El periodista sigue su recuperación pegado a sus afectos; durante un almuerzo de padre e hija en el Palacio Duhau, compartieron un menú con bajo sodio y rico en proteínas
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Visiblemente bien tras recibir un trasplante de riñón, el domingo 12 Jorge Lanata (54) salió a comer con su hija menor, Lola (12). Fueron juntos y solos –su mujer, Sara Stewart Brown (40), no fue de la partida esta vez– a almorzar al restaurante del Palacio Duhau Park Hyatt Buenos Aires, uno de sus favoritos, donde compartieron risas y confidencias. Protegido con un barbijo (tiene que usarlo hasta fin de año para evitar contagios, porque sus defensas están bajas), el periodista se mostró muy satisfecho con su evolución. "Todo va como esperábamos. Me siento muy bien", confió. Según los especialistas, el primer mes después de la cirugía es el más difícil, porque hay que ajustar el tratamiento para prevenir un rechazo, y si bien su vida va a cambiar radicalmente para mejor, de ahora en más necesitará una alimentación especial –bajo consumo de sal y de proteínas– y muchos controles. Mientras espera ansioso el momento de volver a trabajar, Lanata se dedica a consentir a su princesa.
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