La cantante llevó a sus hijos adoptivos a reencontrarse con sus raíces
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No lo había anunciado a sus fans, pero es difícil que su presencia pase desapercibida adonde vaya. La semana pasada, Madonna (54) hizo un inesperado viaje a uno de los países que, sin duda, forman parte de su vida de una manera muy especial, Malaui –donde nacieron sus dos hijos adoptivos, David Banda (8)
y Mercy James (8)–, con el fin de visitar algunos de los proyectos humanitarios que puso en marcha allí con su fundación, Raising Malawi. Hacía dos años que no viajaba al país africano, y fue una excelente excusa para que los chicos estuvieran por unos días más cerca de sus raíces y de sus tradiciones.
"Vinimos a visitar las diez escuelas que se acaban de construir en conjunto con BuildOn. Son edificios que están abiertos y funcionando, prestan servicio a 3.800 estudiantes y fueron construidos con respeto a las normas locales", informó su portavoz para causas filantrópicas, Trevor Nielson. Inicialmente, la reina del pop había planeado levantar una academia para niñas y, después de varios contratiempos, el proyecto fue abandonado para construir instituciones educativas y dar cabida así a una mayor cantidad de alumnos.
El grupo llegó en vuelo privado el pasado domingo 31 y durante toda la semana Madonna estuvo acompañada por David y Mercy y por sus hijos mayores, Lourdes León (16) y Rocco Ritchie (12). Entre otros lugares, visitaron el orfanato de Lilongwe, en el que vivió David, cerca de Zambia, donde los recibieron con canciones y bailes y hasta les mostraron la cuna que guardaron como recuerdo. A la salida, la cantante declaró: "Me pone muy feliz que David pueda compartir este momento con sus hermanos y hermanas".
Según se especulaba, la diva intentaría reunir a los niños con sus padres biológicos, que siguen viviendo allí, aunque como ocurrió en las anteriores ocasiones, serían encuentros privados, lejos de la prensa. Madonna adoptó a David en 2006 y tres años después hizo lo mismo con Mercy. Esta segunda adopción trajo consigo una gran controversia al ser rechazada en un primer momento por un tribunal de Malaui; una negativa contra la que apeló para, finalmente, ganar el caso. Desde un primer momento, la cantante aseguró que su intención era que sus hijos conocieran sus raíces y el país que los vio nacer, motivo por el que quiere viajar allí con ellos cada dos o tres años. Y está cumpliendo: su anterior visita fue en 2010, pero es tanto lo que la une a esa tierra que la vuelta permanente está por demás asegurada.
Madonna, a quien algunos tildan como la mayor benefactora de Malaui, apoya, además, el cuidado de miles de niños que padecen sida en ese país. Sin embargo, su actividad benéfica no tiene fronteras. Días atrás trascendió que subastará un cuadro de su pinacoteca firmado por el artista francés Fernand Léger, Tres mujeres en la mesa roja, con el objetivo de financiar proyectos educativos para niñas en Afganistán y Pakistán. Según explicó, vendiendo la pintura combina sus pasiones por el arte y la educación mientras recauda fondos para la Ray of Light Foundation. "No puedo aceptar un mundo en el que las mujeres o niñas sean heridas, disparadas o asesinadas, ya sea por ir a la escuela o por enseñar en escuelas de niñas. No tenemos tiempo para ser complacientes", dijo Madonna en un comunicado. La pintura será subastada por la casa Sotheby’s en Nueva York durante una venta de arte impresionista y moderno el 7 de mayo.
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