Mientras se recupera del asalto que sufrió hace cuarenta días en su casa de Pilar, la Trilliza de Oro reflexiona acerca de uno de los momentos más dramáticos de su vida
1 minuto de lectura'

Minutos antes de la producción de fotos con ¡Hola! Argentina, María Emilia Zavaleta (57) se saca el corset ortopédico que lleva para proteger su columna desde hace poco más de un mes. Lo que no puede quitarse es la férula de su brazo derecho. “Tengo que usarla hasta fin de noviembre”, cuenta la Trilliza de Oro mientras su hija, Sonia (28) –fruto de su matrimonio con Clemente Zavaleta– la ayuda a ponerse las sandalias. El 30 de agosto a primera hora de la madrugada, seis ladrones ingresaron en su casa de Pilar y en estado de shock, Emilia intentó escapar para pedir ayuda y se tiró del balcón de su dormitorio. Con la caída, se fracturó una vértebra y se fisuró la muñeca. Cuarenta días después aún se le llenan los ojos de lágrimas cuando recuerda lo que pasó. Por eso prefiere empezar la charla hablando del nuevo desafío de su hija, quien no sólo sigue sus pasos en la música, sino que ahora también se luce como actriz en la novela Golpe al corazón. “La veo en la tele y no lo puedo creer. Es gracioso que en el mismo programa esté trabajando con su prima, Laura Laprida, la hija de mi hermana Eugenia. Quién lo hubiera pensado”, dice.
–¿En qué cosas sentís que Sonia se parece a vos?
Emilia: Es muy emocional y exagerada. Le gusta un poco el drama. [Se ríe]. En eso es igual a mí.
Sonia: Puede ser, pero mamá es tan positiva que muy pocas veces deja ver su costado dramático. Al contrario, siempre está contenta, con una energía envidiable.
–Imagino que con lo que pasó, la encontrás cambiada…
Sonia: Sí, creo que por primera vez la veo vulnerable. Quizás es raro que lo diga, pero me parece bien que también pueda mostrarse así. Dejar a un costado esa euforia y bajar a la realidad. No se puede estar contenta todo el tiempo.
Emilia: Es verdad, tengo que darme el permiso de atravesar el dolor, para conectarme con lo que nos tocó vivir a mi marido y a mí. Está bien que mis hijos me vean más vulnerable, más humana.
–¿Qué recordás del día del robo?
–¡Fue horrible! ¿Viste esa pesadilla que todos soñamos alguna vez? ¿Esa en la que entran a tu casa y no sabés qué hacer? Se hizo realidad. Seis hombres armados entraron a casa a las dos de la mañana. Cuando sonó la alarma, le dije a Clemente: “Negro, bajá a ver qué pasa”. El carrito de la guardia del barrio estaba en la puerta de casa y ellos decían que eran policías. Yo escuchaba todo desde mi habitación en la planta alta. Pero en un momento me di cuenta de que estaba todo mal. Entonces pensé en pedir ayuda.
–¿Llamaste al 911?
–No sé qué me pasó, pero abrí la ventana y me tiré por el balcón. [Se pone a llorar]. Hoy, a la distancia, no puedo creer la estupidez que hice, fue una locura. Tendría que haber llamado a la policía, hacer otra cosa antes que tirarme, pero la verdad es que nunca sabés cómo vas a reaccionar hasta que te pasa. Cuando me estaba por tirar pensé cómo hacerlo: me senté en la baranda, me tiré parada al techo de la planta baja y me dejé deslizar como en un tobogán hasta caer en el jardín. Me levanté como un resorte y salí corriendo. En medio de toda esta locura me dije: “¿Qué cuernos estoy haciendo?”. Estaba en completo estado de shock, te juro que no era yo. Cuando estaba por llegar a la casa de mi vecina, los ladrones me agarraron y me dijeron: “Señora, quédese tranquila, no le vamos a hacer nada”. Y me metieron de vuelta a casa.
–¿En cuánto tiempo pasó todo esto?
–Diez minutos, pero para mí fue una eternidad.
–¿Qué les robaron?
–Abrieron la caja fuerte donde había un poco de plata y después se llevaron mis recuerdos, un Rolex que me regaló mamá cuando tenía 18 años, una cadenita, los celulares.
–¿Cómo te marcó esta experiencia?
–Claramente es un antes y un después en mi vida. Pero después pienso que hay gente que la pasó peor que yo, que le pegaron, o le mataron un ser querido. ¿Cómo hacen para seguir viviendo? Yo tuve suerte, incluso los ladrones me pusieron hielo porque la mano ya se me había hinchado.
–Y tu marido, ¿cómo reaccionó?
–Estuvo muy tranquilo todo el tiempo. Mientras un amigo me llevaba al Hospital Austral, él tuvo que ir a la comisaría a hacer la denuncia. A esa altura yo tenía un dolor que no podía más. Después de todos los estudios y análisis que me hicieron, llamé a Sonia.
Sonia: Cuando sonó el teléfono pensé que eran de la producción de la novela, pero cuando vi la hora me asusté. Mamá no paraba de hablar y al mismo tiempo me decía que estaba bien. A la noche siguiente, me quedé a dormir en su casa y estuvimos juntas todo el tiempo. Es una mujer de fierro, mi heroína.
–¿Cómo estás ahora, Eugenia?
–Mejor. Me tocó vivir algo muy desagradable pero ya perdoné… [Se emociona]. Siento una paz increíble: el perdón, calma, sana.
–¿Pudiste volver a dormir tranquila?
–Por suerte y gracias a Dios, sí. Para seguir viviendo en esta casa decidí que tengo que olvidarme de todo. No puedo dejar este lugar después de treinta años. No van a poder conmigo, no me van a quebrar el espíritu ni mis ganas de vivir acá. Tengo a mi familia que me contiene y no necesito nada más. Soy más fuerte de lo que muchas veces imaginé.
- Texto: Jaqueline Isola
- Fotos: Matías Salgado
Otras noticias de Entrevistas
1John Malkovich vuelve a Buenos Aires con Sabato y Piazzolla en su equipaje: “El tango es el talento realizado”
2Nació la hija de Oriana Sabatini y Paulo Dybala en Roma: qué nombre le pusieron
3El abogado de Andrea del Boca explicó por qué la actriz decidió entrar a la casa de Gran Hermano
4Bruce Campbell, actor de la saga Evil Dead, reveló que le diagnosticaron un cáncer incurable



