Kennys Palacios: sus mediáticas clientas, su lucha contra el bullying y el amor que lo acompaña desde hace 14 años
Tras abandonar la casa de Gran Hermano, el estilista de Wanda Nara repasó su historia con LA NACION y dio detalles de su estadía en el reality show de Telefe
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El de Kennys Palacios es un nombre conocido para quien sigue el mundo de la farándula argentina. El estilista, que cobró notoriedad durante los últimos años debido a su trabajo junto a Wanda Nara, tuvo la posibilidad de ingresar como participante a la casa de Gran Hermano. Y aunque su estadía en el programa fue más breve de lo deseado, no deja de soñar con una revancha. Mientras tanto y de regreso a la vida real, durante una charla con LA NACION, Palacios repasa su pasado, el vínculo con su abuela y cómo se para hoy frente al bullying en redes.
-¿Con qué sabor te vas de Gran Hermano?
-Me voy feliz. Estoy agradecido por la oportunidad que me dieron y me voy con muchas ganas de volver. Capaz no tuve el tiempo para mostrar un poco más de mí, creo que eso me faltó, éramos muchos participantes. Pero me voy contento, feliz y agradecido por esta tremenda oportunidad. La casa es realmente una experiencia única, el estar aislado de todo el mundo, porque por más que vos sepas que es un programa, ahí estás totalmente aislado y no sabés absolutamente nada de lo que está pasando afuera.
-¿Qué fue lo que más sufriste del aislamiento?
-Capaz un poco la convivencia. Éramos 28 participantes con diferentes personalidades. Capaz chocabas con unos y te llevabas bien con otros. Era un poco adaptarme a lo que son otras personas, compartir una habitación con 13 compañeros, con unos que duermen en un horario y otros en otro horario. Todo era una adaptación constante.
-¿Sentís que ya tachaste a Gran Hermano de las cosas que querías lograr en tu vida?
-No, todavía sigue en mi lista. En el repechaje quiero ir por más y ser ese Kennys que todos querían, el picante, el quilombero. Bueno quilombero no tanto. Yo soy picante pero algunos confunden lo picante con el quilombo. Quilombos míos, personales, nunca tuve. Siempre fui cuidadoso con lo personal, pero sí soy picante en las contestaciones y eso me gusta.
-Vos te rodeás de figuras que son muy mediáticas, pero sin embargo siempre fuiste muy reservado con tu intimidad, ¿cómo lograste ese equilibrio?
-Eso es algo que cuidé siempre. Para mí, mi familia y mi pareja son algo que trato de resguardar. Son como mi cable a tierra y por eso siempre lo protejo. No sé cómo lo fui logrando, creo que con cuidado, con no exponer tu vida privada. Capaz en redes somos muy de exponer cosas lindas, pero no cuando uno está mal, triste o cuando discute. Eso no se pone. Y de esa misma forma, yo también soy muy cuidadoso con lo personal.
-¿Qué casillero sentís que te falta alcanzar de tu vida personal o profesional?
-Me gustaría seguir instalándome más en el medio. Me gustaría seguir trabajando de esto que me gusta, el stream, los programas, el panelismo. Y bueno, vamos por eso. También siento que todavía falta que me conozcan por mi nombre propio. Uno siempre quiere más y más. ¡Hasta no conducir Gran Hermano, no paro! (risas)
-¿Cómo nació tu amor por la peluquería, y qué rol tuvo tu abuela ahí?
-Mi abuela falleció a principios del año pasado. Mi abuela es y fue todo para mí. Siempre fue la que me acompañó. Ella fue peluquera cuando era joven, pero eran otros tiempos, mi abuelo la quería en la casa y mi abuela dejó su profesión. Tenía su salón de belleza y todo, pero por mi abuelo decidió dejarlo de lado. Y cuando le conté que me gustaba esto, ella me apoyó, fue la que me compró mis primeros utensilios, el secador y la planchita. Fue la que me pagó el curso. Mi abuela me decía: “Hijito, hacé siempre lo que te gusta”, así que fui por mis sueños.
-Una pieza fundamental en tu camino...
-Sí. Me anoté en un curso, aunque al principio dije “no, no es para mí”. Pero a los dos meses me llamaron de esa misma peluquería que daba el curso, que era de Leo Paparella, un salón muy importante en su momento, y dije que sí, aunque después nunca me presenté por miedo. Y cuando después sí me presenté, durante el primer día una señora me trató mal porque le había mojado toda la espalda, y yo quería renunciar. Por suerte mis compañeros me dijeron: “No, creetelá, sos bueno en lo que hacés, por algo te dijeron que trabajes”. A la semana volví con todo, y así comencé.
-¿Y cómo fueron esos primeros pasos profesionales?
-Como toda persona que quiere salir adelante, comencé en los medios ganando nada, trabajando gratis en producciones de revistas que te mencionaban entre sus agradecimientos. Yo lo hacía por crecer y para salir adelante, y así mi nombre fue entrando en los medios, y en el mundo de las pasarelas se fueron pasando mi contacto. Empecé con Liz Solari, con Araceli González, después conocí a Zaira Nara, a quien le pasó mi contacto a Lali...
-En lo referido a tu vida personal, ¿quién sentís que más confió en vos?
-Yo creo que todos, toda mi familia me apoyó en todo. Mi familia nunca me preguntó nada, siempre me dejó ser libre. Cuando salí de la casa de Gran Hermano, mi madre me dijo: “Para mí, sos mi ganador hoy y siempre”. Mi familia es algo que cuidé siempre, es mi cable a tierra, con ellos me siento seguro, desconecto totalmente del mundo de la tele. Y por ellos salgo y sigo adelante y trabajo para estar bien, para que ellos puedan estar bien también.
-¿Y tu familia cómo ve tu protagonismo creciente en los medios?
-Mi mamá y mi abuela lo sufrían hasta el año pasado, cuando leían comentarios con insultos hacia mí. Traté de explicarles que es gente que está al pedo, que lo único que quieren es bardear. Pero a mí me gusta mucho contestar cuando me insultan y me tiran todo ese hate. Soy muy de contestar pero entiendo que a una madre o a una abuela les duele lo que puedan decirle a un hijo o a un nieto. Pero lo fueron entendiendo, y antes de entrar en la casa le dije a mi familia que si me insultaban en algún programa, se relajaran. Ellos saben que a mí no me importa, y no tienen por qué tomarse nada en serio. La tele es un show, se apagan las cámaras y todo sigue como si nada pasara.
-De chico sufriste mucho bullying por tu orientación sexual. ¿te sigue pasando en otros espacios en los que sentís ecos de ese bullying?
-Hoy en día no me afecta. Lo siento en redes pero no en la gente. Lo sufrí, lo viví, lo pude superar. Cuando uno es chico duele y lastima mucho más que cuando uno es grande. Pero es algo que me marcó y creo que todavía me sigue marcando porque me hizo ser tímido, me hizo ser un poco introvertido, no decir lo que me pasaba. Y ese a veces es el error que cometemos de chicos, no saber cómo escapar de esa situación y no contar nada por vergüenza. Yo nunca conté realmente lo que me pasaba en la escuela, que me pegaban o me insultaban. Siempre me lo guardé para mí, y creo que ahí está el error, que a veces por miedo o por vergüenza, no charlamos con nuestras familias. Pero creo que eso me hizo un poco fuerte. Eso es algo que ya no me afecta, sé muy bien lo que soy y quién soy. No me podés atacar por ser gay porque lo llevo súper reconocido y súper orgulloso. Tengo una pareja desde hace 14 años, soy feliz con esa persona, y ya no me pueden lastimar con eso. En realidad, lo que te duele son otras cosas en la vida.
-¿Qué le dirías a un chico que quizá está en esa situación?
-Le diría que se anime a hablarlo, que intente animarse a encarar esa situación. A veces nos quedamos callados por el miedo, a mí me pasó. Pero creo que hoy en día estamos más abiertos, hoy sabemos aceptar lo que somos y lo que queremos ser. Sobre todo eso es importante, aceptar lo que somos y lo que queremos ser para que nadie nos lastime.

-¿Con Wanda hablaste últimamente?
-No sé nada porque todavía no tengo teléfono, estoy totalmente aislado. Recién el martes tuve la visita de mi familia, un ratito nada más, unos 20 minutos. Por ahora sigo aislado en el hotel, y me sueltan este jueves. Espero que el teléfono me lo den ya, estoy desesperado de chusmear absolutamente todo. No sé nada pero por lo que me contaron otros, está todo más que bien. Con Wanda estuvimos trabajando hasta dos días antes de que yo entrara en la casa, porque fue la final de MasterChef. La verdad es que con ella, a veces quieren inventar cosas pero, bueno, que sigan inventando.
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