e imaginaba cómo seguiría adelante junto a sus tres hijos. Por entonces, Mauro Icardi (21) aún no era "el hombre de su vida", pero con declaraciones públicas de amor y estrambóticas demostraciones de afecto [como tatuarse en su antebrazo el nombre de su enamorada], el delantero del Inter iba camino a ganarse el corazón de Wanda en tiempo récord. Dicho y hecho. Un día después de aquella producción fotográfica, Mauro llegó a Buenos Aires en una visita relámpago de tan solo 18 horas. Y ese encuentro fue un antes y un después en sus vidas: Icardi se animó a declararle su amor cara a cara y la modelo quedó impactada. Juntos, empezaron a escribir una historia que, tan solo siete meses después, terminó convirtiéndolos en marido y mujer. •
Texto: Paula Galloni
Fotos: Paul Roger y Marcelo D’Angelo
Agradecimientos: Cecilia Velázquez Traut y Antonella Di Pietro
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