La pareja habló con ¡Hola! Argentina de sus proyectos juntos, desde Ginebra, donde el economista se encuentra trabajando
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Se conocieron a comienzos de 2010 gracias a una amiga en común que hizo de Celestina. Y el flechazo fue inmediato: Luciana Salazar (31) y Martín Redrado (50) se enamoraron y, apenas trascendió el romance, se convirtieron en la pareja más buscada. La primera crisis –que incluyó acusaciones cruzadas– llegó en febrero de 2011 y el 14 de septiembre, cuatro días después del cumpleaños de él, hicieron pública su reconciliación vía Twitter con apasionadas palabras de amor. Luego vino un romántico viaje a París, donde celebraron el cumpleaños de Luciana el 7 de noviembre, y desde entonces no se separaron más. "No podemos vivir el uno sin el otro", confesó ella, y como prueba del gran momento que están pasando posaron juntos en una producción exclusiva en Ginebra, Suiza, y hablaron con ¡Hola! Argentina de su historia de amor.
–El año pasado tuvieron una crisis bastante mediática en la que se dijeron cosas fuertes. ¿Cómo es empezar otra vez después de eso? ¿Borrón y cuenta nueva?
Luciana: Fue duro. Cuando Martín me llamó y quiso verme, no le dije que sí enseguida. Yo estaba un poco a la defensiva, no quería volver a enroscarme con algo que podía terminar igual o peor, necesitaba la seguridad de que no iba a ser lo mismo de antes, así que cambiamos muchas cosas. Lo curioso es que cuando volvimos a estar juntos ninguno notó el paso del tiempo, no sentimos que habíamos estado seis meses separados.
Martín: Las segundas veces suelen ser mejores, porque se va aprendiendo de los errores. Las fallas que hubo por falta de diálogo las remediamos diciendo absolutamente todo en cada momento y eso ayudó a generar un nuevo comienzo en el que los dos acordamos "menos Blackberry y más diálogo".
–¿Cómo definirían esta etapa de la relación?
Martín: ¡Están buscando un título! [Risas.] Es un momento de crecimiento. De darle lo mejor que tiene uno al otro. De divertirnos y respetarnos a pesar de las diferencias.
Luciana: Compartimos buenos momentos y, cuando no estamos juntos, nos extrañamos. Incluso para él hay muchas cosas que son nuevas, como que yo lo acompañe en sus viajes de trabajo por el mundo. Si bien mientras viajamos yo sigo con mi rutina (entreno y tomo mis clases por internet), disfruto de estar para él cuando vuelve de trabajar. En ese sentido soy muy geisha: me gusta que el hombre esté bien, cuidarlo y mimarlo.
–¿Quién es más celoso?
Luciana: A mí Martín me parece muy buenmozo, pero no soy celosa. Debe tener que ver con que me celaron mucho. En cambio, él es re celoso. Trata de disimularlo, pero siempre se pone en evidencia.
Martín: No es cierto, no soy celoso. [Risas.] Es una cuestión de confianza. Los celos se dan cuando sos inseguro, desconfiado o tenés tiempos vacíos, y no es el caso de ninguno de los dos.
–Hay casi veinte años de diferencia entre ustedes. ¿Les pesan?
Luciana: Yo no lo noto, ni me doy cuenta. Para mí él está espléndido y, por su forma de vivir, no siento que sea mayor que yo. No sé, quizá Martín lo sienta un poco más…
Martín: Entre nosotros esa diferencia no se nota. Yo hice mucho deporte siempre, me gusta estar al aire libre, y llevo una vida sana.
–En el proyecto de vida, ¿se nota esa diferencia? ¿Tienen los mismos intereses? ¿Hablan de convivir, casarse, tener hijos?
Martín: En este momento, nuestra relación no pasa por ahí. Nos conocemos desde hace dos años, aunque tenemos una vida plena juntos desde hace apenas cinco meses. Además, yo vengo de un divorcio, así que me tomo las cosas con calma. La verdad es que disfrutamos el día a día y no hacemos tantos planes. Soy un convencido de que la vida se va construyendo de buenos momentos y creo que quien se preocupa tanto por el futuro termina sacrificando el presente.
Luciana: Yo a veces planteo el tema, pero lo hago más como un chiste. Es una fantasía. No muy próxima todavía, pero bueno, uno nunca sabe.
Martín: En algún momento hablaremos seriamente sobre esto, porque Luciana tiene 31 años. Por ahora dejamos que las cosas fluyan.
–¿Qué le aporta uno a la vida del otro? ¿En qué se complementan?
Luciana: Tenemos dos vidas e historias de vida completamente diferentes. El viene de ser hijo único, yo tengo hermanas. El es más introvertido, yo soy extrovertida. El es más reflexivo y acepta los grises. Yo soy explosiva y no tengo términos medios. Y Martín me aporta mucho en ese aspecto, porque me contiene. Y eso me hace bien. Trata de frenarme cuando tomo decisiones guiada por mis impulsos. Somos distintos, pero nuestros mundos no son tan diferentes como parecen a simple vista. De hecho, la política y el espectáculo siempre estuvieron relacionados.
Martín: Luciana me aporta su frescura, su espontaneidad. Y una gran capacidad de divertirse, de vivir la vida a pleno. También se interesa muchísimo por mi trabajo y por todo lo que hago, y eso me hace mucho bien.

–Después de una pelea, ¿quién levanta primero el teléfono? ¿Quién es menos rencoroso?
Luciana: El. Yo me enojo de verdad y desaparezco. Soy muy orgullosa y, por suerte, Martín no, porque si los dos fuéramos así la relación no hubiese prosperado.
Martín: No llevo una estadística de quién pidió perdón más veces. Ella sabe que a veces es un poco impaciente (por eso la llamo "torbellino") y lo hemos hablado mucho. Tratamos de escucharnos y reflexionar sobre estas cosas y, lo más importante: está la voluntad de que si hay un error podemos pedir perdón y aceptar perdonarnos.
–¿Qué los enamoró del otro?
Martín: Obvio que en un primer momento me entró por los ojos. No voy a ser tan hipócrita de negar que su atractivo físico atrapa. Pero eso te puede durar dos meses o dos horas. Si después la cosa va es porque te divertís, porque pasás buenos momentos y tenés gustos en común. Además, Luciana es una mujer muy inteligente y curiosa, que sabe preguntar y escuchar, y esos atributos la hacen más interesante aún.
Luciana: Contra lo que muchos creen, él es cero frío. Es un hombre muy divertido, que disfruta de las cosas cotidianas como un adolescente. Además de culto, inteligente y buenmozo. Ese es el lado B de Martín, el que muy pocos conocen. Quizá, como es introvertido, no puede sacar afuera ese costado y sólo lo comparte con quien se lo descubre. Otra gran virtud de Martín es que se adapta a todo. Cada programa que propongo le encanta y, como para él muchas cosas son nuevas, es como un chico en un parque de diversiones. A mí me gusta la adrenalina y, como él es un tipo abierto, se engancha y se copa. Una vez, por ejemplo, lo subí a la montaña rusa más alta del mundo en el primer asiento. ¡La pasó genial!
–En el último tiempo Luciana bajó sus decibeles: luce un poco más tapada y no está haciendo fotos insinuantes. ¿Es casualidad o se lo pediste vos?
Martín: No, no es un pedido mío. Yo jamás le dije que saliera más tapada ni nada de eso. Más bien es una cuestión de Luciana, de cómo lo siente ella. Cuando cumplió 30 tomó la decisión de darle un giro a la cosa y optó por perfilar su carrera para el lado de la música y la actuación. Si me pregunta, le doy mi opinión; si no me pregunta, no digo nada. Me parece que el cambio pasa más por un proceso interno.
Luciana: Yo soy una artista que trata de reinventarse todo el tiempo. No me gusta estar siempre con lo mismo porque me termino aburriendo. En su momento me divertí y me sirvió lo que hice, la pasé bárbaro. Eso sí: sexy voy a ser toda la vida porque soy así y no puedo evitarlo. Pero el cambio está bueno, son diferentes etapas de la vida.
–Ustedes vienen de dos mundos en apariencia incompatibles. ¿Les pesa el prejuicio o la mirada de los demás?
Martín: Tratamos de compatibilizar nuestros intereses aun con las diferencias que podamos tener. Y la verdad es que en mi vida profesional nadie me pregunta por mi vida privada. Yo no siento esa mirada o ese prejuicio. Estoy feliz, y no me importa cómo se ve de otro lado.
Luciana: Algo de compatibilidad hay entre nuestros mundos, porque por algo estamos juntos. Yo soy una chica relajada, no me hago problemas por esas cosas y estoy acostumbrada a lidiar con las críticas y la envidia. De chica aprendí a no hacerme cargo de la mirada del otro y la verdad, con Martín, apuntamos a que, pese a nuestras diferencias, esta relación crezca y se consolide. Apostamos al amor.
Texto: Sebastián Fernández Zini y Gabriela Grosso
Fotos: Harold Cunningham-Getty Images Latam
Producción: Georgina Colzani
Agradecimientos: Ricky Sarkany, María Cher, Las Oreiro y Rossi & Caruso
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