Mientras Máxima sigue un régimen hipocalórico, la soberana española incluyó en su cocina un plan de antienvejecimiento y Rania incorporó alimentos con bajo índice glucémico
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Si bien ellas mismas lucen vestidos que se ajustan a la perfección, también es cierto que esa decisión tiene que ver además con el juicio mediático al que son sometidas en cada acto público. Sin embargo, en este plan de reducir centímetros –siempre bajo el control de sus médicos– y lucir una talla de pasarela, hoy prima en las Coronas europeas la idea de incluir en las cocinas de palacio un cambio de hábitos para tener una vida más saludable.
Letizia, embajadora de la FAO –la Organización de la ONU para la Alimentación y la Agricultura– y defensora de la vida sana, sigue las pautas de la dieta antienvejecimiento pero continúa siendo "guardiana" de la dieta mediterránea: "Es el mejor ejemplo de alimentación saludable y sostenible. Como ustedes saben, esta dieta, más que un patrón alimentario, es un estilo de vida", dijo recientemente.
Lo cierto es que la reina Letizia siempre fue muy delgada y, tras convertirse en princesa, bajó algunos kilos. Desde entonces, mantuvo la misma figura a pesar de que en algunos actos públicos su delgadez llegó a provocar todo tipo de especulaciones. Pero eso siempre fue desmentido rotundamente por palacio.
La batalla contra la balanza
Máxima de Holanda tuvo que luchar desde chica contra la balanza. En su caso, la genética no la ayudó tanto, por lo que sus subidas y bajadas de peso siempre fueron una constante…, al menos hasta hace algunos meses. Sin pausa y sin perder la sonrisa, la bella argentina consiguió estilizar su figura bajando tres tallas. Si bien Máxima no se pronunció sobre su nuevo peso –habría bajado diez kilos–, en una de sus últimas entrevistas se animó a revelar algunas pistas sobre la razón de su nueva silueta: "Nado y juego al tenis con las chicas. Mis paseos privados los hago en bicicleta. Además, evito hidratos, grasas y azúcares añadidos", concluyó.
Se la ve más feliz
La dieta hipocalórica que sigue Máxima, según publicaron los medios recientemente, recomienda un menú diario de cinco comidas en pequeñas raciones. ¿Qué se puede comer? Verduras de hojas verdes, pechugas de pollo, galletitas de fibra y complementos de proteínas y aminoácidos, a través de huevos, pescados y leche.
La reina de los Países Bajos, quien por estos días se recupera de una nefritis, no habla de dietas pero se la ve más feliz desde que recuperó el peso que tenía hace quince años, cuando se convirtió en princesa… Aunque para los holandeses, antes y ahora, siempre fue igual de fascinante.
Cocinando junto al Rey
Rania es otra mujer con corona que sigue causando admiración en el mundo. La reina de Jordania ha logrado mantenerse en el podio de las más elegantes desde que llegó al trono, en 1999 y, como soberana, en la lista de las 100 mujeres más poderosas del mundo, según la revista Forbes.
Aunque dice que tiene muy buen apetito y que no es nada quisquillosa, Rania se cuida con alimentos con bajo índice glucémico. La cocina al vapor y a la plancha, el arroz integral, las ensaladas, el humus, los asados de su marido, el rey Abdala, el cordero, los frutos secos y el chocolate negro "son de los placeres universales que compartimos las mujeres", según ella misma admite.
MÁXIMA, LA IMPORTANCIA DEL DESAYUNO

• En un documental para la cadena NBL, habló de sus hábitos y recalcó la necesidad de reducir los hidratos de carbonos y las grasas a favor de las proteínas para mantener la silueta. "Nado y juego al tenis con mis tres hijas y mis paseos privados en Holanda los hago en bicicleta. Además, evito los azúcares añadidos y le doy mucha importancia al desayuno".
• Esta valoración la comparte el rey Guillermo, quien, hablando de la alimentación de su familia, dijo recientemente: "El desayuno es sagrado para nosotros. Mis hijas toman pan integral con queso o jamón de York y frutas con yogur; y por la noche, durante la cena, comemos de manera muy equilibrada: una buena cantidad de fibra, la cantidad justa de proteínas, etcétera. A esta dieta la combinamos con el deporte, otra forma de mantenerse sano", explicó.
LETIZIA, UN ESTILO DE VIDA

• Es embajadora de la FAO para la nutrición y defiende la tradicional dieta mediterránea, aunque desde hace algún tiempo se deja tentar también por la dieta antiaging que frena la oxidación celular y mejora la piel y el estado de ánimo.
• Aunque su delgadez dio mucho que hablar, Felipe VI llegó a decir que la española "come como una lima, pero lo quema todo".
• La Reina alaba las propiedades de la quinua, la cúrcuma, el kéfir y la harina de espelta, y recientemente confesó que todos los días desayunaba una tortilla de tres huevos. Esta declaración hizo que algunos expertos en nutrición concluyeran que es fan de la dieta del doctor Perricone, en la que se prima la salud frente a la pérdida de peso.
RANIA, LOS SABORES DE LA INFANCIA

• El secreto para mantener su silueta es ingerir alimentos con un Índice Glucémico (IG) bajo, aunque, como Letizia, es una fan de la cocina mediterránea y de la dieta antienvejecimiento. Verduras al vapor, carnes –le encanta el cordero–, pescados a la plancha, arroz integral, cuscús, ensaladas, frutos secos… Todo entra en la cocina de Rania.
• Una reina que, a diferencia de otras, suele dejarse fotografiar mientras disfruta de su comida: desde una hamburguesa –"para dar comienzo a la indulgencia de fin de semana", escribió en su perfil de Instagram– hasta un sándwich de humus, al que nunca renuncia, por recordarle un sabor de infancia, un sabor ligado a su historia personal que le llevó a escribir The Sandwich Swap para hablar de la tolerancia y la diversidad cultural.
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