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Entrevistas

Flavia Palmiero: "Cuando te va bien, a la gente le importa tu vida privada"

Alejandro Lingenti
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3 de abril de 2019  • 12:27

"Me gustaría que los que lean esta nota y no van seguido al teatro, se decidan y vengan", dice Flavia Palmiero . "Sobre todo porque para mí es un lujo tener una calle Corrientes llena de teatros y buenas propuestas. Un lujo que tenemos que aprovechar -agrega-. En esta ciudad vive mucha gente, y hay una oferta cultural que no tiene nada que envidiarle a las otras grandes capitales del mundo. Yo me amargo cuando veo restaurantes llenos y teatros vacíos. Y no creo que la gente no va al teatro solo por la crisis. Si fuera así, ¿cómo explicás el éxito del Lollapalooza y los shows de Luis Miguel y los cantantes de reggaetón?"

Esta semana, la actriz y animadora que se hizo famosa a fines de los ochenta con los ciclos televisivos infantiles La ola verde y La ola está de fiesta estrena Mamushka, una obra escrita por Natalia Figueiras y dirigida por Alejandra Rubio que tiene un numeroso elenco: además de Palmiero, la gran protagonista, están en escena la propia Figueiras, Emiliano Figueredo, Ricardo Larrama, Thomas Lepera, Milagros Masini, Christian Sancho, Marcelo Serre y Goly Turilli. Habrá funciones todos los miércoles, a las 21, en el Teatro Picadilly (Corrientes 1524).

"Es una obra con una puesta muy surrealista y una mirada muy femenina. Muchas de las mujeres que vengan a verla se van a sentir identificadas -pronostica Flavia-. Me tocó un papel distinto a todo lo que hice antes. Soy Mercedes, un ama de casa muy controladora que cree tener la familia perfecta y no escucha las alertas que le indican que todo se puede desmoronar en cualquier momento. Una mujer que, como muchísimas otras, se postergó por dedicarse solo a su familia. Pero un día todo se le empieza a ir de las manos".

La actriz protagoniza Mamushka, los miércoles en el Picadilly
La actriz protagoniza Mamushka, los miércoles en el Picadilly Crédito: DIEGO SPIVACOW / AFV

En la vida real, Palmiero sí supo cómo cumplir con sus deseos: ya en la época de la escuela secundaria soñaba con ser actriz, y con apenas 18 años consiguió un papel en Evita, quien quiera oír que oiga, la película de Eduardo Mignogna estrenada en 1984. "Todo lo que está pasando hoy con el feminismo tiene que ver con expresarse -opina-. Es un cambio que parte de uno, de las decisiones que uno toma. Yo pude interpretar un papel tan importante como el de la Eva Duarte adolescente porque tuve esa decisión de valerme por mí misma, que es algo que mantuve siempre. Me enfrenté a muchas cosas difíciles, tuve claros mis límites y supe cómo manejarme. Me acuerdo de que mis compañeros de la secundaria estaban pensando en salir el sábado y yo en filmar una película".

A la distancia, Flavia no se anima a esbozar una explicación certera del suceso de su faceta como animadora de programas infantiles: "La gente los eligió, aun cuando yo no tenía ninguna experiencia previa. Se dio así, era parte de mi destino", apunta. "Era una época en la que nadie quería ser famoso, como quiere mucha gente ahora. Las cosas se daban más naturalmente. Y uno tenía que estar convencido de lo que buscaba. Yo filmé la película de Mignogna en la clandestinidad. Lo hice porque quería actuar y porque me atrapó la historia de una mujer como Evita, que nació en Los Toldos, un pueblo sin muchos recursos, y consiguió llegar muy lejos en poco tiempo".

"Cuando yo era chica miraba televisión y soñaba con estar ahí. Si fuera esa misma niña hoy, no sé si tendría aquel deseo. La televisión tenía una magia que claramente hoy no tiene", entiende Flavia
"Cuando yo era chica miraba televisión y soñaba con estar ahí. Si fuera esa misma niña hoy, no sé si tendría aquel deseo. La televisión tenía una magia que claramente hoy no tiene", entiende Flavia Crédito: DIEGO SPIVACOW / AFV

Hace unos días, Palmiero habló, después de mucho tiempo de silencio al respecto, de su relación con Franco Macri, el empresario y padre del actual presidente, fallecido el 2 de marzo pasado. Fue muy escueta: "Siempre fui respetuosa con él y su familia -señaló-. Trato de cuidarme con este tema. Además, estoy en pareja y también le debo respeto a mi compañero".

Después de un problema que tuvo con la prensa hace casi veinte años, Palmiero graba cada una de las entrevistas que da: "Aquella vez me cambiaron todo lo que había dicho en un momento muy difícil, porque me estaba separando del padre de mis hijos. Pusieron un título que daba la impresión de que me burlaba de la situación. Ahí dije basta y empecé a tomar recaudos. Y hasta he ayudado a algún periodista que tuvo problemas con la grabación de una nota. ¡Así que nos sirve a todos! (risas)".

Más allá de aquel trago amargo, Palmiero no reniega de la fama y la exposición que conlleva. "Es parte de esta profesión -analiza-. Cuando te va bien, a la gente le importa tu vida privada, porque durante mucho tiempo compartió muchísimas cosas con vos. Es lógico que les importe. Con los medios uno sabe que es parte del juego y tiene que saber cómo y cuándo poner límites".

Al margen de su participación en Mamushka, la actriz tiene en carpeta un proyecto cinematográfico del que todavía prefiere no dar detalles. Con la televisión parece más reticente. "Depende de lo que me ofrezcan, claro. Pero es una pena que esté dejando de ser un medio masivo de comunicación, porque la televisión es maravillosa. Yo creo que la baja en la audiencia no tiene que ver con la aparición de los nuevos soportes tecnológicos. Porque hay partidos de fútbol que miden 40 puntos. La crisis tiene más que ver con lo que la tele te propone. Cuando yo era chica, miraba televisión y soñaba con estar ahí. Si fuera esa misma niña hoy, no sé si tendría aquel deseo. La televisión tenía una magia que claramente hoy no tiene".

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