Dedicada a su hijo , el teatro y su nueva línea de pijamas, la heredera de Palito Ortega y Evangelina Salazar habla del amor a los 40 y pico, la fama y las críticas
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La charla con ¡Hola! Argentina coincidió con un momento especial en la vida de Julieta Ortega (44): ese mismo día, pero unas horas más tarde, fue el estreno de Deseo, la obra que protagoniza junto a Juan Gil Navarro, Alejandro Paker y Moro Anghileri. Casi susurrando, enseguida le pone una explicación a su afonía. “Hace una semana que me estoy cuidando como nunca me cuidé en mi vida: dejé el café, el azúcar, las harinas blancas, como nueces y almendras… Hice todo lo que hay que hacer para tener fuerzas y sentirme bien para la obra y me pasó esto. Pero es algo bastante común por los nervios de un estreno. También es verdad que todavía hace mucho frío, la obra la hacemos descalzos y en manga corta y durante los ensayos me enfrié bastante. Pero lo mágico del teatro es que creés que no vas a poder y te subís al escenario y se produce el milagro”, cuenta entusiasmada.
–Vos hiciste muy poco teatro en tu carrera.
–Así es. Creo que esa mirada en vivo es lo que más me cuesta y por eso hice más televisión y cine. Siempre encontraba una excusa para no hacer teatro, aunque también es cierto que muchas cosas que me ofrecieron no me gustaron. Trato de hacer sólo aquellas cosas en las que creo. La televisión no me pone nerviosa, es un terreno más seguro para mí y en el teatro no tenés red, ni posibilidad de volver a hacerlo.
–Al mismo tiempo, te lanzás como emprendedora: ¿cómo nació la idea de tener tu línea de pijamas?
–Hace varios años que tengo esta idea y en enero puse manos a la obra junto con mi amiga Fernanda (Cohen), que es ilustradora. Ella creó las estampas, nos asociamos a Alejandro Sendak, que viene de la industria textil, y yo salí a elegir las telas, ver los modelos y así nació “Jota & Co”. Queríamos algo femenino y suave porque es ropa para estar en tu casa. Cuando el día se terminó y te sacás el jean ajustado, los zapatos y querés estar cómoda para dormir, leer, estar con tu pareja, ver una serie… O también para llevar a tu hijo al colegio o ir hasta el quiosco.
–¿Vos salís de tu casa en pijama?
–Yo estiro el uso del pijama todo lo que puedo. [Se ríe]. En invierno he ido a grabar muchas veces en pijama: me pongo una campera larga y chau. También voy a la farmacia, a la verdulería, a la tintorería… Un abrigo largo encima y la gente no se da cuenta. En verano se me complica más. [Carcajadas].
–¿Estás atenta a la moda?
–Sí, siempre me gustó la ropa. Sobre todo a partir de mis 30, cuando empecé a tomar conciencia del tipo de mujer que era y qué cosas eran para mí y cuáles no, qué me quedaba bien y qué no.
–¿Cómo te llevás con tu propia imagen?
–Siempre tuve una mirada bastante dura sobre mí, pero eso me sirvió para descubrir mis puntos más fuertes y qué era lo que debía resaltar. Tengo un cuerpo proporcionado, pero soy muy bajita y no todo me queda bien. Además, me cuido la piel, uso muchas cremas, tomo menos sol, aprendí a cuidarme… Obviamente, hay un montón de cosas de mi cuerpo y de mi cara que me gustaría que fueran diferentes, pero lo que soy ¡soy! Nunca me toqué la boca, ni la nariz y ahora tampoco lo haría. Eso tiene que ver con la seguridad que te dan los años.
–¿A qué edad empezaste a trabajar como actriz?
–A los 19. En ese momento estuve muy expuesta y fue demoledor porque no estaba preparada para las críticas, ni para la mirada ajena. Si bien yo nací en una familia muy expuesta, sufrí mucho. Yo no sé cómo hace hoy una chica de 20 con todo lo que se publica y se comenta en las redes sociales. A mis 44, tengo la piel más gruesa y conozco las reglas del juego… A los 20 y pico, me destruirían. Por eso, si pudiera elegir una profesión para mi hijo, preferiría que no sea una persona pública.
–¿Qué quiere ser Benito?
–Aún no dice nada. Toma clases de dibujo, dibuja divino, de chico jugaba a preparar escenarios, enchufaba cosas, después se fanatizó con el fútbol… Tiene 11 años, imaginate por la cantidad de posibles profesiones por las que va a pasar todavía.
–¿Cómo estás viviendo la preadolescencia de Benito?
–Bueno, bien… Como todas las madres que luchamos contra las computadoras, los iPads, que levanten la cabeza de la computadora cuando nos hablan... Ojo, también entiendo que el mundo cambió y que los adultos estamos todo el día con el celular y entonces se vuelve complicado pedirles a tus hijos que hagan algo que nosotros no podemos hacer, ¿no? Estoy muy atenta a cuántas horas está “conectado”, adónde se mete, con quién habla. También tiene un papá (Iván Noble) muy presente que por suerte se ocupa mucho de él.
–¿Estás de novia?
–No, estoy sola. Salgo y la paso genial, pero no tengo novio. Me llevo muy bien con la soledad y no la sufro. Hoy la vivo como un lujo. Creo que hay momentos en que la soledad y las cosas que hacés cuando estás sola te nutren muchísimo y te preparan para enamorarte.
–¿Sentís la presión de tener que estar con alguien?
–Nunca me hice cargo de eso. Estuve un año y medio de novia hace poco y lo disfruté mucho. [N. del R.: con el escritor Pablo Ramos]. Soy muy buena compañera de mis parejas, me gusta compartir, me encanta estar enamorada. El amor no es un rollo para mí. ¡Claro que me gustaría volver a enamorarme! Te mentiría si te dijera que no.
- Texto: Sebastián Fernández Zini
- Agradecimientos: Rafael Delceggio (fotos), Mauricio Camilo (maquillaje) y Sochi Herrera (peinado)
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