La prolífica, vanguardista, militante y siempre provocadora Yoko Ono cumple 86 años

La artista sigue en plena actividad
La artista sigue en plena actividad Fuente: Archivo
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18 de febrero de 2019  • 19:47

Cuando Yoko Ono cumplió los 80 años dijo que estaba viviendo una segunda vida. "No me puedo creer que cumpla tantos. Tengo la sensación de no haber hecho nada con mi existencia. En esta segunda vida, espero tener tiempo de hacer todo lo que tengo pendiente", explicaba por entonces. La pionera del happening y la performance, la socia creativa y pareja eterna de John Lennon , empezó a vivir una etapa de reconocimiento en los últimos años, después de ser la enemiga pública de los seguidores de los Beatles durante la década del setenta.

"En el fondo, los ataques de los demás no ocuparon mucho espacio en mi cabeza. Me aferré a mi relación [con Lennon], pero también a mi arte. ¿Ha visto El pianista, de Polanski? El protagonista logra sobrevivir porque toca el piano sin parar, incluso cuando no tiene ningún piano delante. Ese pianista soy yo", dijo. Yoko Ono, que hoy cumple 86 años, sigue trabajando intensamente en nuevo material musical. En 2018, lanzó su álbum Warzone, un compilado de trece canciones de su período creativo entre 1970 y 2009, donde incluyó una nueva versión de "Imagine". "El mundo está tan desordenado. Las cosas son muy difíciles para todos. Es una zona de guerra en la que estamos viviendo". La frase sonaba como una nueva advertencia al mundo.

Para contrarrestar los convulsionados tiempos, Ono lanza cotidianamente desde sus redes sociales un mensaje de paz, que sigue emanando con fuerza desde el edificio Dakota en Nueva York, el lugar en el que sigue viviendo.

Su existencia ha estado impregnada de situaciones que no han afectado su optimismo nato. Nacida en Tokio, en 1933, el recuerdo de la Segunda Guerra Mundial y las dos bombas atómicas quedaron grabadas en su memoria pero no consiguieron alejarla de ese camino. Tampoco su primer matrimonio frustrado en la luna de miel, ni su intento de suicidio, ni su posterior internación psiquiátrica o el rapto y la desaparición de su hija Kyoko (a quién no pudo ver durante décadas), ni el asesinato del amor de su vida, John Lennon.

Ese optimismo lo derrama frente a su computadora. La artista conceptual utiliza la nueva matrix global para subir esos pensamientos, que originalmente formaban parte de su campo artístico y se convirtieron en las famosas instrucciones, que la hicieron tan reconocida como criticada en el mundo del arte contemporáneo en los años sesenta.

Por esa época, Ono era una pieza fundamental del movimiento Fluxus, una corriente experimental ligada de algún modo al dadaísmo europeo, donde los artistas no creían en la autoridad de los museos, ni en la educación formal para crear. El Fluxus intentaba bajar el arte del pedestal de las clases altas para acercarlo a las masas: el arte debía ser gratis, libre, de todos. La mezcla de música, acción y artes plásticas dio lugar a novedosas performances y a los famosos happenings, donde pasaba de todo.

Con las "instrucciones" Yoko buscaba que cada uno completara la obra y así fue que, en 1964, publicó el libro Grapefruit ( Pomelo), que compilaba instrucciones tales como: "Corte un hueco en una bolsa llena de semillas de cualquier tipo y coloque la bolsa en un lugar ventoso. Escuche la tierra girar". Así la conoció Lennon, como un artista que le cambió la cabeza.

El año pasado esas instrucciones llegaron al Malba, donde la retrospectiva Dream come true fue una de las más exitosas a la fecha. En 2018, Yoko Ono también lanzó una edición especial de Imagine, al cumplirse un aniversario del emblemático álbum. Lennon fue la gran caja de resonancia para el mensaje de paz de Ono y no al revés como se suele imaginar. En la década del ochenta, el propio Lennon se lamentaba de no haberla puesto en el crédito de la canción como coautora . Finalmente la artista fue reconocida en 2017 como la co-participe e inspiradora de ese himno del siglo XX.

La misoginia contra su figura empezó a desvanecerse. En 2012, Paul McCartney quebró con la versión (alimentada por la interna del grupo) que señalaba que Ono había tenido que ver directamente con la salida de Lennon y la disolución de Los Beatles. "Fue muy dulce por su parte. Si no lo había dicho antes, será porque no es algo que la gente quiera escuchar. Prefieren imaginarnos peleando sobre el ring, como boxeadores. Seguro que ahora muchos le escriben para preguntarle: '¿Cómo te atreves a defender a esa zorra?'", dijo ella.

Hace unos días, Ono escribía en Twitter: "En un mundo pacífico, no nos hacemos daño. Solo compartimos amor y alegría y creatividad. Bueno, eso no servirá. Incluso me aburro al escuchar lo que estoy diciendo! ¡Jaja!". Una frase irónica y vital, que demuestra su estado de conciencia a los 86 años.

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