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Hace diez años, cuando las playas de Punta del Este todavía tenían kilómetros de arena virgen, Cristine descubrió que las olas de la brava eran fuertes, y decidió que debía hacer algo para disfrutar de ellas a pleno. Ya había escuchado hablar del kite surf y, temeraria, no se amedrentó ante la posibilidad de practicar un deporte extremo. Ya había probado las mieles del parapente y el paracaidísmo, y "qué le hace una mancha más al tigre." Primero fue a lo básico: practicó en la Laguna Garzón, pasando José Ignacio, donde el viento es apropiado y el oleaje es leve. Luego buscó la acción, y la encontró en la parada 30, hoy el lugar elegido por la mayoría de los kitesurfistas para probar sus destrezas.
Paulina Trotz, en la exhibición.
Allí se realizó la exhibición de kite surf, jet ski y motos de agua "Así en el mar", evento organizado por Movistar, y contó con la presencia de más de 30 expertos en estos deportes acuáticos de la Argentina y Uruguay.
La propuesta tendrá su contraparte llamada "Como en el cielo", el 15 de enero en Pinamar y el desafío convocará a naves Rans S10 que realizarán coreografías aéreas. El programa de deporte extremo culmina el 25 de enero en Mar del Plata, con el desafío "Así en el mar como en el cielo"; donde ambas demostraciones estarán enfrentadas a duelo.
La playa estaba llena, aunque algunas nubes opacaron el día. Todos con sus sillas ubicadas de tal manera que se pueda apreciar la lucha contra el viento y las olas de los participantes.Ver a los kitesurfers hacer piruetas mientras un jet ski pasa a toda velocidad a escasos centímetros de su tabla contagia la adrenalina a los espectadores.
Cristine, la única mujer de la exhibición
Si bien se trató de una exhibición, los habitués de la parada 30 de la brava saben que todos los días ventosos cuentan con un espectáculo similar. Las cometas empiezan a sobrevolar el cielo a escasos metros de la playa y de repente, bajo esa semejante estructura se ve viajar a toda velocidad a un hombre que parece diminuto en el paisaje marino. Y a pesar de la diferencia de tamaño, es el hombre quien domina a la vela. "Todo es parte de una técnica. No es necesario tener tanta fuerza ni estar super entrenado. Hay niños de 8 años que ganan competencias. La clave está en cómo manejas las tensiones con tu cuerpo", explica Cristine, quien con 10 años en el deporte y siendo profesora de kite surf, minimiza el riesgo de lesiones graves y cuenta que solo tuvo dos golpes importantes: una torcedura de tobillo y un tajo en la cabeza con la propia tabla.
"Tenemos que estar muy atentos porque es difícil predecir hacia dónde irá el kitesurfer, y podemos chocarnos", dice Fabio González, a cargo de una gran moto de agua en la exhibición con la que surcó las olas a toda marcha evadiendo cometas y tablas.
El viento alcanzaba el parámetro del ideal para practicar kite surf: entre 15 y 20 nudos de velocidad. De otra manera no se podría haber hecho la exhibición, puesto que las ráfagas no son lo suficientemente potentes para levantar por los aires al deportista y posibilitar las piruetas. Además del viento, hay que elegir la vela correcta para cada objetivo: si la idea es alcanzar la máxima velocidad posible, una número 9. Si lo que se necesita es fuerza y potencia, una número 12. De la misma manera, una competencia de kite surf puede ser de dos tipos: por la velocidad y por el estilo.
Punta del Este atrae como un imán a los fanáticos de este deporte. El glamour de la ciudad, la buena comida y las olas altísimas hacen una combinación perfecta para los que buscan disfrutar a pleno de una ciudad con mar. Y la palabra kite surf se va convirtiendo en tendencia.
Uno de los pioneros por estas tierras fue Eduardo Constantini, quien veranea en esta ciudad desde hace años y tiene su equipo completo para practicarlo en una playa cercana a su casa.
Los plateístas VIP que estuvieron en la exhibición fueron el ex tenista Mariano Zabaleta y las modelo Paulina Trotz y Soledad Ainesa.
Soledad Ainesa
Las mejores playas para el kite surf
Parada 30/31 de la playa brava.
Parada 37 de la playa brava (antes del puente de La Barra)
Montoya, en La Barra
Laguna Garzón, camino a José Ignacio
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